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A tres años de Otis, negocios operan sin seguro y escasa protección ante eventos climáticos

Una evaluación encontró que ninguno de los negocios analizados tenía protección financiera frente a eventos climáticos. La recuperación también exige recursos para resistir los días sin ventas.
Un hombre toma agua embotellada de un estante en un negocio tras el paso del huracan otis, en Acapulco, Guerrero, el 25 de octubre de 2023. Imagen de archivo
El huracán Otis tocó tierra en Guerrero la madrugada del 25 de octubre de 2023 como categoría 5. Dejó un saldo oficial de 68 personas fallecidas, 32 desaparecidas y severas afectaciones en Acapulco. Dañó más de 274,000 viviendas y el 80% de la infraestructura hotelera, sumando miles de millones de dólares en pérdidas. (IMAGEN DE ARCHIVO) (HAARON ALVAREZ/AFP)

Los pequeños negocios de Acapulco enfrentan una recuperación con una brecha de protección financiera y aún no alcanzan la resiliencia esperada tras el devastador paso del huracán Otis, hace tres años. Una evaluación del programa Acapulco Inspira, de FUNDES en conjunto con Scotiabank, identificó que ninguno de los establecimientos analizados reportó contar con seguros frente a eventos climáticos, aunque 67% disponía de fondos de emergencia.

El hallazgo muestra que las mipymes del histórico puerto avanzan en ordenar sus finanzas y reducir deudas, pero todavía carecen de una herramienta para transferir parte del costo de otro desastre. El análisis ubicó el Índice de Vulnerabilidad Climática promedio en 54.84%, un nivel clasificado como moderado, pero insuficiente.

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Acapulco Inspira nació en 2024 para apoyar la recuperación de los negocios tras el paso del huracán Otis, que este domingo cumple tres años de haber causado uno de los maores desastres naturales en la ciudad. Desde 2025 ha trabajado con 349 mipymes y básicamente el 90% de sus participantes concluyó un plan de recuperación financiera y 42.1% redujo sus niveles de deuda.

Pero la evaluación también ubicó el Índice de Vulnerabilidad Climática promedio en 54.84%, un nivel clasificado como moderado. El documento no precisa cuántos establecimientos integraron específicamente esa evaluación ni el monto de sus fondos de emergencia.


No obstante, Manuel Silva, director de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Scotiabank México, señaló en entrevista para Expansión que el proceso de recuperación continúa abierto y que “la reactivación de Acapulco no ha terminado”.

El experto añade que el reto ahora consiste en preparar a los negocios para mantener operaciones, proteger el empleo y evitar que una nueva contingencia comprometa sus posibilidades de crecimiento.

El costo del huracán continúa cuando bajan las ventas

En una primera instancia, el desastre se pudo observar en techos destruidos y comercios convertidos en escombros. Pero incluso entre los restaurantes, hoteles y otro tipo de negocios que conservaron su infraestructura, las interrupciones de electricidad, los accesos bloqueados y la falta de proveedores impidieron que las ventas volvieran a su cauce normal a tes años de distancia de Otis.

Ricardo de la Garza, presidente y director general de Globaim para México y Centroamérica, advirtió en un comunicado que, durante una interrupción, la empresa puede dejar de producir y atender clientes mientras mantiene obligaciones como salarios y rentas.

La firma de consultoría de siniestros y reclamaciones explica que un supermercado puede perder inventarios por días sin electricidad, mientras un hotel puede enfrentar cancelaciones y menores ingresos durante todas las reparaciones. El tiempo necesario para recuperar la operación se convierte así en otra fuente de presión financiera.

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De acuerdo con las cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), entre 2016 y 2025, las aseguradoras pagaron más de 79,800 millones de pesos por siniestros hidrometeorológicos. De esos pagos, 72.9% correspondió a daños ocasionados por ciclones o huracanes. Por John, en 2024, las indemnizaciones alcanzaron 3,453 millones de pesos.

Estas cantidades corresponden a daños cubiertos por seguros; no representan el costo económico total de los desastres ni incluyen todas las pérdidas de quienes carecían de protección.

Por lo cual, recuperarse también exige un plan para dejar de operar, explica Silva, quien identifica tres tareas para fortalecer a los pequeños negocios: digitalizar procesos, planear más allá de las necesidades inmediatas y preparar respuestas ante escenarios que pueden interrumpir su actividad.

“Necesitan tener planes de contingencia activados”, sostiene. Entre los ejemplos menciona prever qué hacer si las vías de acceso a Acapulco quedan cerradas, construir una matriz de riesgos y definir acciones para reaccionar oportunamente.

Como parte de una nueva etapa de Acapulco Inspira, Scotiabank acompañará durante 12 meses a 30 micro y pequeños negocios turísticos. El programa contempla diagnóstico, capacitación financiera y climática, planes personalizados de recuperación y adaptación, así como vinculación comercial.

La atención será individual, explica Silva, porque los negocios tienen condiciones y necesidades diferentes.. El anuncio no incluye el otorgamiento de seguros ni una línea de crédito específica para los participantes.

Tener una póliza requiere revisar qué protege

La protección también depende del alcance de lo contratado. Globaim señala que una póliza puede resultar insuficiente si los activos están asegurados por debajo de su valor, los límites son bajos o determinadas pérdidas quedan fuera de cobertura.

Además, contar con registros financieros y evidencia de los daños facilita documentar una reclamación. Una alternativa complementaria son los seguros paramétricos.

Como GMX Seguros explicó en un informe, los negocios deben saber que estos productos pagan cuando un evento cumple parámetros previamente pactados, como su intensidad y ubicación, sin depender de una evaluación individual del daño físico.

Para los pequeños negocios de Acapulco, la recuperación plantea así dos necesidades simultáneas: reparar lo que destruyó el desastre y construir capacidad financiera para resistir el siguiente período sin ingresos.

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