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La salud mental en los jóvenes, ¿una amenaza para el éxito laboral?

Especialistas, académicos e investigadores revelan la verdad sobre el desgaste emocional y la incertidumbre que enfrentan los jóvenes en las aulas y fuera de ellas.
jue 23 mayo 2024 05:28 AM
La salud mental en los jóvenes, ¿una amenaza para el éxito laboral?
El estudio La voz de los jóvenes en el contexto electoral, realizado por la UVM, muestra que 42.2% de los jóvenes entre 18 y 29 años mencionó los problemas de salud mental como una preocupación importante.

Isabela Corduneanu enfrenta una realidad que conoce bien: la incertidumbre y la frustración que enfrentan muchos jóvenes durante su trayectoria académica. Como profesora e investigadora en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) ha sido testigo de estas luchas en sus estudiantes.

Hace poco esta realidad la golpeó de cerca cuando escuchó a su propio hijo, de 21 años y estudiante de Historia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), expresar su desconcierto sobre el propósito de sus estudios.

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Corduneanu sabe que la desorientación no es algo ajeno en el mundo universitario. "Son estudiantes brillantes", comenta, "pero algunos se pierden porque son perfeccionistas, se desencantan, sufren del síndrome del impostor o se enfrentan a la duda existencial de por qué están estudiando".

Al abordar las inquietudes de su hijo, Corduneanu, como madre y profesora, quiso transmitirle el valor esencial de la educación universitaria, diciéndole que en cualquier carrera se adquiere una disciplina mental invaluable, al igual que habilidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la capacidad de investigación y el cumplimiento, que son muy valiosas para la vida, más allá de la universidad.

Corduneanu no ignora las dificultades que enfrentan los jóvenes en su búsqueda de realización personal y profesional; observa que aunque muestran interés en la política, no conectan con los partidos políticos establecidos. Para ellos, la política tradicional carece de emoción, pero sí demuestran un gran ímpetu por participar y desafiar el status quo político. La académica también reconoce el aumento de los problemas de salud mental en este grupo etario, en un contexto marcado por la duda y la presión por definir su futuro laboral.

Presiones sobre la juventud

El estudio La voz de los jóvenes en el contexto electoral, realizado por la Universidad del Valle de México (UVM), muestra que 76.4% de los jóvenes de 18 a 29 años se preocupan por la falta de oportunidades laborales, 74.3% están inquietos por la falta de recursos económicos y 42.2% mencionó los problemas de salud mental como una preocupación importante.

Ana Paola Ramos, psicoterapeuta con más de 20 años de experiencia, señala que la ansiedad y la depresión son los problemas de salud mental más comunes en jóvenes en la actualidad. Desde su trinchera observa una creciente inseguridad social y personal, que se exacerbó por la pandemia, ya que el proceso de reintegración a la sociedad después del aislamiento les resultó difícil.

Ramos también percibe un aumento en la tendencia de los jóvenes a comparar sus vidas con las de otros, a través de las redes sociales. Esta constante comparación los lleva a una sensación de insuficiencia que puede afectar su desempeño académico, laboral y sus relaciones personales.

“Los jóvenes tienden a percibir una vida ‘líneal y perfecta’ en las redes sociales, lo que puede generar una sensación de presión y autorechazo, y comportamientos no saludables como obsesionarse con la imagen corporal o tratar de emular estándares poco realistas de belleza”, explica la psicoterapeuta.

Tomás Rosales Mendieta, académico de la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM, coincide en que los jóvenes están fuertemente influenciados por la cultura digital, lo que ha generado niveles de ansiedad y dispersión de atención más pronunciados.

“Antes un alumno podía mantener su enfoque durante cinco a 10 minutos, ahora los profesores lidiamos para mantener la atención de los estudiantes incluso después de 30 segundos o un minuto”, revela.

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Rosales Mendieta también ha notado un aumento en la necesidad de apoyo psicológico entre los estudiantes. Antes de la pandemia, solía canalizar a un alumno al Centro de Orientación de Estudiantes de la UNAM cada año y medio. Ahora remite a uno o dos por semestre, en un grupo promedio de 60 alumnos.

Pero estos no son los únicos cambios. Mónica Porres, rectora institucional de la UVM, alerta sobre el creciente nivel de estrés y burnout entre los jóvenes, que puede desembocar en enfermedades crónicas o, en casos extremos, en intentos de suicidio cuando los niveles de cortisol superan los límites manejables.

“La preocupación por el futuro inmediato genera un círculo vicioso para los jóvenes, quienes pueden experimentar síntomas físicos como dolores de cabeza y migrañas. Para contrarrestar la sensación de debilidad, recurren a soluciones poco saludables como el consumo excesivo de cafeína”, afirma la rectora.

El sentir de los jóvenes no es aislado a la deserción escolar. Porres resalta que casi 50% de los estudiantes de nivel medio superior que asisten a la UVM continúan sus estudios universitarios en la institución, aunque esta cifra varía en el nivel superior. A nivel nacional, el índice de deserción durante el ciclo 2022-2023 fue de 6%, de acuerdo con datos del Inegi.

Un nuevo paradigma

El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) documenta que los jóvenes con una carrera universitaria ganan 85% más que aquellos que solo tienen el bachillerato concluido. Pero estos datos chocan con la realidad de muchos.

En México, la población entre 15 y 29 años enfrenta una alta tasa de desempleo. Aquellos que logran conseguir trabajo se ven obligados a aceptar salarios precarios y tienen un acceso limitado a servicios de salud y seguridad social.

A pesar de los esfuerzos gubernamentales, como el programa "Jóvenes Construyendo el Futuro", lanzado en 2019 con el fin de mejorar las oportunidades laborales de los jóvenes que no estudian ni trabajan, las desigualdades persisten y la situación del empleo juvenil no mejora.

De acuerdo con el reporte "Ir a la raíz de la pobreza" de la organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, en diciembre de 2018, había 3.2 millones de jóvenes registrados en puestos de trabajo formales ante el IMSS. Sin embargo, para julio de 2023, esta cifra había disminuido a poco más de 3 millones, lo que significa que aproximadamente 152,000 jóvenes salieron del empleo formal en un lapso de casi cinco años.

Héctor Unzueta, profesor investigador de la UACM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, sostiene la necesidad de un cambio estructural porque los jóvenes priorizan satisfacer sus necesidades básicas sobre la realización de sus sueños. Esta percepción ha llevado a muchos estudiantes a abandonar sus estudios universitarios al no visualizar un futuro que garantice estabilidad económica y bienestar.

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Los hallazgos más recientes de la Encuesta Nacional de Egresados (ENE) del Centro de Opinión Pública de la UVM respaldan esta idea, al revelar que 49.7% de los graduados universitarios en México ingresan al mercado laboral en empleos que no están relacionados con su carrera, un aumento de nueve puntos porcentuales en dos años. Esta proporción disminuye a 39.7% a medida que avanzan en su trayectoria profesional.

“La precarización en el empleo es un problema central. También hay una pérdida de identidad laboral y una ausencia de trabajos estables y regulados por el Estado. Si bien, el gobierno promueve la regulación de las empresas, hay resistencia por parte del sector privado, que tiende a favorecer la competencia y la maximización de utilidades”, puntualiza Unzueta.

Corduneanu coincide que el antiguo paradigma del "Estado del bienestar", que ofrecía seguridad en el trabajo y un horario fijo hasta la jubilación, ya es obsoleto. Los jóvenes están entre dos mundos y tienen la tarea de crear un nuevo paradigma laboral que se adapte a sus necesidades y ofrezca más oportunidades y mejores condiciones.

El primer paso

Ana Paola Ramos recomienda a los jóvenes preguntarse qué quieren, más allá de las limitaciones impuestas por la sociedad o la mente. Luego reconocer en dónde se encuentran y qué pasos necesitan dar para llegar al lugar donde quieren estar. Esto incluye trazar un plan de acción y trabajar en el aspecto físico, mental, emocional y espiritual.

En el aspecto físico, aconseja hacer ejercicio, cuidar la alimentación y el descanso. En el aspecto mental, es importante examinar y modificar creencias y paradigmas limitantes, practicar mindfulness y considerar la terapia si es necesario. En el terreno emocional, invita a identificar las emociones para manejarlas de manera saludable. “Se vale sentirse enojado, frustrado, triste, el detalle es cómo lo procesamos”, dice.

Practicar la espiritualidad ayuda a cultivar cualidades como la compasión, la gratitud y la aceptación, lo que puede mejorar las relaciones interpersonales y promover un mayor bienestar emocional. Además, puede brindar un sentido de paz interior y calma en medio del estrés y la agitación cotidiana. “Los resultados no se van a dar en una noche, pero considera siempre el factor del valor compuesto; un granito de arena diario”.

Jonas Prising, presidente y CEO de Manpower Group, cree que los jóvenes no deben cerrarse porque tienen un buffet de posibilidades frente a ellos. “Si no encuentras el trabajo perfecto, no te preocupes, empieza a trabajar, aprende cómo es el mundo laboral, adquiere la experiencia. Vas a cambiar de empleo muchas veces en los siguientes 55 años de tu vida laboral, entonces averigua qué te gusta”, puntualiza.

Prising comparte la historia de su hija, quien se formó como química orgánica y quería ser científica en una empresa farmacéutica. Logró hacer sus prácticas profesionales en una firma de esta naturaleza y la experiencia le pareció terrible. “¡No hablan! ¡No hay vida social! ¡Es muy aburrido!”, le dijo a su padre.

Después quiso ser abogada y trabajar en el derecho de patentes, así que empezó a laborar en una compañía legal. “¡Se la pasan leyendo libros! ¡No son personas divertidas!”, volvió a decir a su padre. La joven ya no sabía qué hacer, de modo que consiguió un empleo temporal como maestra de ciencias. Hoy es muy feliz y es exitosa, enseña a chicos de secundaria y bachillerato.

“Yo tampoco sabía qué quería ser. Tienes que intentar diferentes cosas, no te limites. Encontrarás tu pasión y cuando la halles, vas a tener más éxito que si hicieras algo que los demás esperan que hagas o que no quieres hacer, pero lo haces porque pagan más o te da más prestigio”, aconseja Prising.

Para las escuelas, Carlos Ordóñez, director de Salud Integral y Bienestar Estudiantil del Tecnológico de Monterrey, propone un modelo de acompañamiento que incluye mentores estudiantiles y un equipo de consejeros emocionales, como psicólogos, para ayudar a los jóvenes a enfrentar los desafíos emocionales y mentales que puedan surgir durante su trayectoria académica.

En el Tecnológico de Monterrey, crearon el programa "Wellbeing Gym", que ofrece ejercicios físicos y mentales para promover el desarrollo integral de los estudiantes, al abordar aspectos ocupacionales, financieros y emocionales.

Ordoñez refiere que trabajan en modelos de intervención social, como el "Testigo Activo" y el "QPR" (Pregunta, Persuade y Refiere), para prevenir situaciones de acoso, discriminación y problemas de salud mental, incluido el suicidio. Además, fomentan el autoconocimiento y la autocompasión como herramientas para aliviar el sufrimiento emocional hacia uno mismo y hacia los demás.

El director está consciente que de la población juvenil mexicana pocos son lo que tienen la posibilidad de ser parte del Tecnológico de Monterrey, por ello también ofrecen recursos gratuitos en línea, como el sitio "Tqueremos", en el que las personas pueden encontrar meditaciones, videos de bienestar y cursos, así como el podcast "Cuida tu Mente", que aborda temas relacionados con el bienestar emocional.

“Se trata de desarrollar factores de protección para los estudiantes, de enseñarles a sortear las olas de la vida. Que si en algún momento alguna ola los tumba y los baja de la tabla de surfear, ahí estemos para volverlos a subir porque el día de mañana la ola se va a llamar trabajo, matrimonio, hijos o deudas. Estamos sumamente conscientes de que no vamos a detener las olas, van a seguir llegando”, concluye Ordoñez.

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