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Tu pensión, en manos de emprendedores

Las inversiones de las Afore ya no están centradas sólo en proyectos de infraestructura, energía y bienes raíces. Ya han financiado 18 emprendimientos y la cifra aumentará en los próximos meses.
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Portafolio. Son 18 empresas las que han recibido inversión por parte de los dos CKD de capital emprendedor. (Foto: Deagreez/Getty Images/iStockphoto)

Muchos ahorradores no lo saben, pero un porcentaje de su pensión está en manos de emprendedores. Por lo pronto, de 18 nuevas empresas, como Cultura Colectiva, Sr. Pago, Lentesplus.com, Afluenta, rocket.la y Underdog.

Las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) no han cambiado su objetivo de hacer crecer el ahorro. Sólo que ahora se alían con fondos de inversión a través de los Certificados de Capital de Desarrollo (CKD), para diversificar su portafolio e incrementar sus rendimientos. La asociación, marcada por la ley, les permite mitigar el riesgo que representa invertir en nuevos negocios.

Estos certificados fueron creados para impulsar proyectos de infraestructura, bienes raíces, energía y el financiamiento de empresas con alto potencial de desarrollo, como el lanzado por LIV Capital en 2012 para invertir en venture capital en etapas tardías. Pero instrumentos exclusivos para capital emprendedor en etapas tempranas no había.

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Hasta que en noviembre de 2015, el fondo de inversión Ignia, que financia a emprendedores en etapas tempranas, colocó su primer CKD por 1,500 millones de pesos para invertir exclusivamente en nuevos negocios. PensionISSSTE y Afore Coppel se convirtieron en las primeras administradoras que aceptaron participar con un fondo de inversión para financiar empresas de reciente creación que atiendan a la base de la pirámide en los sectores de salud, vivienda, servicios financieros y educación. “Fuimos el primer fondo de venture capital en la historia de México”, recuerda Álvaro Rodríguez Arregui, cofundador y director general de Ignia. “El entender este tipo de inversiones fue un proceso nuevo para las Afore”.

A finales de 2014, antes del levantamiento de Ignia, en el mercado mexicano había 37 CKD con una inversión de 80,136 MDP por parte de las Afore, según datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

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Para la comunidad emprendedora, el dinero administrado por las Afore –3,094,880 millones de pesos hasta septiembre de 2017– es la ‘gasolina’ que puede ayudar a potenciar el crecimiento de las nuevas empresas. Es lo que ocurre en otros países, como Estados Unidos, donde los fondos de pensiones son uno de los principales inversionistas de los fondos de inversión de capital emprendedor.

En México, el CKD administrado por Ignia terminó con la sequía: otro más, el de Dalus Capital, se sumó a la oferta en octubre de 2016 y algunos otros fondos de inversión buscan colocar en los próximos meses sus propios CKD en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), adelanta sin dar nombres María Ariza, directora general de la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap).

Dos no es el número ideal, pero es un avance y ya inició la curva de aprendizaje, coinciden los expertos consultados. “Es un movimiento hacia el lado correcto, pero falta consolidarse. El ecosistema va a madurar cuando las Afore inviertan en al menos una decena de fondos de manera constante”, dice Roberto Charvel, miembro independiente del comité de inversión de Mexico Ventures, un fondo de fondos que invierte en vehículos de venture capital.

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Cambio clave

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Hasta 2008, la demanda de los inversionistas extranjeros en la industria de capital privado en México era clara: querían ir acompañados por locales. “Se sentían más cómodos de que mexicanos estuvieran invirtiendo en su propio país”, cuenta Ariza. “Pero para lo que necesitábamos, la industria buscaba inversionistas mucho más poderosos y más robustos”.

Instituciones públicas –como la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la Consar y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV)– y los fondos de inversión comenzaron el cabildeo para modificar la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro, a fin de que las Afore participaran en operaciones de capital privado. En 2009, se concretó la autorización para invertir el dinero que administran en el sector, pero sólo a través de instrumentos de renta variable operados a través de la Bolsa: los CKD.

Cifras de la Amexcap indican que actualmente hay 71 CKD con un máximo capital de 18,000 millones de dólares. Este monto es invertido en proyectos de bienes raíces, infraestructura, energía, financiamiento de empresas y venture capital.

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“Por ley, las Afore no pueden invertir en una emisión privada, tiene que ser una emisión pública y por eso se crean los CKD, que es la versión del private equity pero listado en una Bolsa”, explica Carlos Noriega, presidente de la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore). “Las autoridades consideran que al hacerlo así les da transparencia”.

Esa transparencia, según los especialistas, es importante porque el emisor de un certificado publica una serie de datos que permite a los participantes en el mercado financiero y a los ahorradores, independientemente de que participen o no en un CKD, tener información sobre las inversiones.

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Además, esta figura quita a las Afore la oportunidad de realizar inversiones en directo. Son los administradores profesionales –como Ignia y Dalus Capital– los que se encargan de contratar a los agentes estructuradores y colocadores, diseñar los instrumentos, definir su tesis de inversión, atravesar por los procedimientos de la Bolsa y la Consar y hacer labor de venta con los inversionistas que participarán en el certificado.

A Ignia y a Dalus Capital les tomó a cada uno aproximadamente 16 meses concluir todo el proceso. Ignia tocó a la puerta de seis de las 11 administradoras de fondos para el retiro que hay en México. Solo PensionISSSTE y Afore Coppel le dieron el sí.

Desconcentrar la inversión

Las Afore tienen 3 billones de pesos bajo su administración. De acuerdo con la Consar, 50% de su portafolio de inversión está destinado a deuda gubernamental, 20%, a deuda corporativa, 25%, a renta variable, y 5%, a instrumentos estructurados, como CKD, Fideicomisos de Infraestructura y Bienes Raíces (Fibras) y Certificados Bursátiles de Proyectos de Inversión (CERPI).

Diversificación de inversiones
El presidente de la Consar, Carlos Ramírez, reconoce que todavía hay un nivel de concentración importante de los recursos.
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“Todavía hay un nivel de concentración importante de los recursos en instrumentos de renta fija, lo cual es relativamente inusual para un sistema de pensiones con la madurez que tiene el mexicano”, dice Carlos Ramírez, presidente de la Consar.

Esta situación obedece principalmente a dos razones. La primera es la poca oferta que tienen las Afore para participar en distintos instrumentos, porque contar con un ecosistema nutrido de fondos de inversión no es sinónimo de oferta y no todas las start-ups representan una inversión prudente para el sistema de pensiones. “Ojalá hubiera más proyectos de buena calidad, bien estudiados, con un administrador probado, con reputación y experiencia. La restricción que encontramos es más por la ausencia de buenos proyectos”, destaca Noriega. Los fondos de venture capital que cuentan con casos de éxito son los que, según los expertos, deben explorar la posibilidad de levantar un CKD.

La segunda razón es el conjunto de restricciones en el régimen de inversión que limitan que las administradoras diversifiquen su portafolio, como los límites de inversión en instrumentos estructurados y los requisitos que hay que cumplir.

Ramírez considera que hay un interés significativo de buscar nuevos vehículos de inversión e incrementar así el rendimiento de las Afore. Sin embargo, no se puede perder de vista que el principal objetivo del sistema es pagar pensiones. Todas las inversiones tienen que ser evaluadas y estudiadas por parte de las administradoras. Y para eso, hay toda una regulación que les exige hacer un análisis profundo de quién es el administrador del CKD, su historial, sus éxitos, su perspectiva, su modelo de negocio y su visión a largo plazo.

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Cumplir con ese análisis toma tiempo, elemento clave para los administradores de los CKD, que quieren comenzar a invertir cuanto antes. “Estamos proponiéndole a la Consar simplificar procesos, como quitar la inscripción en la Comisión, y haciendo algunos ajustes en donde se pueda limitar un poco el alto costo y resulte más eficaz todo el proceso”, afirma Ariza.

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Para Luis Perezcano, asesor senior de la firma de administración de inversiones globales StepStone, una manera para detonar las inversiones de Afore es eliminar al intermediario. En el resto del mundo, las inversiones en capital privado se hacen directamente con los privados. Esto coinciden los entrevistados, reduciría los costos de emisión y agilizaría el proceso. Al respecto, el presidente de la Consar responde: “No es que yo esté en contra de la idea, pero sí pienso que estamos todavía muy lejos de eso”.

Más dinero para emprendimiento

“Tenemos buenas noticias para los emprendedores, ya que hay 950 MDP adicionales disponibles para invertir en sus proyectos”. Así, Dalus Capital anunció en octubre de 2016 el levantamiento de su primer CKD, liderado por Afore PensionISSSTE.

Desde ese momento, cuenta Diego Serebrisky, cofundador y managing partner de Dalus Capital, el fondo enfoca todas sus fuerzas en buscar a emprendedores con alto potencial para ayudarlos en su etapa de crecimiento e invertirles un ticket mínimo de 18 millones de pesos.

El medio de comunicación digital Cultura Colectiva, fundado por Jorge del Villar, Adolfo Cano y Luis Enríquez, abrió la ronda de inversiones del CKD en julio: recibió 72.4 MDP para consolidar su internacionalización, fortalecer la producción de contenido y acelerar el desarrollo de su división de data science.

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“Sí se siente cierta responsabilidad decir ‘tengo dinero de las pensiones de las personas’, pero es lo mismo que decir ‘tengo el dinero de inversionistas privados’ o que pagarle el sueldo mensual a 200 personas”, dice Enríquez, CEO de Cultura Colectiva. “El enfoque del emprendedor siempre está en cómo le hago para crecer la empresa y llegar lo más alto posible. Si el dinero viene de diferentes mecanismos, pues hay que aprovecharlo y crecerlo para las demás personas”.

No es el único emprendimiento con inversión de las Afore. Ignia ha invertido en 17 empresas, después de haber analizado 350 oportunidades, detalla Rodríguez Arregui. “Hemos invertido aproximadamente 35% del fondo y apenas estamos a menos de dos años del periodo de inversión”.

La lista de emprendedores de Dalus Capital e Ignia se enriquecerá en los próximos meses. También, el número de CKD de capital emprendedor, prevén los actores del ecosistema. “Las Afore están interesadas en participar mucho más”, dice Ariza, quien adelanta que pronto las aseguradoras también podrán ser una fuente de financiamiento para capital emprendedor.

NOTA DEL EDITOR: Este texto se publicó en la edición 1223 de la revista Expansión.

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