La inteligencia artificial entra al diseño de muebles
La siguiente etapa, anticipa la industria, consistirá en generar proyectos completos mediante instrucciones escritas o de voz, de forma similar a como funcionan las plataformas de inteligencia artificial generativa.
“Trabajamos para que una persona pueda decir: quiero una cocina en U con una isla al centro y una ventana del lado derecho y el programa descargará los muebles y creará ese espacio en segundos. Vamos hacia allá”, afirma el presidente de la AMPIMM.
La digitalización ocurre al mismo tiempo que el mercado mexicano recibe nuevos competidores. Empresas internacionales y fabricantes asiáticos han modificado la dinámica de algunos segmentos, especialmente el de muebles estandarizados y productos listos para ensamblar.
Sin embargo, la asociación considera que la amplitud de la demanda permite la convivencia de diversos modelos de negocio.
“Ellos buscan un público específico y un nicho específico. Nosotros vemos que hay muchos perfiles y muchos negocios dentro del ecosistema mueblero. Está la hotelería, la vivienda, las cocinas, los muebles residenciales y también la exportación”, explica Soares.
Precisamente la exportación se perfila como una de las grandes oportunidades de la industria. La reconfiguración de las cadenas de suministro y la búsqueda de proveedores cercanos por parte de empresas estadounidenses abren la posibilidad de que más muebles se fabriquen en territorio mexicano.
Para la AMPIMM, el potencial del país aún está lejos de agotarse. Aunque Brasil continúa como el principal referente de la industria mueblera en América Latina, México se consolida como el segundo mercado más relevante de la región y todavía tiene espacio para ampliar su capacidad productiva y elevar su nivel de especialización.
“Brasil es el principal país en desarrollo mueblero de Latinoamérica y México, sin duda, es el segundo. Este crecimiento se nota cada año y el mercado todavía necesita mucha más industria y mucha más calificación”, comenta Soares.
La transformación de la industria del mueble en México ya no se limita al diseño o a los acabados. Detrás de cada cocina, closet o proyecto de interiorismo emerge un nuevo modelo de negocio en el que los antiguos talleres familiares comienzan a dar paso a fábricas inteligentes cada vez más automatizadas y conectadas con la tecnología digital.