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La deflación puede orillar a Europa a imprimir dinero

El Banco Central Europeo debe decidir si lanza un programa de estímulo similar a la QE de EU; a finales del mes, el banco podría resolver comprar bonos del Gobierno para prevenir la deflación.
Alemania dijo que los bancos necesitan contar con el capital necesario para evitar ser contagiados por la crisis en la eurozona. (Foto: Thinkstock)
europa y euro (Foto: Thinkstock)

Nuevamente, es la hora de la verdad para Mario Draghi.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), cuya promesa de 2012 de salvar el euro ayudó a Europa a salir a rastras de su crisis de deuda, está siendo llamado a realizar otra misión de rescate.

Con los precios cayendo por primera vez desde la Gran Recesión, los inversores están apostando fuertemente a que el BCE comenzará a imprimir dinero para comprar bonos del Gobierno a gran escala.

El programa similar a la flexibilización cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés) de la Fed, estaría dirigido a prevenir de una espiral deflacionaria que podría desatar una nueva crisis .

“Vemos una muy alta probabilidad de que el BCE aumente sus compras de activos en breve, probablemente el 22 de enero, con al menos una probabilidad del 65% de que las nuevas compras incluyan bonos soberanos”, escribió el economista en jefe de Berenberg, Holger Schmieding, en una nota.

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Falla en la inflación

A diferencia de otros bancos centrales, el BCE sólo tiene un objetivo de política y es mantener los precios estables . Define la estabilidad de precios como una inflación anual de poco menos del 2%.

La última vez que rondó un nivel similar fue hace dos años. No hay ninguna posibilidad de que vuelva a ese objetivo antes de 2017, según las propias previsiones del banco.

Los precios al consumidor en la zona euro cayeron 0.2% en diciembre, la cifra más débil desde septiembre de 2009. A medida que los precios del petróleo continúan cayendo, el panorama podría ponerse peor.

“Esperamos otra fuerte caída de la inflación (de precios al consumo anual) en enero, en torno al -0.5%”, prevé Gizem Kara, economista en jefe para Europa de BNP Paribas. “La inflación luego rondará ligeramente por debajo de cero durante la mayor parte de 2015”.

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Estancamiento

El peligro para Europa es que la caída de precios -o la inflación cero- sofoque el ya débil crecimiento económico de la región. Los consumidores y las empresas podrían optar por ahorrar en lugar de gastar si creen que los precios bajarán aún más en el futuro.

La zona euro salió de la recesión a mediados de 2013, pero se ha estancado en una velocidad de primera marcha desde entonces. La confianza empresarial se está recuperando de la congelación de las relaciones con Rusia a causa de Ucrania, pero los indicadores recientes sugieren que 2014 terminó con un tono débil.

La tasa de crecimiento trimestral podría haber disminuido a sólo 0.1% en los últimos tres meses del año, según las encuestas. Y el número de desempleados en la eurozona subió por tercer mes consecutivo en noviembre, la primera vez que ha sucedido esto desde principios de 2013.

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Una nueva recesión es lo último que necesita Europa. Sería aún más difícil para países como Italia cumplir con sus enormes deudas y podría generar una reacción negativa contra la austeridad, la cual ya amenaza con derrocar al gobierno de Grecia.

Se acaban las municiones

El BCE ha recortado las tasas de interés tan bajo como es posible, y lanzó compras limitadas de activos. La compra de bonos del gobierno es la última gran arma en su arsenal.

Draghi se ha resistido, al parecer debido a que hasta ahora ha sido incapaz de ganar el apoyo de suficientes miembros del consejo de gobierno del BCE.

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La oposición es particularmente pronunciada en Alemania, donde los críticos argumentan que la QE sería ineficaz, y que haría irresponsables a los gobiernos al reducir la presión para una reforma económica, y que incluso podría ser ilegal.

Si Draghi evita usar esta arma el 22 de enero, podría ser sólo porque quiere mantener algo en reserva en caso de que las elecciones griegas a realizarse tres días después signifiquen otro golpe a la zona euro.

Liderando las encuestas de opinión en Grecia se encuentra un partido que se ha comprometido a cancelar una gran parte de la deuda del país y a negociar nuevos términos de su rescate por 240,000 millones de euros por parte de la UE y el FMI. Eso podría conducir a un callejón sin salida que en última instancia podría obligar a Grecia a abandonar el euro.

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