Arabia Saudita lleva a cabo el viernes una reunión virtual, separada, de los ministros de Energía del G20, y espera ampliar el acuerdo de reducción de la producción de crudo a los países que no son miembros de la OPEP, como Estados Unidos y México. Debido al confinamiento de la mitad de la población mundial para limitar la pandemia de Covid-19, la fuerte desaceleración del transporte y la disminución de la producción industrial, la demanda de petróleo se ha desplomado, en un momento en que la oferta mundial ya estaba en superávit.
Los mercados temían las fricciones entre Riad, líder de la OPEP, y Moscú, pero finalmente ha sido México quien hizo obstrucción, al encontrar excesivo el esfuerzo de 400,000 barriles diarios que se le exigía, comparado a otros países.
La retirada de los diez millones de barriles diarios en mayo y junio, y después de ocho millones de julio a diciembre, correría a cargo principalmente de Arabia Saudita y Rusia, pero al menos otros 20 países deben participar en el esfuerzo, según la misma fuente.
La ministra de Energía mexicana, Rocío Nahle García, tuiteó que el país había sugerido un recorte de 100,000 barriles.
"Están cerca de un acuerdo, pronto sabremos qué es", había dicho el presidente estadounidense Donald Trump tras hablar con su homólogo ruso, Vladimir Putin, y el rey Salmán de Arabia Saudita.