El tenis colombiano busca dar una buena <i>faena</i> en la Copa Davis
Los olés y las orejas serán cambiadas por games y sets, al capote lo reemplazarán raquetas y lo que se moverá por el ruedo no serán toros y toreros sino bolas y tenistas. Y bueno, no habrá ruedo, habrá cancha.
La plaza de toros La Santamaría de Bogotá, Colombia, será el escenario de los partidos de Copa Davis de la selección de tenis de ese país en septiembre. Es la primera vez en América que una plaza de toros es convertida en una cancha de tenis, un montaje tan inusual como asombroso.
Sólo otras tres plazas, Las Ventas de Madrid, La Malagueta de Málaga y La Ribera de Logroño, todas en España, han sido sedes de la trasformación del espectáculo taurino a la maravilla del deporte blanco. Bogotá se une al selecto grupo esperando que el escenario sea un buen amuleto para el éxito en la Copa Davis.
Todo nació cuando un aficionado al tenis escribió a la página de la Federación Colombiana de Tenis, en la sección de sugerencias y comentarios, y propuso realizar el evento en la plaza de toros. La sugerencia tuvo eco en los medios, hasta que consiguió su cometido.
“Llegó un momento en que fue inevitable tenerlo en cuenta”, dice Paula Restrepo, directora de comunicaciones de la Federación.
Las autoridades colombianas tomaron la decisión y debieron hacer el montaje en tiempo récord.
Wilson Pérez, gerente de Civideportes, empresa contratada para la construcción de la cancha, dice que es la primera vez que se hace esa obra en tan poco tiempo.
“Es la primera en haberse hecho en 14 días. Normalmente se hace en 40 días”, dice Pérez, y agrega que para poder hacer la construcción en dos semanas se necesitó más de un mes de planeación.
Para la construcción se deben tener en cuenta varias especificidades, en especial con respecto al drenaje de la cancha. “A diferencia de las de España, nosotros construimos sobre la superficie porque nos pidieron tener mucho cuidado con la arena. Es algo bien extraordinario y satisfactorio para nosotros los colombianos haber podido hacer esta obra”, comenta Pérez.
No es un montaje sencillo, en definitiva. Pasar de los tradicionales clubes campestres a una plaza de toros en el medio de la ciudad tiene su precio. “Solamente hacer la cancha son casi de 50 millones de pesos (alrededor de 25 mil dólares)”, afirma Gabriel Sánchez Sierra, presidente de la Federación Colombiana de Tenis. “Con todos los costos de organización, el evento cuesta más de 450 millones de pesos (cerca de 230 mil dólares): para la seguridad, los bomberos, el transporte, los hoteles, la atención a todos los jugadores y los boxes de la cancha”, explica Sánchez.
Pero, según los organizadores, los costos muy seguramente tendrán retribución. Se espera que el público asista masivamente a los partidos a apoyar a los jugadores locales.
“La idea de hacer la Copa Davis en escenarios de esta naturaleza es precisamente sacarla de los clubes y que sea algo novedoso, y que a la gente le llame más la atención el tenis”, dice Restrepo.
Santiago Giraldo, tenista número 60 del mundo y número 1 de Colombia, dice que de llenarse la plaza habrá una motivación más para el desempeño de los colombianos en los partidos.
“Es un escenario más comprimido y si hay mucho público y nos apoya, los rivales van a sentir más la presión”, dice Giraldo.
Además es, asegura Giraldo, todo un privilegio, pues muy pocos jugadores han tenido la oportunidad de haber jugado en una plaza de toros. “Para mí es algo es muy especial. Yo, que había estado en esta plaza viendo las corridas desde arriba, ahora estaré en una cancha de tenis, en mi ambiente”, dice Giraldo.
Colombia enfrentará del 17 al 19 de septiembre a Estados Unidos, un rival al que no le gana hace 36 años en Copa Davis.
Quizá este año, en un sitio histórico como la plaza de toros, el resultado sea distinto, y Colombia pueda dar una buena faena.