La firma anticipó que la inflación general terminará este año en 5.5% y bajará a 4.4% al cierre de 2027, aunque permanecería arriba del umbral de 4% hasta principios de 2029.
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Inflación persistente en alimentos, servicios y energía
S&P explicó que las presiones inflacionarias continúan concentradas tanto en el componente subyacente como en el no subyacente. La inflación subyacente anual se ubicó en 4.26% en abril y acumuló 12 meses consecutivos por encima de 4%, impulsada por mayores impuestos IEPS en alimentos y tabaco, así como por persistencia en los precios de servicios ante el aumento de costos laborales.
Al mismo tiempo, la inflación no subyacente llegó a 5.08% anual, presionada principalmente por el aumento en productos agropecuarios debido a interrupciones en cadenas de suministro y condiciones climáticas adversas. La inflación anual de productos agrícolas alcanzó 7.98% en abril.
La firma también alertó sobre riesgos adicionales para la inflación derivados del encarecimiento energético y del Mundial de Futbol de 2026. Según el reporte, una mayor demanda de servicios durante el evento podría presionar todavía más los precios en hoteles, restaurantes y transporte.
El recorte de Banxico a 6.50% marca el final del actual ciclo de relajación monetaria iniciado en marzo de 2024. En este sentido, la tasa ya alcanzó un nivel neutral y se prevé que permanezca sin cambios en adelante. La decisión del banco central no fue unánime. Jonathan Heath y Galia Borja votaron por mantener la tasa en 6.75%, reflejando preocupación por la persistencia inflacionaria.
Aunque Banxico mantuvo oficialmente su expectativa de que la inflación converja a 3% en 2027, S&P considera que factores como mayores precios del petróleo, posibles recortes a subsidios energéticos, efectos climáticos y problemas de seguridad seguirán presionando los precios en México durante varios años más.
La inflación sigue pegando a los más pobres
Además, las presiones inflacionarias ya comienzan a reflejarse con mayor fuerza en el costo de vida de los hogares más vulnerables. De acuerdo con el Inegi, el valor de la canasta alimentaria , referente para medir pobreza extrema, aumentó 8.3% anual tanto en zonas rurales como urbanas durante abril, casi el doble de la inflación general de 4.4%.
El jitomate, cuyo precio se disparó 121.1% anual, junto con el chile, la papa y los alimentos consumidos fuera del hogar, fueron algunos de los productos con mayor incidencia en el encarecimiento de la canasta básica.