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Dikembe Mutombo, ex mejor defensa de la NBA, gran atacante de la pobreza

El histórico mejor defensa de la NBA ayudó con su dinero a la construcción de un hospital cerca de la capital de Congo
mié 04 agosto 2010 10:48 AM
Mutombo es premiado por su labor humanitaria
EFE. Dikembe Mutombo Mutombo es premiado por su labor humanitaria

Con sus 2.18 metros de altura, la leyenda del básquetbol, Dikembe Mutombo, no puede pasar desapercibido. Con su impresionante estatura y su voz grave, la superestrella congolesa es un personaje de altura, famoso por usar sus enormes manos para bloquear varios tiros en las canchas de básquetbol y para llevarlas a donde hace falta ayuda humanitaria.

Durante sus 18 años de carrera en la NBA, el centro delantero ganó el título de mejor defensa de la liga cuatro veces, y jugó en ocho Juegos de las Estrellas.

Pero sin importar el éxito y los contratos multimillonarios que éste conlleva, el atleta retirado nunca olvidó sus orígenes ni las necesidades de su gente.

"La gente se pregunta por qué amo tanto a África. Yo les respondo que es porque ahí nací y fui criado. Mis raíces están en África, y ahí es donde me desarrollé”, dijo a Mutombo a CNN desde Atlanta, la ciudad donde disfrutó de algunas de las temporadas más exitosas de su ilustre carrera.

Nació en 1966 en lo que ahora es la República Democrática del Congo. Mutombo fue uno de 10 hijos en su familia; en 1987 se mudó a Estados Unidos, después de recibir una beca para estudiar medicina en la Universidad Georgetown en Washington.

Pero casi de inmediato, sus enormes pies no lograron pasar desapercibidos y los entrenadores de básquetbol de la universidad le pidieron que se uniera al equipo de Georgetown.

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Tuvo que trabajar muy duro para aprender el juego, y Mutombo abandonó su sueño de convertirse en doctor, y se graduó con un título en diplomacia y lingüística.

Pero 20 años después, y después de seis exitosos periodos en equipos de la NBA que lo convirtieron en multimillonario, logró un excelente acuerdo. Mutombo vio cómo su mayor proeza caritativa se hizo realidad en 2007, con un hospital con 300 camas a las afueras de la capital congolesa, Kinshasa, que fue creado con 15 millones de dólares de su propio bolsillo.

El Hospital Biamba Marie Mutombo, considerado el primer centro médico moderno creado en Kinshasa en 40 años, lleva el nombre de la madre de la estrella del básquetbol, quien, como él dice, murió en parte por la falta de cuidado adecuado a la salud en el Congo.

"Sufrió un infarto ligero y no pudo llegar al hospital. Mi padre intentó llevarla pero la calle estaba bloqueada y el hospital estaba a cinco o diez minutos de distancia. Cuando llegaron ya había muerto”, dijo.

El poderoso centro delantero comenzó su trabajo humanitario al principio de su carrera en la NBA, sobre todo por medio de la Fundación Dikembe Mutombo, que estableció en 1997.

"Mi fundación fue creada para que yo pudiera encontrar la forma de mejorar las condiciones de vida de mi gente en el continente africano, no sólo en Congo. Fue creado no sólo para que yo fuera un mensajero sino también para que fuera parte de la solución: erradicar la pobreza y las enfermedades en África”, dijo.

Agregó que el don que Dios le dio le permite estar en televisión a diario y transmitir el mensaje a los estadounidenses, y hacerles saber lo que pasa en su continente para que puedan ayudar. “Mientras viva, encontraré la forma de mantener el mensaje vivo y seguir con él”, agregó.

Pero aunque su compasión y generosidad fuera de la cancha le han generado la admiración de millones, la presencia dominante de Mutombo cimentó su reputación como uno de los jugadores más temidos, y todo gracias al gesto distintivo de su dedo rechazador.

Hacía el movimiento en la cara de sus oponentes después de un bloqueo exitoso, y esta señal se volvió una de las más reconocidas en la historia de la NBA. Cuando le preguntaron si se trataba de un espectáculo o simple intimidación, respondió que era por la segunda razón.

"Un día desperté y me dije a mi mismo que quizás si hacía la señal a mis oponentes, les estaría mandando un mensaje fuerte”, dijo.

En abril de 2009, Mutombo, de 42 años de edad, anunció su retiro después de una lesión en la rodilla izquierda en un juego de eliminatorias con los Rockets de Houston.

Hoy en día, cuando no dedica su tiempo y dinero a su fundación, Mutombo emplea su estatus de celebridad en varias causas, como Unidos por los Niños, la campaña de Unidos contra el SIDA, CARE y Basquetbol de la NBA Sin Fronteras.

En mayo pasado recibió un doctorado honorario por parte de la Universidad de Georgetown por su trabajo caritativo y dio el discurso de graduación a una nueva generación de graduados.

En el corazón de su trabajo humanitario radica un proverbio africano que Mutombo cita con frecuencia: “cuando tomes un elevador desde abajo para llegar hasta arriba, no olvides volver a enviar el elevador hacia abajo”.

"Mi forma de enviar el elevador hacia abajo es regresando a casa y construyendo un hospital, y haciendo todo eso que hice”.

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