Publicidad

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

¿Estás listo para el trabajo líquido y la autogestión?

La Economía 4.0 aplica para todos: altos ejecutivos y recién egresados inmersos en la tendencia.
mié 23 mayo 2018 05:44 PM
trabajo líquido y autogestión
Trabajo líquido Los cambios tecnológicos siempre han impactado en el mundo del trabajo y, para muchos, este es simplemente un periodo más de cambio. (Foto: NicoElNino/Getty Images/iStockphoto)

Todos lo hemos percibido: el trabajo está cambiando de naturaleza de modo acelerado en todos los niveles, en organizaciones de todos los tamaños e industrias, y para personas de todas las edades y grados de calificación.

Sucede en el caso de altos ejecutivos cuyos contratos son rescindidos con anticipación, de trabajadores de confianza que pierden sus empleos sin motivo aparente, de operadores sindicalizados cuyas líneas de producción son automatizadas, y, por supuesto, de más de la mitad de la población en edad laboral que vive en la informalidad.

El gran desafío de nuestro tiempo consiste en actualizarnos rápidamente para adaptarnos al cambiante mundo del trabajo, con las decisiones adecuadas y creando las oportunidades que nos ayuden a aprovechar las nuevas condiciones, determinadas por el acelerado avance tecnológico y, en otra arena, por la migración, los “nuevos derechos” y el cambio climático.

1. Trabajo líquido

El trabajo está pasando al estado líquido: cada vez menos relaciones sólidas y estables en organizaciones rígidas, mientras que se multiplican las compañías en las que se establecen esquemas de retribución variables, sujetos a resultados, con organizaciones abiertas y trabajo en casa.

Publicidad

Esto se ha vuelto posible gracias a los avances de las tecnologías de la información, que facilitan la colaboración a distancia y dificultan el mantenimiento de un staff numeroso y gastos fijos, dentro de un mercado cambiante, con ingresos variables y menores márgenes.

Los cambios tecnológicos siempre han impactado en el mundo del trabajo y, para muchos, este es simplemente un periodo más de cambio. Pero no es así: “La diferencia ahora es que el ciclo de vida de las habilidades es cada vez más corto y está sucediendo a una escala sin precedentes”.

Los expertos afirman que 65% de los empleos que tendrá la Generación Z aún no existen, y por tanto, en ciertos aspectos no sabemos ni siquiera cómo preparar a los jóvenes para afrontar el futuro.

Lo que sí sabemos es que “los trabajos mecánicos, repetitivos y precisos están desapareciendo; los humanos simplemente no podemos competir con las máquinas en dichas labores.

Operadores de telemarketing, preparadores de impuestos, árbitros deportivos, recepcionistas, brokers inmobiliarios, contratistas en labores agrícolas, secretarias, personal administrativo y mensajeros... tienen al menos 94% de posibilidades de ser sustituidos por una máquina en los países, industrias y organizaciones en los que la ‘cuarta revolución industrial’ vaya convirtiéndose en una realidad”.

En el corto plazo (los próximos dos años), los empleadores prevén un incremento en el número de las plazas que ofrecen, como resultado de la mejora de la productividad que derivará de un uso más intensivo de las capacidades informáticas; en el mediano (los próximos cinco a diez años) el panorama podría ser muy distinto, con grandes áreas de desempleo, resultado del próximo nivel de automatización empresarial.

Cada uno de nosotros debe aprender a trabajar “fluidamente”. Las habilidades a desarrollar en la era del trabajo líquido son:

  • Conocimientos especializados
  • Capacitarse en nuevos medios
  • Desarrollar el pensamiento computacional
  • Trabajar con equipos virtuales
  • Inteligencia social, pensamiento innovador y competencias transculturales
  • Seres transdisciplinarios

2. Trabajo autogestionado

La clave del cambio está en la “noción de sentido” (sense making), que responde a la pregunta: ¿por qué y para qué trabajo? Sólo respondiendo a estas interrogantes contaremos con un criterio adecuado para gestionar –por nosotros mismos– el exceso de información que nos satura, recuperar nuestra atención ante un entorno complejo que nos asalta con continuas sorpresas, concentrarnos en lo importante e incrementar nuestra capacidad para no desesperar y continuar innovando.

Todos necesitamos compartir un propósito; y, para sorpresa de muchos, la respuesta de cuatro de cinco trabajadores no es el dinero, sino la mejora de la experiencia laboral.

Las personas que comencemos a gestionar nuestra creatividad, inteligencia emocional y flexibilidad cognitiva con mayor eficacia, no sólo no perderemos nuestro trabajo reemplazados por un robot (palabra que, ya hemos olvidado, significa “esclavo” o “empleado”), sino que contaremos con el potencial humano que nos permitirá convivir con ellos y usarlos a nuestro favor.

Somos los directivos y técnicos quienes imaginaremos modelos de aprovechamiento de la realidad virtual y la realidad aumentada para capacitar al personal, generar innovación y mejorar la calidad de vida. En la medida en que sepamos perseguir nuestra felicidad, relacionarnos, negociar y rendirnos cuentas, estaremos poniendo en marcha un sistema de autogestión, que nos permitirá alimentar nuestras habilidades y ser cada vez más útiles para una mayor cantidad de tareas, a la vez que podremos incrementar nuestra calidad de vida.

Insértate en las tendencias laborales y de management del futuro. Identificarás los criterios que la era digital dicta sobre modos de trabajo en el futuro inmediato. Revisa el curso de Economía 4.0 de la Universidad Anáhuac. Más informes aquí .

Expansión es socio de la Universidad Anáhuac en este proyecto.

Publicidad
Publicidad