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México no es el único país que está apostando por nuevas refinerías

Al menos otras 80 refinerías se encuentran actualmente en construcción, con la expectativa de entrar en operaciones en 2025. La mayoría están en Medio Oriente y Asia.
mar 08 junio 2021 05:00 AM
México ha reforzado su apuesta en refinación con la compra de Deer Park y la construcción de Dos Bocas.
México aumentó su apuesta por la refinación de petróleo con la compra de la refinería Deer Park.

La administración federal ha decidido continuar con su apuesta firme por la refinación con la compra de la refinería Deer Park y la construcción de Dos Bocas, en Tabasco. Pero, pese a la tendencia que parece homogénea rumbo a la descarbonización, México no es el único país que continúa apostando por nuevos proyectos de este tipo.

Hacia 2025, al menos 83 nuevas refinerías comenzarán operaciones a nivel mundial, de acuerdo con un reporte de Global Data, una consultora con sede en Londres.

Los nuevos complejos de refinación están principalmente ubicados en el Medio Oriente y Asia, mientras que en Europa y Estados Unidos la tendencia apunta hacia el cierre de las plantas o a la transformación de los complejos hacia la producción petroquímica y de biocombustibles.

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En un reporte anterior, de febrero del año pasado –antes de la emergencia sanitaria–, la consultora contabilizaba 154 nuevos proyectos de refinación, que entrarían en operación hacia 2024. Pero la crisis resultante de la pandemia de coronavirus modificó muchos de los planes del sector y aceleró el proceso de descarbonización que ya había iniciado hace unos años.

Pese a ello, la estimación es que la capacidad instalada de refinación a nivel mundial aumente en 2.8% rumbo a 2025.

China tiene actualmente en marcha al menos nueve proyectos para adherir nueva capacidad de refinación o construir nuevas refinerías durante los próximos cinco años. Una apuesta que parece contraria a una de las promesas del gigante asiático, que se basa en conseguir la neutralidad en carbono en 2060.

Como parte de estos planes, el país asiático ha decidido impulsar también su capacidad de producción petroquímica. Una estrategia a la que apuntan una gran parte de las petroleras a nivel mundial, como la estadounidense Shell, pero que México ha decidido no priorizar por la falta de capacidad para inversión.

Los nuevos planes del gigante asiático y una serie de movimientos para expandir su capacidad hechos durante el año pasado llevarán en el corto plazo a China a convertirse en el mayor refinador a nivel mundial, por encima de Estados Unidos, que ha comenzado a registrar una serie de cierres de refinerías, que ya estaban programados, pero que se vieron adelantados por la emergencia sanitaria y la baja demanda de combustibles derivada de esta.

Con este cambio, China también se convertirá en el nuevo gran exportador de combustibles fósiles, de acuerdo con estimaciones de la Agencia Internacional de Energía (EIA, por sus siglas en inglés), lo que generará un cambio importante en el mercado.

Asia será el continente que más capacidad de refinación sume en los próximos años, apoyado por una serie de proyectos, como una nueva refinería con capacidad de 420,000 barriles diarios en Sri Lanka, que pretende iniciar operaciones en 2024 y que se apunta a convertirse en el nuevo complejo con más capacidad en dicha región.

El Medio Oriente, una región petrolera por naturaleza, también continúa la expansión de su capacidad de refinación, con nuevos complejos en Jizan, Arabia Saudita y Al-Zour, Kuwait. Este último podrá procesar hasta 615,000 barriles de petróleo al día al día.

África también continuará con una tendencia al alza en refinación, su proyecto más importante se encuentra en Lagos, la ciudad más grande de Nigeria, con una capacidad de 480,000 barriles diarios y con una expectativa de entrar en operaciones en 2024.

En general, los países en vías de desarrollo y productores de petróleo han tejido una estrategia encaminada a continuar la refinación de combustibles a medida que la demanda de estos continuará en sus regiones, mientras que los países desarrollados –principalmente Europa y Estados Unidos–, así como la mayoría de las petroleras privadas han decidido abandonar de manera paulatina sus labores de refinación, para enfocarse en la producción de petroquímicos, combustibles con bajos niveles de azufre o abrir su abanico de inversiones hacia las energías renovables.

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