Al mismo tiempo, la directiva del organismo multilateral reconoció que observa con preocupación la euforia financiera que intenta convertir a la IA en la única pata que sostiene el crecimiento global, financiada a menudo mediante endeudamiento a largo plazo e inversiones circulares.
Además, explicó que este impacto puede ser perjudicial para los más jóvenes e impactar en los empleos con tareas más repetitivas. En Estados Unidos, 1 de cada 10 empleos ya requiere habilidades de IA y paga mucho más. Pero vemos una reducción de los trabajos rutinarios de nivel inicial para los jóvenes y un aumento en empleos de servicios de baja cualificación... El impacto neto es ligeramente positivo, pero la estructura del empleo cambia por completo", añadió.
Y, sobre los riesgos financieros, puso especial énfasis en el problema de financiar desarrollo tecnológico de corto plazo con endeudamiento de largo plazo.
"Vemos cada vez más inversiones en IA financiadas con deuda a largo plazo... y una gran cantidad de inversión circular: yo invierto en ti, tú inviertes en mí, todos estamos muy felices, excepto que si algo sale mal, podría ser un problema muy grande", advirtió y aludió a que la experiencia histórica muestra que el mundo suele sobrevalorar el impacto de corto plazo de una nueva tecnología.
La economista también señaló que se requiere llegar a una solución coherente entre el modelo de IA europeo, que está más centrado en la regulación para la seguridad pública, el modelo chino, que se enfoca más en el control y el estadounidense, que consiste esencialmente en desatar la innovación.
Ana Botín pide regular a la IA con la misma severidad que a los bancos
En ese mismo marco, Ana Botín, presidenta ejecutiva del Banco Santander, enfatizó la necesidad de establecer un terreno de juego equitativo para los nuevos agentes tecnológicos que operan en el ecosistema financiero.
"En el entorno empresarial debemos tener claro que la adopción tecnológica no equivale a su despliegue efectivo. Para desplegar IA a escala se requiere rediseñar procesos y dotar de nuevas capacidades al personal", argumentó.
En el ámbito regulatorio, la ejecutiva abogó por un cumplimiento estricto del principio 'mismos riesgos, mismas reglas', aplicado al caso de la inteligencia artificial.
Si un agente de IA interactúa con cuentas bancarias, maneja liquidez o administra datos privados, debe responder exactamente a la misma regulación que cualquier entidad financiera.
Ana Botín, presidenta ejecutiva de Banco Santander