Durante la inauguración de la 20ª Convención Nacional de la Asociación de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Asofom), la funcionaria explicó que el mecanismo busca ampliar la capacidad de las Sofomes para colocar financiamiento entre empresas y sectores que presentan mayores niveles de riesgo.
El esquema permitirá cubrir hasta el 100% de las primeras pérdidas, de acuerdo con los porcentajes establecidos para cada operación. Con ello, una parte del riesgo que normalmente tendría que asumir directamente el intermediario financiero quedaría respaldada por la banca de desarrollo.
La apuesta es que esa protección permita a las instituciones ampliar su apetito de riesgo y llevar recursos a empresas que, pese a ser viables, enfrentan mayores dificultades para conseguir financiamiento en el sistema financiero tradicional.
El anuncio se produce mientras el gobierno busca elevar la penetración del crédito entre las pequeñas y medianas empresas como parte del Plan México. La meta planteada hacia 2030 es que 30% de las PyMEs del país tenga acceso a financiamiento.
Sofomes, una vía para llegar a empresas fuera de la banca
Las autoridades consideran que los intermediarios no bancarios serán necesarios para alcanzar ese objetivo debido a su presencia entre empresas que tienen mayores dificultades para obtener préstamos bancarios.
Ángel Cabrera, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), señaló durante la convención que las Sofomes atienden a más del 70% de las pequeñas y medianas empresas que no logran acceder al financiamiento de la banca tradicional.
Por su parte, Fernando Fernández, titular de la Unidad de Banca, Valores y Ahorro de la Secretaría de Hacienda, dijo que el financiamiento interno al sector privado alcanzó 14.2 billones de pesos en marzo de 2026, un crecimiento real anual de 1.6%. En ese contexto, señaló que las Sofomes se han convertido en un componente relevante del financiamiento empresarial y sostuvo que su participación será importante para alcanzar los objetivos planteados por el gobierno en materia de inclusión financiera.
La relación de Nafin y Bancomext con estos intermediarios ya representa una fuente relevante de fondeo. Aguirre señaló que actualmente existen alrededor de 15,000 millones de pesos en líneas de crédito autorizadas para apoyar, a través de estas instituciones, el financiamiento a PyMEs en distintas regiones del país.
El nuevo esquema de primeras pérdidas busca complementar esas líneas atacando uno de los obstáculos para ampliar el crédito: el riesgo que supone financiar empresas pequeñas, negocios con menor historial crediticio o actividades que quedan fuera del apetito de instituciones tradicionales.
La estrategia también contempla fortalecer a las Sofomes para que puedan obtener recursos de otras fuentes. Jesús Alan Elizondo, director general de FIRA, planteó que los intermediarios financieros no bancarios pueden reducir costos mediante infraestructura compartida en tecnología, inteligencia artificial y gestión de riesgos, bajo una lógica de "cooperación para competir".
FIRA trabaja actualmente de manera directa con 61 Sofomes y ha acompañado a algunas de estas instituciones en procesos para acceder al mercado de valores mediante programas de estructuración de crédito.
El reto, señalaron las autoridades financieras, será que la expansión del financiamiento ocurra sin deteriorar la calidad de las carteras. Fernández sostuvo que el objetivo no debe limitarse a incrementar el volumen de crédito, sino hacerlo mediante instituciones sólidas, transparentes y con una adecuada gestión de riesgos.