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Las 500: Sanofi quiere que vivas más... y mejor

La farmacéutica quiere hacer del empoderamiento de los pacientes y la autogestión una de las claves para el crecimiento del negocio en México, con o sin pandemia.
jue 09 junio 2022 05:00 AM
Sanofi, empresa farmacéutica
La planta de Sanofi en Ocoyoacac alberga la producción de las ampolletas ADerogyl y el jarabe Histiacil. Es la única de la división de CHC, en Latinoamérica.

De los 76 años que, en promedio, tienen como esperanza de vida los mexicanos, al menos 10 los pasarán entre lesiones o enfermedades. Los datos más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que la expectativa de tener una vida con plena salud en el país era de 65.8 años hasta 2019, 1.2 años más respecto a 2000.

No es un dato extraño. En promedio, las personas pasan la mitad de su vida con problemas de salud, incluyendo un 12% de su existencia con una salud deficiente, según el reporte ‘Añadiendo años a la vida y vida a los años’, publicado por McKinsey en marzo, en el que plantea que hay varias amenazas a la salud que son conocidas y que siguen sin abordarse lo suficiente. “Las enfermedades infecciosas aún representan ocho millones de muertes por año y existen necesidades sustanciales de pacientes no satisfechas en oncología, diabetes, afecciones cardiovasculares y trastornos cerebrales”.

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El riesgo implícito de la longevidad es, sin duda, uno de los mayores retos que enfrentarán los sistemas de salud y que obliga a las farmacéuticas a trabajar para acelerar la innovación y garantizar el acceso de los pacientes a productos de alta especialidad, reconoce David Pinho, Country Head de Sanofi México.

Otro reto, dice, es mejorar la adherencia de los pacientes a sus tratamientos con el fin de reducir las hospitalizaciones y el gasto que implican para el sistema de salud. “Vamos a vivir más y el sistema no puede estar sobrecargado. Como industria farmacéutica tenemos la misión de mejorar ese apego al tratamiento”, señala.

El informe de McKinsey plantea que las personas podrían elevar seis años, en promedio, su calidad de vida en la siguiente década. Para lograrlo, apunta, será crucial el empoderamiento de las personas como los principales ‘administradores de su salud’ y sugiere considerar que las expectativas de los consumidores ahora están definidas por “experiencias de velocidad, conveniencia, personalización y el acceso a la información”.

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Sanofi en México

La estrategia de crecimiento de Sanofi México va en esa línea. “Queremos impulsar el autocuidado, cómo hacer relevante –a través de médicos– que las personas cuiden su salud”, menciona Eduardo Ruelas, gerente general interino de Consumer Healthcare (CHC) de Sanofi México, una de las cuatro unidades de negocio más relevantes para la biofarmacéutica francesa.

“En 2021 crecimos a un dígito alto, impulsado por un fuerte crecimiento en nuestra unidad de Consumo”, destaca Pinho, quien también es líder de la unidad de Medicinas Generales, negocio que aporta 40% de las ventas y que incluye fármacos como Aprovasc y Aprovel (control de la presión arterial) y Profenid (artritis reumatoidea).

El portafolio de CHC, en cambio, está integrado por medicamentos de venta libre (OTC, por sus siglas en inglés), como Allegra, Sinuberase e Histiacil, y, según Ruelas, desde el año pasado detenta el liderazgo en el segmento, de acuerdo con la consultora sectorial IQVIA. “En 2021 tuvimos alrededor de 164 millones de euros y para este año, nuestro objetivo es estar alrededor de los 175 millones de euros, como unidad de negocio”, asegura el también líder comercial de CHC para Latinoamérica.

Para este año, la compañía augura un resultado similar al de 2021 impulsado, de nuevo, por un crecimiento por encima de 10% en las unidades de CHC y de alta especialidad. Esta última vertical integra soluciones de inmunología, oncología y esclerosis múltiple, entre otros, y aporta 5% de los ingresos en México; pero a nivel global generó 36.8% de los 9,674 millones de euros que Sanofi vendió en el primer trimestre del año, 8.6% más respecto al periodo de 2021.

Parte de la fórmula

Sanofi tiene 93 años en el país y tres plantas de producción, todas en el Estado de México. La más grande está en Ocoyoacac y alberga las cuatro divisiones de la compañía, pero solo elabora OTC y fármacos de General Medicines; de las otras dos divisiones (Alta Especialidad y Vacunas), solo recibe, prepara y distribuye las órdenes.

 

En la planta se elaboran productos líquidos, como el jarabe Histiacil y las ampolletas de ADerogyl, y sólidos (tabletas), como Neomelubrina y Buscapina, que adquirió tras intercambiar su división de salud animal, Merial, por la de autocuidado de la salud (CHC) de Boehringer Ingelheim, en 2017. “De todo lo que vende la empresa en México, 40% se manufactura en este sitio”, señala Alfonso Martínez, director de la planta.

Entre 2019 y 2021, se invirtieron 23 millones de euros en la planta, unos 650 millones de pesos. El plan para 2022 es invertir 3.9 millones de euros, casi 80 mdp. No es todo. En los últimos tres años, la empresa invirtió 240 millones de euros para la producción de vacunas en México, que incluyen 129 millones para la nueva planta Azteca, en Cuautitlán, una asociación público-privada con la Secretaría de Salud –a través de Birmex–, en donde se prevé fabricar la primera vacuna totalmente mexicana contra la influenza. “A partir de 2032, la producción estará 100% en manos del gobierno, del principio al fin será totalmente independiente”, recuerda el líder de la compañía, David Pinho.

Para este año, la firma mantendrá las inversiones, aunque en menor proporción. Lo hará en rubros como el seguimiento a estudios clínicos, el lanzamiento de productos y para la innovación digital del modelo de negocio, aunque la empresa no detalla la cantidad total. “Estamos hablando de montos menores, pero muy importantes para el apoyo al ecosistema de salud del país”, concluye el directivo.

 
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