Aunque los usuarios de recarga representan el segmento de menor gasto, son clave para las compañías. En el caso de Telcel, concentran el 81.1% de su base de clientes, mientras que en AT&T representan el 71.8%.
Retener y atraer a usuarios de recargas cada vez es más complejo para los operadores tradicionales debido a la competencia que les representa los OMV con tarifas más asequibles y mayores bolsas de datos. A este escenario se suman nuevos factores: la desaceleración de la inflación y la implementación del registro telefónico, que podría derivar en desconexiones masivas de líneas de prepago al ser el principal mercado móvil del país.
Daniel Hajj, CEO de América Móvil, reconoció, en conferencia con analistas correspondiente al cuarto trimestre de 2025, que la desaceleración de la vertical recarga se debe a la debilidad en el consumo derivado del entorno inflacionario. El prepago “está muy ligado con la economía”.
A esto se añade un ritmo lento del registro móvil. Según datos de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) al 19 de abril, se tienen vinculadas 30.2 millones de líneas móviles, de cuyo universo 29% corresponden a AT&T, lo que equivale a 8.7 millones de líneas; mientras que de Telcel corresponde el 19%, implicando 5.7 millones.
La estrategia de Telce y AT&T para usuarios de recargas
Para amortiguar esos frentes, Telcel y AT&T despliegan estrategias encaminadas a sostener el gasto, tanto entre su base de clientes como en nuevas altas. Entre las acciones destacan promociones de membresía con Amazon en la vertical de comercio electrónico y streaming, así como servicios de roaming ilimitado, un beneficio tradicionalmente asociado al pospago.
Con estas ofertas, Telcel y AT&T buscan elevar el valor de las recarga, incentivar un mayor gasto por usuario y, sobre todo, reducir la migración hacia competidores y mantener la activación de las líneas.