Datos del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) muestran que al cierre de 2025, se contabilizaron 66 series en proceso de producción y estrenadas, implicando una caída de 28.2%, respecto a las 92 que se reportaron en 2022.
En cuanto a largometrajes, se registraron 235 en proceso de producción, lo que significó un descenso de 8.9%, desde los 258 que se reportaron en 2022.
Mauricio Durán, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine), señaló en entrevista con Expansión que 2025 fue un año complicado para atraer proyectos audiovisuales al país, debido a la falta de incentivos fiscales a nivel federal.
“Aún no tenemos la cantidad exacta de proyectos perdidos, pero 2025 fue el año en que más se resintió el impacto de no tener incentivos. Vimos como proyectos extranjeros no se quedaron en el país e incluso algunos nacionales prefirieron irse a España”, expuso.
Esta situación se dio a pesar de que el último año, el gobierno federal asignó 115 millones de pesos al presupuesto del Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción y Distribución Cinematográfica Nacional (Eficine), lo que representó un incremento interanual del 16.4%.
La disminución de proyectos audiovisuales no es una buena noticia porque se traducen en menores fuentes de empleos y menor derrama económica en los estados que tienen mayor vocación para filmar este tipo de producciones.
El gobierno federal busca revertir la caída de producciones audiovisuales a través de su reciente política de incentivos fiscales que contempla un crédito fiscal para deducir hasta el 30% del costo total de una producción cinematográfica o audiovisual, realizada en territorio nacional, sin que exceda los 40 millones de pesos por producción y por sujeto beneficiado.
La apuesta pretende competir con la figura del cash rebate, mecanismo gubernamental que devuelve a las productoras entre 20% y 40% de los gastos elegibles realizados en un territorio específico.