La Secretaría de Economía presentó la medida como una vía para salvaguardar cerca de 350,000 empleos, corregir distorsiones comerciales y reducir la dependencia de importaciones. También la vinculó con el objetivo del Plan México de elevar el contenido nacional dentro de las cadenas productivas.
El gobierno argumentó que las industrias textil, del vestido y del calzado enfrentaban mercancías vendidas por debajo de precios internacionales de referencia. Antes de la entrada en vigor del paquete, la Secretaría de Economía estimaba que las importaciones de vestido habían aumentado 20.8% en dos años y las de calzado, 22.3%.
La caída de las compras desde China muestra que la barrera comercial está teniendo efecto. No obstante, el comportamiento de la producción indica que la sustitución de importaciones todavía no ocurre con la rapidez esperada.
“Los efectos de este tipo de políticas tardan varios meses en reflejarse en producción, empleo y demanda. El gobierno impuso ciertos aranceles a productos textiles buscando proteger la industria nacional, pero esto no significa que la demanda migre de forma inmediata a productos mexicanos”, explicó Vargas. La analista señaló que la desaceleración de la economía también ha limitado la respuesta de la industria.
“La economía mexicana se desaceleró y la industria presenta problemas estructurales como menor inversión, baja productividad y rezago tecnológico, temas que también deben atenderse para ver reflejada una mejora real”, añadió.
En mayo, la actividad industrial total disminuyó 0.8% frente al mes anterior y permaneció sin crecimiento en su comparación anual. Las manufacturas descendieron 0.5% anual con cifras desestacionalizadas.
Este entorno reduce la probabilidad de que las empresas inviertan rápidamente en nuevas líneas de producción, amplíen plantas o contraten trabajadores para sustituir las mercancías importadas.
La demanda puede postergarse
Una prenda china más cara no conduce necesariamente a la compra de una prenda fabricada en México. El consumidor puede posponer la adquisición, elegir un producto de menor precio proveniente de otro país, recurrir al comercio informal o destinar su ingreso a otros bienes y servicios. También puede ocurrir que distribuidores e importadores absorban parte del arancel para evitar perder ventas.
Ariel Méndez, analista bursátil de Grupo Financiero B×+, consideró que todavía no existe información suficiente para declarar exitosas o fallidas las medidas. “Los aranceles sí tienen esta característica de proteger a la industria, pero aún no podríamos decir que ya tenemos evidencia de su éxito o no, porque realmente lo que ha mermado el desempeño durante el primer semestre ha sido un ciclo económico débil y la cautela del consumidor”, dijo.
El analista agregó que durante el Mundial una parte del gasto de los hogares se desplazó hacia otras categorías. Aunque las tiendas especializadas y algunas marcas deportivas mostraron un mejor desempeño en junio, el consumo discrecional permaneció presionado.
Este comportamiento ayuda a explicar por qué la caída de las importaciones no se reflejó inmediatamente en mayores ventas y producción para los fabricantes mexicanos.
Para que ocurra una sustitución efectiva no basta con encarecer el producto extranjero. La industria nacional debe ser capaz de ofrecer mercancías con precios, diseños, calidad y tiempos de entrega competitivos, al mismo tiempo que los hogares cuentan con ingresos y confianza suficientes para comprarlas.
China continúa dentro de la cadena textil mexicana
La política también enfrenta el hecho de que México no sólo importa prendas terminadas de China, sino fibras, telas, filamentos, maquinaria, químicos y otros materiales utilizados por los propios fabricantes nacionales. Un análisis de Sheng Lu, especialista en comercio textil y moda de la Universidad de Delaware, estimó que China aportó 38.3% de las importaciones textiles de México durante el primer trimestre de 2026, frente a una participación de 30.3% en 2018.
La cifra no contradice la caída de 21.4% registrada entre enero y mayo. Una mide el cambio anual reciente en el valor importado desde China; la otra observa la participación del país asiático dentro del abastecimiento mexicano a lo largo de varios años.
Las importaciones chinas pueden disminuir y, al mismo tiempo, conservar una cuota elevada si las compras procedentes de Estados Unidos o de otros mercados también caen. Es decir, México está importando menos productos textiles chinos, pero continúa dependiendo de China para abastecer distintos eslabones de su cadena.
Liverpool enfrenta a un consumidor más cauteloso
Entre las empresas que cotizan en bolsa, Liverpool es una de las más relacionadas con el desempeño del sector, debido a que una parte importante de sus ingresos proviene de la venta de ropa en sus tiendas departamentales, Suburbia y otras marcas operadas por el grupo.
Méndez explicó que la compañía ha conseguido ganar participación mediante una rotación eficiente de inventarios por temporada y la diversificación hacia electrónicos, muebles y otros productos. Liverpool y otras cadenas físicas también pueden aprovechar la tendencia de “gratificación inmediata”, en la que los consumidores prefieren recibir el producto en el momento de la compra en lugar de esperar la entrega de una plataforma digital.
Sin embargo, esta ventaja pierde fuerza cuando disminuye el tráfico en las tiendas. “Con un consumidor cauteloso, el tráfico en tienda disminuye”, advirtió Méndez. El desempeño de las cadenas comerciales, por tanto, no depende únicamente de que las prendas asiáticas paguen aranceles más altos. También está relacionado con el empleo, el ingreso disponible, la confianza y la disposición de los hogares para realizar compras no esenciales.
Los aranceles compran tiempo, no productividad
La disminución de 21.4% en las importaciones textiles desde China confirma que las medidas están modificando el flujo comercial. Pero la caída simultánea de la producción nacional impide afirmar que la estrategia ya esté reactivando a la industria.
Los aranceles pueden dar a las empresas mexicanas un periodo de protección frente a mercancías vendidas a precios difíciles de igualar. No crean por sí solos fábricas, proveedores, tecnología, crédito, trabajadores capacitados ni compradores.
El gobierno ha acompañado la protección comercial con un plan de impulso para los sectores textil y del calzado que contempla digitalización, capacitación y acceso a financiamiento. La Secretaría de Economía y BBVA anunciaron una bolsa de hasta 120,000 millones de pesos en garantías con Nacional Financiera para capital de trabajo y modernización, dirigida a una actividad en la que más de 85% de las unidades productivas son micro, pequeñas y medianas empresas.