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El rugby latinoamericano busca un lugar en el deporte mundial

Aunque es deporte amateur, el rugby en Argentina, Uruguay y Chile ya tiene un público que lo sigue y avanza poco a poco en Colombia y México
lun 19 julio 2010 03:59 PM
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Hay un deporte en el que animales disputan la gloraia contra flores. Sí, es un deporte que se juega en todos los continentes. El rugby.

Salvo los consagrados Pumas –el apodo del equipo nacional de rugby de Argentina-, las selecciones latinoamericanas de rugby aún trabajan para consolidar su juego en las competencias internacionales.

A pesar de que en nuestros tropicales campos no se vean a los Springbocks sudafricanos, o a los All Blacks neozelandeses, sí hay Tucanes, Serpientes y Orquídeas que, a fuerza de persistencia y tackles está haciendo camino en el rugby mundial.

Desde hace cuatro años se realiza en Bogotá el Torneo Iberoamericano de Rubgy Colsanitas, una iniciativa de la organización Sanitas que busca popularizar el tradicional juego anglosajón en la región.

Este año en la categoría masculina participaron las selecciones nacionales de Colombia (los Tucanes), Perú (los Tumis) y Venezuela (las Orquídeas), y un equipo ya conocido en las montañas bogotanas: el Club Deportivo Ingenieros Industriales Las Rozas de España, el ganador del año pasado.

En la categoría femenina compitieron las selecciones de Colombia y Venezuela, el club Las Rozas de España y un seleccionado de los equipos regionales de Colombia.

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Aunque el torneo no tiene, aún, el nivel de las competencias en las que participan las potencias del deporte como Inglaterra, Nueva Zelanda o Sudáfrica, la idea de los organizadores es promover el rugby en estos países.

Los aguerridos jugadores de las selecciones que participaron son hombres y mujeres aficionados, con empleos  de oficina, que le dedican su poco tiempo libre al rugby y participan, cada vez que pueden, en diferentes torneos.

Para Leonardo García, jefe de prensa de Colsanitas, el torneo Iberoamericano es una oportunidad que se les da a los aficionados del rugby para motivar su pasión y recorrer el camino hacia la profesionalización del deporte en Latinoamérica.

“Queremos consolidar el rugby”, dice García. “Sabemos que los primeros años es difícil. Pero empezamos y así  le demostramos a la gente que se puede, para  que se riegue el rumor y que cada año el torneo crezca más”.

Víctor Castro, un enérgico jugador de la selección venezolana, practica el rugby desde hace 14 años. Aunque trabaja en una empresa de aluminios, ha sabido sacar el tiempo para entrenar y mantener su nivel competitivo.

“Es difícil porque no tienes el tiempo para entrenar lo debido para un alto rendimiento”, dice Castro, que forma parte de la selección desde 2002. “Es lo difícil de la vida amateur, que no tienes el tiempo suficiente”.

Pero entre más torneos haya, más posibilidades hay de avanzar. “Es un círculo”. Dice García.  “Si uno hace torneos, hay razón para prepararse permanentemente. Los jugadores ya saben que cuando termine este torneo se deben empezar a preparar para el próximo. Es una motivación”.

Castro, jugador del Club Deportivo Nómadas de Puerto Ordaz, está de acuerdo. Para los venezolanos el Iberoamericano de Bogotá es una oportunidad para acoplar el equipo y prepararse para el Campeonato Suramericano.

Además de la selección de Argentina, que quedó en el tercer lugar del Mundial de Rugby de 2007, los otros equipos fuertes latinoamericanos son los de Uruguay (los Teros) y Chile (los Cóndores).

Precisamente como todavía es un deporte aficionado en la mayoría de naciones, es difícil que los numerosos jugadores de cada equipo coincidan en sus compromisos laborales para poder viajar una semana a otro país para participar en un torneo. Por eso el conjunto mexicano (las Serpientes), no han podido asistir a la competencia en Bogotá.

“Queremos que la selección de México participe en nuestro torneo”, dijo García.

Este año se vivió una emotiva final entre la selección masculina de Colombia y el club Las Rozas, en el que el conjunto suramericano salió victorioso. En la categoría femenina la selección anfitriona consiguió la misma hazaña frente al equipo de Venezuela.

Es un primer paso en el ascenso del deporte a nivel mundial. Tal vez dentro de unos años estas selecciones puedan estar disputando partidos contra los legendarios Springboks, los actuales campeones del mundo.

Después de todo, como dice García: “Para ser grandes hay que primero ser pequeños”.

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