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Geithner, crónica de la crisis subprime

El exsecretario del Tesoro encabezó el equipo económico de Obama para tratar de superar la debacle; en un nuevo libro relata su impulso a la ley Dodd-Frank y su reticencia a aceptar el puesto.
Timothy trabajó codo a codo con Hank Paulson y Ben Bernanke. (Foto: Getty Images)
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Se han escrito docenas de libros sobre cómo el Gobierno Federal manejó la crisis financiera, la crisis inmobiliaria y el colapso económico.

Ahora Tim Geithner, quien fungió como secretario del Tesoro durante los primeros cuatro años del presidente Barack Obama en el cargo, está dando su crónica privilegiada como consigliere de la crisis. Su libro, Stress Test: Reflections on Financial Crises, saldrá oficialmente a la venta la próxima semana.

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Geithner, de 52 años, era presidente de la influyente rama de la Reserva Federal de Nueva York en 2008, cuando el colapso de los precios de las viviendas estadounidenses y el incremento repentino de las ejecuciones hipotecarias comenzó a crear tensión en el sistema financiero.

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Trabajó estrechamente con el secretario del Tesoro, Hank Paulson, y con el jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke, en el diseño de algunos de las primeras -y más controvertidas- decisiones.

Decidieron no rescatar al banco de inversión Lehman Brothers, pero días más tarde rescataron a la firma global de seguros AIG.

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Luego vino el Programa de Alivio para Activos en Problemas (TARP, por sus siglas en inglés), el programa de 700,000 millones de dólares. Dirigido a rescatar bancos que estaban congelándose a medida que los malos préstamos se extendían a través del sistema.

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El TARP, promulgado por el presidente George W. Bush, se convirtió en un símbolo de la respuesta del Gobierno.

Para el momento de la histórica elección de Barack Obama en noviembre, las cosas seguían empeorando. Los cimientos del sistema financiero estaban colapsando, las empresas se deshacían masivamente de los trabajadores, y la industria automotriz estadounidense estaba en picada.

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En un momento peligroso, Obama buscó manos con experiencia para formar su equipo económico.

Geithner nunca trabajó en un banco, pero era una cara conocida en Wall Street, que dio la bienvenida a su elección. El día en que se filtró la información de que Obama lo nombraría para dirigir el Tesoro, el Dow ganó casi 500 puntos.

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No quería estar al frente del Tesoro

En una entrevista, Geithner dijo al New York Times que él ni siquiera quería ser secretario del Tesoro, pero Obama persistió.

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Geithner fue juramentado como el secretario del Tesoro número 75 en enero de 2009. Su camino hacia la confirmación no fue del todo fácil; fue impugnado en particular por no pagar sus impuestos.

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Y una vez que asumió el cargo, los desafíos fueron numerosos. La economía estadounidense estaba en mal estado, y también se estaban abriendo grietas en Europa.

Hubo enfrentamientos con los legisladores que acusaron que los fondos del TARP eran entregados con poca rendición de cuentas y que los ejecutivos de los bancos rescatados se llevaban a casa enormes bonificaciones.

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Los críticos de la derecha dijeron que Obama y Geithner estaban secuestrando al sector privado, mientras que los progresistas los criticaron por enfocarse en Wall Street a expensas de los ciudadanos comunes.

Dentro de Washington, Geithner se enfrentó con los "perros guardianes" Elizabeth Warren y Neil Barofsky. Ninguno retrató favorablemente a Geithner en sus propios libros y en particular Barofsky escribió con una hostilidad directa.

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La ley Dodd-Frank

Bajo la gestión de Geithner, el Gobierno y el Congreso aprobaron la ley de reforma de Wall Street conocida como Dodd-Frank.

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En 2011, el enfrentamiento entre Obama y los republicanos del Congreso sobre el límite de la deuda terminó con la calificación crediticia de Estados Unidos siendo rebajada por primera vez.

Geithner pasó cuatro duros años en la oficina, y trató de renunciar después de dos. Obama pidió a Geithner que permaneciera durante todo su primer periodo y, según reportes, convenció a la esposa de Geithner, Carole, en un paseo privado en los terrenos de la Casa Blanca.

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A lo largo de la crisis, Geithner defendió sus medidas como tácticas necesarias para prevenir un colapso financiero incluso más profundo.

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“Las crisis financieras son peligrosas, y esta no será la última”, escribió en el material de promoción del libro. “Sin embargo, Estados Unidos no tiene un ejército permanente para luchar contra las guerras financieras, no hay jefes del estado mayor, ni academias militares... Hay lecciones que aprender desde este extremo que pueden ayudar a los responsables políticos y al público durante la próxima. Espero que esta historia pueda ayudar a iluminar estas lecciones”.

El título del libro de Geithner proviene de las pruebas de resistencia diseñadas por los reguladores para evaluar la capacidad de un banco para soportar condiciones económicas terribles. Muchos atribuyen a las pruebas de 2009 el haber ayudado a detener la hemorragia financiera en el sistema bancario.

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Hoy en día, Geithner, después de pasar prácticamente toda su carrera trabajando para el Gobierno, trabaja en el sector privado . Comenzó en marzo como presidente y director general de la firma de capital privado Warburg Pincus.

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