Sobreviviendo a Le Mans: 24 horas de fiesta técnica motorizada

La famosa carrera de Le Mans es una prueba dura de vencer, aun para los pilotos más experiementados
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Sarah Holt
Autor: Sarah Holt
(Reuters) -

Pasar 24 horas en Le Mans no es para los débiles. La legendaria carrera francesa es para los que no tienen miedo, para los jugadores globales, para aquellos a los que les gustan las fiestas de 24 horas.

Es una hazaña de resistencia para pilotos, ingenieros, armadores de autos, medios de comunicación y admiradores por igual. Pero si puedes reunir la fuerza, la recompensa es grandiosa y la experiencia estimulante.

Es el equivalente a 16 carreras de la Fórmula 1 hechas una después de otra, los pilotos profesionales deben enfrentar las traicioneras condiciones nocturnas y el riesgo de un accidente contra alguno de los aficionados. Un expiloto de la F1 terminó la carrera del fin de semana pasado en el hospital después de un espectacular derrape.

Pero la carrera es sólo la mitad de la historia. Las armadoras de autos gastan millones de dólares mostrando tecnología de innovación, mientras que afuera de la pista los admiradores festejan con todo tipo de disfraces.

El domingo Audi continúo con su dominio sobre un evento que data desde 1923, con el piloto alemán Andre Lotterer cruzando la línea de meta en primer lugar por segundo año consecutivo.

El circuito La Sarthe, en el corazón de la campiña francesa, es la meca de los admiradores de los deportes de autos, y las carreras son un reto único para aquellos competidores que se codean con los grandes del Gran Premio de Mónaco de la F1 y las 500 millas de Indianápolis en Estados Unidos como parte de los eventos de los deportes de cinta azul.

El comentarista de televisión Martin Brundle resumió lo que hace a Le Mans tan especial, y desglosó una lista.

“La pista, el ambiente, la tribuna, el titánico reto que representa cada una de las fases de la carrera, que eres tú contra la pista, tú contra los elementos, 30  paradas programadas para revisión…”, dijo el expiloto de la F1 de 53 años y ganador de la carrera de Le Mans en 1990.

Terminó en el lugar 15 global el domingo en su primera carrera Le Mans desde 2001, al competir junto a su hijo Alex, en el Día del Padre.

“Es un reto increíblemente complejo. Corremos el equivalente a 16 carreras de la F1 en un solo día, si es que terminamos la carrera (…) así de difícil es”, dijo Brundle.

Los pilotos de los 35 autos que terminaron la carrera la semana pasada definitivamente se merecen un descanso, además de un masaje en los hombros, los días después a Le Mans.

Cada auto contó con un equipo de tres pilotos que iban rotando en bloques de 45 minutos para conducir, aunque es normal que se queden más tiempo, algunas veces por más de dos horas, para adelantar en la pista.

Para muchos, el mayor reto es el turno nocturno, cuando el sol se oculta dejando solamente faros que no parpadean y los destellos de neón de los autos guía que pasan junto a los pilotos para señalarles el camino en las oscuras curvas.

“En la noche se siente como si fuera un juego de video”, dijo el expiloto de la F1 Karun Chandhok, después de convertirse en el primer indio en correr Le Mans.

“Es tan surreal porque vas por el bosque y toda la luz que tienes son las luces de los faros, del tablero de LED y las luces que se acercan”.

Conducir en la noche es solo uno de los peligrosos atractivos de Le Mans. La carrera también está llena de peligros potenciales porque la comprenden cuatro tipos de autos distintos que van a diferentes velocidades, así como compiten pilotos profesionales y aficionados al mismo tiempo.

Anthony Davidson de Inglaterra, otro expiloto de la F1, se está recuperando después de haberse roto la espalda cuando su Toyota fue sacado del camino al voltearse y volar por el aire cuando colisionó con un deportivo Ferrari conducido por un aficionado de 52 años.

Davidson, quien tuiteó que estaba ‘feliz de estar vivo’, sabe como cualquier piloto, que las recompensas de este deporte vienen acompañadas de grandes riesgos.

Las posibles recompensas para las armadoras de autos en Le Mans no son menos significativas. Las entradas de Audi ofrecieron un gran espectáculo de fuerza para la marca, dominando los tres lugares del podio y siendo la onceava victoria de la marca en Le Mans en los últimos 12 años.

Pero los rumores en el circuito Le Mans sugieren que la compañía alemana gasta al menos 125 millones de dólares al año en investigación y desarrollo solamente para su proyecto de pista Le Mans.

El equipo American Starworks Motorsport ganó la categoría junior LMP2, mientras que el equipo italiano Ferrari AF ganó la carrera profesional para autos deportivos.

Los organizadores de la carrera, el Club Automovilístico l’Ouest, incentiva a los armadores de autos durante el fin de semana de la carrera a invertir en pruebas y muestras sobre nuevas tecnologías, especialmente sobre aquellas que pudieran aplicarse a los autos futuros.

Audi hizo historia al ganar la carrera clásica en un auto hibrido que funcionaba a diesel por primera vez. Un auto hibrido utiliza dos tipos de tecnología para propulsarse; Audi también adoptó un sistema eléctrico para el volante diseñado por el equipo de la F1 Williams para ayudar a propulsar el auto.

Toyota, cuyos dos autos no lograron terminar la carrera, ha regresado a Le Mans por primera vez en 13 años para mostrar la tecnología hibrida petroeléctrica de la marca japonesa.

Pero el auto que destacó en la carrera fue el elegante DeltaWing negro de Nissan, ensamblado en Estados Unidos, que destacó por su peculiar parecido con el ‘Batimóvil’.

Destacando la ‘poca tecnología’ del auto, el cual fue convocado a competir como un participante invitado, era de la mitad del peso en comparación al típico auto prototipo de Le Mans, además de consumir la mitad del combustible y gastar las llantas a la mitad.

La descalificación del DeltaWing después de ser golpeado hacia las barreras por un Toyota en la primera mitad de la carrera, parecía solo presentarse para avivar más el ambiente.

Los organizadores de la carrera planean invitar al auto prototipo impulsado por combustible hidrógeno a que participe en la carrera del 2013.

“Los espectáculos de autos les son irrelevantes a los seguidores, necesitamos llegar a nuestros clientes y estar cerca de los seguidores dentro y fuera de la pista en eventos como este”, dijo el director general de Nissan Europa, Darren Cox.

Con 55 diferentes autos iniciando la carrera, desde colosos Audi hasta los deportivos Corvettes y Porsches, había suficiente para satisfacer a los 250,000 ansiosos seguidores que se trasladaron hasta Francia.

También habrá muchos peregrinos que regresen a casa con memorias no tan buenas de los días que pasaron en la campiña francesa.

Recuerdos de hombres vestidos como Pamela Anderson con todo y salvavidas, balanceando charolas con botellas de cervezas, pizzas de 18 dólares, una carretilla motorizada de peligroso andar, y el olor a caucho de una improvisada banda que corre a lo largo de los caminos de servicio.

Le Mans es un evento brillante que hay que ‘soportar’ con gusto, pero tal vez es un alivio que sólo suceda una vez al año.

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