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México tiene 1.8 millones de menores en trabajos no permitidos; más de un tercio no recibe ingresos

Aunque la cifra disminuyó frente a 2022, el trabajo por debajo de la edad mínima o en condiciones peligrosas afecta a 6.6% de la población de 5 a 17 años, según el Inegi.
En la imagen, un niño recargado de espaldas sobre un poste de concreto, en la calle, el niño pasa su brazo por encima de su cabeza y abraza el poste a la altura de su nuca. En primer plano se ve la mano llena de grasa y suciedad, sosteniendo una especie de cuña de plástico, con la que trabaja en la calle limpiando. No se ve su rostro, solo su cabeza de espaldas, una oreja, lleva una camisa blanca. En el fondo se ve un automóvil desenfocado, color rojo y el asfalto de la calle.
Aunque la cifra disminuyó frente a 2022, México registró 1.8 millones de menores en ocupaciones no permitidas en 2025; 36.2% no recibió ingresos por su trabajo, según el Inegi. (Isabel Mateos Hinojosa)

En México, 1.8 millones de niñas, niños y adolescentes trabajaron en ocupaciones no permitidas durante 2025. Más de un tercio no recibió ingresos por sus labores y uno de cada ocho cumplió jornadas superiores a 48 horas semanales.

La Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), muestra una disminución frente a 2022, cuando 2.1 millones de menores se encontraban en esta situación. La tasa pasó de 7.5% a 6.6% de la población de 5 a 17 años.

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Pese a ese descenso, alrededor de uno de cada 15 menores de esas edades realizó actividades económicas por debajo de la edad mínima para trabajar o en condiciones peligrosas para su salud, seguridad o desarrollo.

De los 1.8 millones de menores en ocupaciones no permitidas, alrededor de 800,000 tenían menos de 15 años y un millón eran adolescentes de 15 a 17 años que desempeñaban trabajos peligrosos.

Trabajar sin recibir ingresos

El 36.2% de quienes realizaban ocupaciones no permitidas no recibió ingresos, mientras que 52.9% percibió hasta un salario mínimo. Solo 8.1% obtuvo ingresos superiores a un salario mínimo; el resto no especificó cuánto recibió. La falta de ingresos fue más frecuente entre las niñas: 41.6% no recibió remuneración, frente a 34% de los niños.


El trabajo también estuvo estrechamente relacionado con el entorno familiar. El 58% trabajaba o ayudaba a un familiar y 73.6% se desempeñaba en unidades económicas de dos a cinco personas.

Entre los motivos reportados para trabajar, 30.6% señaló hacerlo por gusto o solo por ayudar; 22.4%, para pagar la escuela o cubrir sus propios gastos, y 14.9%, para aprender un oficio. Otro 9.8% indicó que el hogar necesitaba de su trabajo y 6.6% que requería su aportación económica.

Del campo a la construcción y las ventas

Las actividades de apoyo en agricultura, ganadería, labores forestales, caza y pesca concentraron 27.9% de los menores en ocupaciones no permitidas. Les siguieron las labores de apoyo en minería, construcción e industria, con 25.2%.

En conjunto, estos dos grupos reunieron a más de la mitad de la población infantil en esta situación. Las ocupaciones de comerciantes, empleados y agentes de ventas representaron otro 16.4%, y la venta ambulante, 6.6%.

La clasificación de ocupación no permitida considera tanto la edad como las tareas y las condiciones en que se realizan. Entre los riesgos que identifica el reporte se encuentran trabajar en alturas, cargar objetos pesados, cumplir jornadas nocturnas o laborar en lugares como bares, cantinas y basureros.

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Las jornadas extensas son otra dimensión del problema: 32.1% trabajó más de 28 horas semanales y 12.2% superó las 48 horas. Entre los niños, la proporción que rebasó este último umbral fue de 14.3%; entre las niñas, de 7.1%.

Mayor incidencia entre niños y población indígena

De los menores en ocupaciones no permitidas, 1.3 millones eran niños y alrededor de 500,000, niñas. La diferencia también se observa en las tasas: 9.2% de los niños de 5 a 17 años realizaba estas actividades, frente a 3.9% de las niñas. Entre los adolescentes varones de 15 a 17 años, la proporción llegó a 22.1%, más de uno de cada cinco.

La población indígena registró una tasa de ocupación no permitida de 14.2%, más del doble del promedio nacional. Entre los niños indígenas, alcanzó 22.5%.

También hubo una brecha según el tamaño de la localidad. En las áreas menos urbanizadas, con menos de 100,000 habitantes, la tasa fue de 8.8%; en las más urbanizadas, de 3.6%.

El trabajo infantil también ocurre en casa

Las ocupaciones no permitidas son uno de los componentes del trabajo infantil. El INEGI también contabilizó a 1.9 millones de menores que realizaban quehaceres domésticos en sus propios hogares bajo condiciones inadecuadas, por horarios prolongados o exposición a peligros.

Alrededor de 200,000 combinaban ambas modalidades. Al descontar esa duplicación, el trabajo infantil afectó a 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes en 2025, equivalentes a 12.6% de la población de 5 a 17 años.

El total disminuyó frente a los 3.7 millones registrados en 2022, cuando la tasa fue de 13.1%. Sin embargo, la incidencia de 2025 todavía superó el 12.3% observado una década antes, en 2015.

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