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Golfista mexicana: una profesión casi imposible si no eres Lorena Ochoa

Para una golfista, el proceso que implica llegar a una gira profesional es largo y costoso, por lo que urge mayor apoyo para los deportistas
vie 11 febrero 2011 01:44 PM
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GOLF-MUJERES MUJ

Ser golfista mexicana no es algo fácil, el proceso que implica llegar a una gira profesional es largo y, en la mayoría de los casos, tortuoso. Aunque en el país hay cientos de campos, la mayoría son privados, lo cual dificulta que el golf se convierta en un deporte popular y deje de ser visto como de élite. A esto se suma el poco apoyo que hay para las jugadoras por parte de los sectores público y privado.

La llegada de Lorena Ochoa a la Asociación Femenil de Golfistas Profesionales (LPGA, por sus siglas en inglés) generó interés en el deporte, y cientos de niños y jóvenes optaron por darle una oportunidad.

Aunque fue Ochoa quien puso a México en el mapa golfístico, el país ha exportado a otras golfistas profesionales, específicamente a la LPGA Futures Tour, circuito de ascenso a la máxima gira de golf femenil.

Las cinco jugadoras que tienen tarjeta completa para la temporada 2011 de la LPGA Futures Tour platicaron en exclusiva con CNNMéxico sobre el futuro del golf en México, las dificultades que deben sortear para alcanzar su sueño y la importancia del apoyo de las instituciones públicas y privadas.

El primer obstáculo que hay que enfrentar es que "vivimos en una cultura donde el deporte popular es el futbol, así que las industrias lo apoyan", aseguró Marcela León, quien se convirtió al profesionalismo en 2003 y continúa en el golf, en gran medida, gracias al respaldo económico de su familia.

Es justamente la cuestión monetaria el principal desafío que tienen estas jóvenes, "en la Futures gastamos alrededor de 50,000 dólares sólo en viáticos", dijo León. En contraste, una profesional de la LPGA gasta casi el doble, ya que la gira es internacional, así que muchos de los recorridos se tienen que hacer en avión.

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A esa cifra hay que agregar la inscripción a los 16 torneos que conforman el calendario de la gira y que asciende a 9,000 dólares. En otras palabras, las golfistas invierten unos 60,000 dólares al año, lo cual no es fácil de solventar cuando los patrocinadores simplemente no llegan.

"A las jugadoras asiáticas las apoyan las compañías privadas y el gobierno, esto les permite viajar con su entrenadores, psicólogos e incluso familiares, lo cual es muy importante", aseguró Tanya Dergal, quien el año pasado tuvo tarjeta condicionada en la LPGA y completa en la Futures.

Lilí Álvarez, quien en agosto de 2010 ocupó el segundo sitio del reality show The Big Break: Sandals Resort, aceptó que el apoyo que reciben las golfistas de otras nacionalidades les da ventaja sobre ellas, "vi a una japonesa que tenía un agente que le arreglaba todo; llegaba al campo y ya tenía sus bastones, su agenda, el caddie, todo para que sólo hiciera su trabajo... eso te libera tiempo y estrés… no te puedes desgastar en ver qué pasó con el caddie o si ya tienes los boletos de avión del próximo mes".

Además, al ser un deporte individual, se requiere de un equipo especializado: "un entrenador general y uno de swing, un agente, un psicólogo, un contador y un abogado, por mencionar algunos. Es una empresa y si además de ser golfista cumples con todos esos papeles se convierte en algo muy difícil", aseguró Sophia Sheridan, quien fue miembro de la LPGA en 2007 y 2009.

Las carencias que viven las profesionales mexicanas llevaron a Rosalba Papacostas y Marina Jones a crear la asociación civil Impulsando al Golf Profesional Mexicano (IGPM), a través de la cual recaudan fondos con el apoyo de otros golfistas nacionales, como Lorena Ochoa, y que más tarde son entregados a quienes compiten de lleno en la Futures.

IGPM ha sido lo mejor que le ha pasado a Pamela Ontiveros, quien a punto de iniciar su segunda temporada en la Futures está convencida de que "cuando haces ese salto al profesionalismo te sientes perdida. El proyecto de IGPM es continuar con las generaciones que vienen y no perder el hilo".

La confianza que han depositado en estas cinco jóvenes las impulsa a seguir luchando no sólo por conseguir sus propios sueños, sino también por los de las generaciones futuras, Marcela León cree que la clave es buscar que "las mexicanas estén fuertes en la LPGA, como lo han hecho las coreanas… nuestro compromiso es a largo plazo, queremos ser el comienzo de ese movimiento".

La clave de este proceso es tener paciencia, pero las constantes comparaciones con Lorena Ochoa lo complican , Sophia Sheridan sabe que lo que lo "ella alcanzó es muy difícil de lograr... no queremos que nos comparen ni estar atrás de lo que ella hizo, la gente y las empresas deben entender que, como cualquier empresa pequeña, es poco a poco".

El gobierno también debe sumarse al esfuerzo, pues se trata del deporte por el que más mexicanos van a estudiar a Estados Unidos y los resultados que ha dado son importantes, uno de ellos fue la medalla de oro en la Universiada Mundial de Bangkok en 2007.

"Es un deporte que a pesar de ser tan chiquito, le ha dado a México mucho y si creemos que repitiendo el mismo círculo vicioso vamos a obtener resultados distintos, estamos locos", dijo Lilí Álvarez.

Con el apoyo de las instituciones gubernamentales se puede romper con la percepción de que se trata de un deporte de élite, Sophia Sheridan cree que "si invierten dinero y tiempo para construir prácticas y campos públicos; preparar entrenadores y aportan lo que se necesita para que podamos dedicarnos a lo nuestro, entonces tendremos un deporte nacional".

Mientras esto sucede, hay que "empezar con buenos resultados en juveniles, ir a jugar a la universidad en Estados Unidos, porque ahí aprendes cosas que acá nunca aprenderás, desde jugar en equipo hasta tener un entrenador todo el día junto a ti, irte a la Futures y después conseguir tu tarjeta a la LPGA", puntualizó Sheridan.

Suena fácil, pero la realidad es muy distinta, hay que "llegar a los torneos no con la mentalidad de pasar el corte, sino con la convicción de que puedes ganar", aseguró Pamela Ontiveros.

La LPGA Futures Tour es apenas el comienzo del camino, y aunque la mayor parte del tiempo es muy complicado, estas jóvenes están dispuestas a seguir en él, cada una con su propia estrategia, pero con un objetivo en común: convertirse en la mejor golfista del mundo.

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