Sectores como Polanco, Lomas de Chapultepec, Nápoles y el Centro Histórico definen un centro económico cuyo núcleo se ubica en torno a la colonia Tlaxpana, donde la actividad económica alcanza su punto máximo.
Vivir cerca del trabajo es solo para unos cuantos
El análisis presentado en el último reporte trimestral de 2025 del Infonavit confirma que la densidad de población y el precio de la vivienda disminuyen conforme aumenta la distancia al centro de negocios, pero los costos iniciales son prohibitivos.
En CDMX, Guadalajara y Monterrey, las viviendas ubicadas cerca de los centros de empleo superan en 2.5 veces el precio promedio de su respectiva ciudad. En el caso de la capital, el valor de la vivienda se mantiene por encima del doble del promedio durante los primeros 18 kilómetros, y solo cae por debajo de la media al alejarse más de 30 kilómetros del centro.
El perfil de quienes logran comprar vivienda cerca de estas zonas corresponde a trabajadores de altos ingresos. En promedio, los compradores que adquieren casa en los centros de negocios se encuentran entre el 5% de los trabajadores que más ganan.
Quienes compran vivienda cerca de los centros de negocios suelen estar entre el 5% de los trabajadores con mayores ingresos. Pero incluso en las zonas más alejadas de las ciudades, los compradores mantienen ingresos por encima del nivel medio salarial.
Esto indica que al menos la mitad de los trabajadores con menores ingresos tiene dificultades para acceder a una vivienda formal, incluso en la periferia.
El informe concluye que solo Tijuana se ajusta a un modelo monocéntrico puro, donde la densidad y los precios caen de forma constante. Por el contrario, ciudades como la CDMX, Puebla y León muestran signos claros de policentrismo, con subcentros de empleo y zonas residenciales que rompen la estructura tradicional, planteando nuevos retos para la movilidad y la planeación urbana en México