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Nuestras Historias

Dominique Moceanu y los 'oscuros secretos' detrás de la fama olímpica

La medallista de oro habla sobre el lado amargo de alcanzar la gloria y convertirse en una celebridad a los 14 años de edad
vie 22 junio 2012 12:36 PM
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Nota del Editor: En su libro 'Fuera de Balance', la gimnasta Dominique Moceanu, quien participó en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, cuenta detalles de su vida que nunca antes habían sido dados a conocer. A continuación, un escrito de su autoría.

(CNN) — Paso por un momento muy emocionante a propósito del lanzamiento de mi libro autobiográfico “Fuera de Balance”. Finalmente puedo revelar toda la historia de mi vida.

Soy mejor conocida como la gimnasta más joven en ganar una medalla de oro olímpica  en la historia, a los 14 años edad, y como miembro del histórico equipo olímpico de gimnasia femenino estadounidense conocido como 'Las Siete Magníficas', el único en la historia de país que ha ganado la medalla de oro por equipos.

Claro, para alcanzar la cima en cualquier disciplina se tienen que realizar sacrificios tanto dentro como fuera del gimnasio.

La relación con los dos ejes principales de mi carrera y de mi vida, mi necio y volcánico padre y Bela Karolyi, mi entrenador reconocido a nivel mundial y quien me preparó para la justa olímpica, ya ha sido descrita por los medios de comunicación, pero nunca desde mi perspectiva.

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Cuando eres famoso a los 14 años, muchos piensan que es la mejor época de tu vida, que conoces celebridades, viajas por el mundo, sales en revistas y sesiones fotográficas. Sin embargo para mí, también hubo un lado oscuro del que nadie habla.

A pesar de ser una aclamada y delicada atleta, y tras haber ganado medallas tanto a nivel nacional como internacional, sufría de una dañada imagen física y mental a causa de los patrones alimenticios, nada sanos, y la baja autoestima.

El equipo que debía de apoyarme y protegerme cuando más lo necesitaba hacía todo lo contrario.

Una de las lecciones que aprendí de mi carrera es que no todo debe girar en torno al color de una medalla alrededor de mi cuello . Después de alcanzar el éxito me di cuenta que lo que realmente importa es reconocer mi valor como persona y no solo como gimnasta.

Tener el control de mi vida, ser madre y contar con una familia sana me ayudó a alcanzar el balance que tanto necesité cuando era más joven.

También aprendí a estar abierta a nuevos retos y estar lista incluso para lo inesperado. Hace cuatro años, cuando ya estaba felizmente casada, tras terminar la carrera y a punto de dar a luz a mi primer hijo, recibí la noticia más impactante de mi vida. Me enteré que tenía una hermana menor que nació sin piernas y que fue puesta en adopción por mis padres.

Mi 'nueva' hermana llegó en el momento justo y pude disfrutar la belleza de darle la bienvenida a esta persona maravillosa en mi familia.

Conocer a mi hermana es una de las bendiciones más satisfactorias, además de una de las mejores experiencias de mi vida.

Este encuentro me enseñó que debo estar lista para los nuevos retos y las cosas inesperadas que te pueda presentar la vida.

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