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Los estragos que la pandemia dejó en Pemex

La emergencia sanitaria mostró la poca flexibilidad del gobierno federal para cambiar los planes que tiene para la petrolera.
mar 22 diciembre 2020 05:00 AM
Pemex
Pemex y su brazo comercial PMI Comercio Internacional son los mayores importadores de gasolina de América Latina.

La pandemia de coronavirus sacudió a la industria energética por completo. Las petroleras en todo el mundo vivieron este año entre bajas voluntarias en su producción, cierres de complejos de refinación y constantes recortes en su personal.

Pemex fue la excepción, aunque esto no desembocó precisamente en un buen resultado.

La petrolera nacional, la apuesta económica más grande del presidente Andrés Manuel López Obrador, ha registrado pérdidas récord. De enero a septiembre de este año reporta una pérdida neta de 606,176 millones de pesos, muy superior a la vista en el mismo periodo del año pasado, cuando esta cifra fue equivalente a 176,367 millones de pesos.

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La compañía ya arrastraba graves problemas financieros, entre estos una deuda mayor a 100,000 millones de dólares, pero la pandemia llegó a profundizar aún más esa crisis.

La empresa se ha visto envuelta en un desafortunado escenario resultado de la disminución en la demanda de hidrocarburos en el mercado interno y externo, la baja en la cotización del petróleo en los primeros meses de la emergencia sanitaria y la decisión por mantener una estrategia rígida en un momento en que el mercado petrolero vivió grandes sacudidas.

“Cuando el mercado está en mal estado uno pisa el freno, como todas las otras petroleras. Aquí, por la presión autoimpuesta de dar resultados, no hicieron eso y a la larga ponen en peor estado a la empresa”, dice Adrián Calcaneo, de IHS Markit.

El primer signo de una negativa a cambiar la estrategia se vivió en abril, cuando los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y aliados (OPEP+) realizaron una reunión virtual histórica en la que México se convirtió en el protagonista.

Las naciones buscaban llegar a un acuerdo para disminuir los efectos derivados de la pandemia y la guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia. México se negó a recortar en 400,00 barriles su producción diaria, lo que alargó la reunión durante todo el fin de semana.

El domingo, el tercer día de la negociación y tras un no tan claro acuerdo con Estados Unidos, los países de la OPEP aceptaron que México recortara su producción en sólo 100,000 barriles diarios.

La negativa de Nahle tenía una razón: aceptar el recorte iba en contra de una de las principales metas de la administración, que consiste en aumentar la producción de crudo, en este año hasta 1.9 millones de barriles.

 

Pero pese a que el compromiso fue menor, Pemex no ha logrado cumplir con dicha meta e incluso en julio pasado registró su producción más baja en 41 años, con 1.575 millones de barriles al día.

En octubre, el dato más reciente, la cifra de producción fue más alentadora, con 1.608 millones de barriles al día, pero está aún muy lejos de la meta planteada por la administración.

El mejor escenario para Pemex, de acuerdo con analistas consultados, es que termine este diciembre con 1.7 millones de barriles al día.

 

Este año también la petrolera perdió el grado de inversión: Moody's y Fitch redujeron su calificación hasta el escalón especulativo. La decisión de las calificadoras no derivó de los factores generados por la pandemia, sino de la insistencia del gobierno federal a continuar con la construcción de la refinería de Dos Bocas y con sus planes de aumentar la producción sin que exista el presupuesto necesario para hacerlo.

La administración de Pemex no ha dado a conocer de manera formal una modificación a sus metas. El único cambio anunciado consistió en un recorte de 40,500 millones de pesos al presupuesto de Pemex Exploración y Producción y apoyo fiscal por 60,500 millones de pesos.

Pese a la baja en la demanda de hidrocarburos tampoco se ha dado vuelta al timón en la búsqueda de asegurar la soberanía energética. Las refinerías han continuado con niveles similares a los registrados el año pasado, aunque por períodos los complejos propiedad de Pemex han bajado su producción.

Pese a ello, Pemex Transformación Industrial, que incluye el negocio de refinación, acumula pérdidas récord en lo que va del año. A septiembre la subsidiaria de la compañía reportó pérdidas por 152,969 millones de pesos. En el mismo periodo del año pasado la cifra negativa reportada fue de 61,205 millones de pesos.

La complicada situación de Pemex se ha convertido en un reto a vencer para toda la industria, que ha encontrado en los bajos ingresos de la compañía un bache para continuar con sus propias operaciones.

La estatal ha tenido que renegociar cerca de 300 contratos con sus proveedores para sortear la crisis y muchas de las compañías que han continuado trabajando para ella esperan recibir sus pagos hasta el año próximo, ya con presupuesto de 2021.

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