Las olas de calor no solo provocan aumento de las temperaturas, sino también que acelera el proceso de envejecimiento en las personas e incrementa la vulnerabilidad a problemas de salud, según un reciente estudio publicado en Nature Climate Change.
El cambio climático también te envejece: las olas de calor te hacen más vulnerable en salud

(VICTORIA RAZO/AFP)
La investigación, titulada “Impactos a largo plazo de las olas de calor en el envejecimiento acelerado” y publicada en agosto de 2025, analizó datos de exámenes médicos de 24,922 personas adultas en Taiwán, un país que experimentó alrededor de 30 olas de calor, entre 2008 y 2022.
Para el estudio se definió las olas de calor como un periodo de al menos dos días consecutivos de temperaturas altas anormales, así como cualquier momento en que las autoridades emitieron advertencias de calor. Además se consideró la exposición de una persona al calor.
Los científicos utilizaron los resultados de diversas pruebas médicas, incluyendo evaluaciones de la función hepática, pulmonar y renal, la presión arterial y la inflamación, para calcular la edad biológica.
Posteriormente se compararon la edad biológica con la temperatura total acumulada a la que probablemente estuvieron expuestos los participantes.
Los resultados arrojaron que por cada 1.3°C adicionales a los que se está expuesta la persona durante dos años se puede acelerar el envejecimiento biológico entre 8 y 12 días con daños para la salud, una cifra que aumenta con los años.
“Si bien la cifra en sí puede parecer pequeña, con el tiempo y en diferentes poblaciones, este efecto puede tener implicaciones significativas para la salud pública”, afirmó Cui Guo, epidemiólogo ambiental de la Universidad de Hong Kong y quien dirigió el estudio.
¿El calor extremo envejece? Sí, y aumenta problemas de salud
El estudio encontró que cuanto más eventos de calor extremo experimentan las personas, más rápido envejecen, además de aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y demencia.
La exposición al calor extremo sobrecarga los órganos y puede ser mortal, pero “el hecho de que las olas de calor nos envejezcan es sorprendente”, afirma Paul Beggs, científico de salud ambiental de la Universidad Macquarie de Sídney (Australia), quien no participó en el estudio.
Sin embargo, hubo una ventaja inesperada. Encontraron que el impacto de las olas de calor en el envejecimiento disminuyó durante los 15 años de estudio, aunque aún no se sabe las razones. La tecnología de refrigeración podría ser un factor, según Guo.
Trabajadores manuales y pobladores rurales son los más vulnerables
La investigación subrayó que esta población que se dedica a trabajos manuales y habitantes de zonas rurales experimentaron los mayores impactos en la salud. De acuerdo con Nature, se debe a que probablemente tengan menos acceso a aire acondicionado.
OMM: El mundo tendrá que aprender a vivir con olas de calor
A inicios de julio, la Organización Meteorológica Mundial advirtió que el mundo deberá aprender a vivir con olas de calor, a raíz de la canícula que afectó a buena parte de Europa, que ha tenido temperaturas iguales o superiores a 40 grados en algunas zonas de Francia, España y Portugal.
Por su parte, el Centro Meteorológico Mundial en Beijing informó que durante la primera semana de agosto hubo temperaturas superiores a los 42°C en partes de Asia Occidentel, el sur de Asia Central y la mayor parte de África, el sur de Pakistán y el suroeste de Estados Unidos.
En países como Iraq e Irán las temperaturas superaron los 50°C, lo que provocó interrupciones en el suministro de electricidad y agua, así como la suspensión de clases y el trabajo. Marruecos tuvo temperaturas de entre 40°C y 47°C durante la semana del 4 de agosto, según la ONU.
Japón superó su marca nacional, registrando temperaturas de 41.8°C. Turquía alcanzó una temperatura récord de 50.5°C.
En el hemisferio norte las temperaturas oscilan entre 38ºC y 40°C, y en algunas zonas incluso superaron los 42°C.
Según el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea, julio de 2025 fue el tercer julio más caluroso a nivel mundial, después de 2023 y 2024.