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Por qué los aficionados nunca manejarán el futbol en Inglaterra

El modelo de propiedad de clubes de futbol en Inglaterra no permite que los aficionados tengan una participación dominante; en Alemania sí
mar 09 noviembre 2010 07:05 AM

Hay un ánimo distintivo de rebelión que está creciendo en el futbol inglés.

Las protestas constantes de los aficionados del Liverpool aumentaron la presión sobre los intransigentes dueños estadounidenses del equipo, para que abandonaran el club.

En Manchester, el estadio Old Trafford se ha vuelto un mar de bufandas verdes y doradas, un símbolo de oposición contra la familia Glazer, dueña del famoso United.

Ambos grupos de aficionados han encontrado un enemigo común –el disgusto mutuo a los dueños extranjeros y a la deuda- y el mensaje es simple: los aficionados saben qué es lo mejor para el club, y deberían tener mayor poder de decisión en cómo se manejan las cosas.

Según Supporters Direct –un grupo representando a los aficionados- la ira en el noroeste de Inglaterra es sólo la punta del iceberg.

Más de 170 equipos en el Reino Unido ahora tienen participación directa de los aficionados vía supporters' trusts o asociaciones de aficionados –que se han triplicado en los últimos seis años-; que van desde la propiedad completa al sistema fanshare del Arsenal, donde los aficionados pueden comprar acciones para tener derecho a votar en las juntas directivas.

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El gobierno británico incluso se ha involucrado, declarando el mayo pasado el acuerdo de coalición que promoverá “reformar todas las reglas de gobierno en el futbol para apoyar la propiedad cooperativa de clubes de los aficionados”.

Es casi universalmente aceptado que la participación de aficionados en el gobierno de un club es algo bueno, ¿pero está equivocada la sabiduría convencional? ¿Es mejor para los aficionados quedarse fuera de las juntas directivas?

No, según David Conn, un experto en financiamiento en futbol y autor de The Beautiful game? Searching for the Soul of Football, que ve el sistema del Arsenal como un avance en la lucha de la participación de aficionados.

“Es una declaración contundente del Arsenal. Manchester United y Liverpool están abrumados por las deudas multimillonarias de sus compradores… Aquí tenemos la respuesta más educada de los que apoyan la campaña de que los clubes deben ser propiedad de sus aficionados, o al menos deberían ser reconocidos como instituciones para los aficionados y no sólo para los directores o para las personas que han comprado acciones”.

Para Conn, el futbol inglés puede aprender mucho observando a sus rivales continentales en España y Alemania, en donde la participación de aficionados en el manejo de los clubes es tomada seriamente.

“En la Bundesliga, y en el Real Madrid y el Barcelona, en muchos clubes en Europa, son clubes deportivos, asociaciones”, explicó Conn. “Aquí (en la Liga Premier) no se ve eso, pero es la forma en que las cosas eran hace unos años y es la constitución natural de los clubes de miembros no ser compañías comerciales”.

El ejemplo de España (en donde los clubes como Real Madrid y Barcelona son manejados como asociaciones en donde cada socio tiene un voto) y de Alemania (en donde la Bundesliga opera la regla de 50+1 para evitar más del 49% de un club cayendo a las manos de una sola persona), se prueba que se puede ser exitoso dentro y fuera del campo.

Algunos argumentan que esos modelos, además de ser extraños a la cultura política y económica británica, no funcionan en realidad.

“Tiene que ver con los sistemas legales y la libertad de asociación; en Europa desde tiempos romanos no podías tener libre asociación sin el permiso del estado y los clubes de futbol eran vistos como vehículos potenciales a la rebelión; el estado quería controlarlos”, explicó el profesor Stefan Szymanski, coautor de Why England Lose and Other Curious Football Phenomenon Explained.

“En Inglaterra, eso cambió con la Revolución Gloriosa de 1688, pues el estado se apartó. Lo extraño era que si un club quería pedir prestado dinero para, digamos, construir una gradería, no podía pues no tenía personería legal. Así que fueron convertidos en compañías limitadas”.

Es esta cultura diferente, dice el professor Szymanski, que llevó a los clubes en Gran Bretaña a ser manejados por juntas y no por aficionados.

“Hemos limitado las compañías que dirigen los clubes de futbol por 120 años. Quienes son dueños de esos clubes han cambiado… pero las experiencias de las asociaciones de aficionados han sido irregulares. Tomen a Notts County (al club de futbol profesional más viejo del mundo). La asociación de aficionados hizo más para mal que para bien y casi lleva a la bancarrota al club (cuando tuvieron la oportunidad de manejarlo)”.

En años recientes, el futbol inglés ha vivido una revolución financiera, impulsada por los grandes contratos de trasmisión, que han atraído a propietarios extranjeros de Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, India, Islandia, China y Rusia.

Las asistencias han aumentado constantemente desde 1992, pero también los boletos de entrada, así como la insatisfacción de los aficionados que sienten que les están cobrando mucho por algo que tradicionalmente es visto como un deporte de clase trabajadora.

Y mientras los aficionados señalan el éxito de Alemania y de España al fusionar el éxito deportivo con el empoderamiento de los aficionados, el profesor Szymanski cree que las fallas de ese sistema son pasadas por alto.

“Es el modelo capitalista británico, que es naturalmente agresivo, versus el modelo semi-cooperativo alemán; puedes descartar el español como un modelo de liga porque sólo se aplica a dos equipos”, dice el profesor Szymanski.

“Inglaterra recauda de lejos mucho más dinero y es de lejos mucho más exitosa. Los alemanes dicen que tienen asistencias promedio más altas, pero juegan más partidos. Tienen una población de 80 millones de habitantes y deberían estar más avanzados en atraer a jugadores y a aficionados. Los aficionados ingleses pagan tres veces más, pero ven una mayor proporción de los mejores jugadores del mundo”.

También ha habido descontento en Alemania sobre la forma en que la Bundesliga está organizada. Martin Kind, el presidente de Hannover 96, ha retado hasta ahora sin éxito la regla '50+1' en las cortes alemanas, argumentando que no es competitiva y que es fácilmente burlada por los grandes clubes y sus patrocinadores.

“Le impide a los clubes estar al mismo nivel”, dijo Kind a CNN. “En Inglaterra, Francia, Italia, España y Rusia no hay '50+1'. Pero en Alemania hay dos clubes por fuera de esa regla porque son propiedad de compañías: el Wolfsburg, que es propiedad de Volkswagen, y el Bayer Leverkusen, que es de Bayer. Los mismos clubes compiten por las seis mejores posiciones, y esos son los clubes que facturan más de 140 millones de dólares cada temporada”.

“Mírenos a nosotros. Tenemos una facturación de 70 millones de dólares por temporada y no obtenemos utilidades. Con esa cantidad de dinero, no tenemos ningún futuro deportivo o de negocios”.

Los que apoyan la regla '50+1' señalan la actual tabla de posiciones de la Bundesliga, en donde los mejores seis tiene a clubes como el Mainz, el Hoffenheim y incluso el Hannover 96 de Kind como prueba de que los clubes pequeños prosperan bajo la regla.

Pero para Szymanski, la verdadera medida del éxito debe ser lo que pase en las canchas, y no el número de aficionados en la junta directiva.

“Bayern Munich llegó a la final de la Champions League de este año, sí, pero fue el primer equipo alemán en pasar los cuartos de final desde 2002”, señala.

“¿Qué sistema es más exitoso? Los ingleses están arriba 6-0”.

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