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Grecia, con las horas contadas para convencer a Europa

Los bajos ingresos tributarios y la contracción obligarían al país acordar con sus acreedores; el Gobierno de Alexis Tsipras se ha comprometido a no negociar con la llamada troika.
Alexis Tsipras dijo que se acerca el fin de una humillación nacional tras los sondeos. (Foto: Reuters )
syriza grecia

La sombría amenaza de una nueva recesión y la caída de los ingresos fiscales están aumentando la presión sobre el nuevo Gobierno antiausteridad de Grecia para que llegue a un acuerdo con sus acreedores en los próximos días.

Los ministros de Finanzas de la zona euro se reunirán de nuevo este lunes para sostener conversaciones decisivas sobre la manera de mantener solvente a Grecia y en el euro, después de que una primera ronda de conversaciones terminara en un fracaso la noche del miércoles pasado .

Europa insistió en que Grecia cumpla sus compromisos bajo el programa de rescate existente, 30% del cual el nuevo Gobierno de izquierda del primer ministro Alexis Tsipras dice que es inaceptable.

Desde entonces, dos datos económicos han sido publicados, lo cual podría obligar a Grecia a dar marcha atrás.

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En primer lugar, los datos oficiales divulgados el jueves mostraron que los ingresos tributarios cayeron casi en 1,000 millones de euros por debajo de la meta en enero. Muchos griegos se abstuvieron de pagar antes de las elecciones del mes pasado , con la esperanza de que el nuevo Gobierno eliminara muchos impuestos impopulares.

El déficit de 20% significa que Grecia tendrá aún más dificultades para pagar sus facturas.

En segundo lugar, las cifras del PIB publicadas el viernes mostraron que la economía de Grecia se contrajo en el cuarto trimestre de 2014 después de crecer durante los primeros nueve meses del año. Los economistas han culpado a la incertidumbre política previa a las elecciones.

Tsipras ha prometido a los votantes que no pediría una prórroga para el paquete actual de préstamo. El recate de 240,000 millones de euros mantuvo a Grecia en el euro, pero lo obligó a adoptar dolorosas medidas de austeridad.

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Hay señales de que la presión europea y la dura realidad económica están empezando a notarse. Al menos la retórica se está atenuado, y hay un tufo de compromiso en el aire.

El Gobierno griego se comprometió a hacer “todo lo que podamos” para llegar a un acuerdo los siguientes días, después de Tsipras se reunió con líderes compañeros de la UE en una cumbre en Bruselas el jueves.

Tsipras también ha autorizado a los funcionarios griegos a preparar el terreno para la reunión del lunes al hablar con funcionarios del Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el FMI; la llamada troika de acreedores con la que había dicho que no lidiaría en absoluto.

Antes de ganar las elecciones con un triunfo aplastante, el partido Syriza de Tsipras prometió recortar impuestos a la propiedad y restablecer el mínimo exento de 12,000 euros, que fue recortado previamente como parte de las condiciones del rescate.

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También abandonó el plan para aumentar los impuestos a las empresas turísticas y detuvo varias privatizaciones a gran escala, prácticamente renunciando a miles de millones en ingresos.

Si Grecia sale de la reunión del lunes sin un acuerdo, sus bancos podrían ser separados de los fondos de emergencia de los bancos centrales que actualmente los están manteniendo a flote. A finales del mes, el país sería financieramente responsable de sí mismo, y no podría pedir prestado en los mercados internacionales.

Los mayores bancos del país han sido duramente golpeados por los temores de la solvencia este año: las acciones de Pireo han perdido 22.5% desde el inicio del año, mientras que Alpha Bank ha registrado un descenso del 14%.

Ambos subían fuertemente el viernes, al igual que el mercado más amplio de Atenas, señalando que un acuerdo podría ser posible.

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