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Softtek prepara el relevo de su fundadora Blanca Treviño en plena reinvención de la industria por la IA

La sucesión del cargo en la empresa mexicana ocurre cuando la industria tecnológica redefine sus modelos de crecimiento, combinando inteligencia artificial y talento especializado para generar resultados.
Softtek cambiará de CEO por primera vez en su historia: Blanca Treviño dejará la dirección de la empresa que fundó
Blanca Treviño continuará como presidenta del Consejo tras entregar la dirección general a David Jiménez en octubre de 2026.

Blanca Treviño dejará el cargo de directora general (CEO) de Softtek para dar paso a la segunda sucesión del cargo en la historia de la compañía mexicana, un relevo que coincide con la mayor transformación que ha vivido la industria de servicios de tecnologías de la información en décadas. La irrupción de la inteligencia artificial (IA) está llevando a los proveedores de software y soluciones tecnológicas a evolucionar de ejecutores de proyectos a socios estratégicos capaces de generar resultados de negocio para sus clientes.

A partir del 1 de octubre de 2026, David Jiménez asumirá como CEO Global, mientras que Treviño permanecerá como presidenta del Consejo y, de manera transitoria durante los próximos 12 a 18 meses, también ejercerá una presidencia ejecutiva enfocada en la visión de largo plazo y la estrategia.

La transición marcará la segunda sucesión en la dirección general desde la fundación de Softtek en 1982. Treviño asumió el cargo en 2000, cuando relevó a Gerardo López, quien encabezó la compañía desde su creación.

“Hay dos razones para hacerlo. La primera es la firme convicción de que cada uno de los dos roles demanda mucho tiempo. Somos una empresa global con presencia en tres continentes y estamos en una industria que exige una evolución continua”, explica Treviño en entrevista con Expansión.

El desafío no es menor. La inteligencia artificial está modificando la forma en que las empresas desarrollan software, atienden a sus clientes y generan ingresos, en un mercado que, de acuerdo con Gartner, alcanzará un valor de 1.87 billones de dólares en servicios de TI durante 2026, mientras que los servicios vinculados con inteligencia artificial sumarán 585,527 millones de dólares.

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El reto de demostrar el valor de la IA

Para Softtek, que cuenta con más de 15,000 colaboradores y opera en más de 20 países de América, Europa y Asia, la siguiente etapa ya no consiste en convencer a las empresas de adoptar IA, sino en demostrar que esas inversiones generan resultados concretos para el negocio. Ese será el principal desafío de la compañía durante la administración de David Jiménez.

“En los últimos 12 meses hemos visto que muchas empresas se lanzaron a adoptar inteligencia artificial. Seis o nueve meses después comenzaron a decir: ‘Estoy invirtiendo mucho dinero, pero no estoy viendo el valor’. Ahí es donde entran compañías como la nuestra para acompañarlas a alinear esa inversión con los resultados que esperan obtener. Porque, si no somos capaces de demostrar valor, cualquier inversión termina por volverse insostenible", afirma el directivo, quien en los últimos cinco años se desempeñó como director general de la unidad de negocio global de Bienes de Consumo.

Ese cambio de prioridades ya comienza a reflejarse en el mercado. De acuerdo con el estudio Global AI Pulse de KPMG, elaborado con más de 2,100 directivos de 20 países, 49% de las organizaciones ha retrasado, pausado o reducido el alcance de algunos proyectos de IA al no encontrar el retorno esperado o ante la presión por justificar mejor el gasto. Más que un freno a la adopción de la tecnología, la tendencia muestra una nueva etapa en la que las empresas concentran sus inversiones en los casos de uso capaces de generar beneficios medibles.

Blanca Treviño coincide en que ahí se encuentra la principal oportunidad para la empresa. “Más del 85% de las empresas dicen que ya utilizan inteligencia artificial de alguna forma, pero menos del 25% afirma haber capturado valor de esa inversión. Ese es precisamente el espacio donde empresas como la nuestra pueden acompañarlas”.

La empresaria considera que la IA representa una transformación comparable con pocas revoluciones tecnológicas anteriores por la velocidad con la que obliga a las organizaciones a reinventarse.

“Hace diez o 15 años la transformación te daba cierto espacio de tiempo. Hoy tienes que estar reinventándote continuamente”, dice.

Pero la sucesión también pondrá a prueba uno de los activos que Softtek considera fundamentales para competir en esa nueva etapa: su cultura organizacional. Tras más de cuatro décadas de operación y presencia en mercados como Estados Unidos, India, China, Brasil y Argentina, Treviño sostiene que la identidad de la empresa ha logrado trascender a sus fundadores.

“Puedes hablar con un cliente en Argentina o con un colaborador en India y la forma en que describen a Softtek es muy similar. Hemos logrado que esa cultura vaya mucho más allá de nuestro entorno inmediato”, afirma.

La directiva define esa cultura como incluyente, participativa, innovadora y basada en el compromiso. Como reflejo de ello, alrededor del 90% de los ingresos proviene de clientes recurrentes y la empresa mantiene una rotación voluntaria de personal de un solo dígito, por debajo del promedio de la industria.

“Somos tan fuertes como la gente que tenemos. Nuestro mayor activo se va a dormir todos los días a su casa y en la mañana decide regresar”, añade Jiménez.

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El nuevo valor del talento humano

La transformación impulsada por la inteligencia artificial, sin embargo, también cambiará la forma en que crecerán las empresas tecnológicas. Si durante décadas la expansión del sector estuvo estrechamente ligada al aumento de las plantillas, la siguiente etapa estará marcada por la capacidad de combinar talento humano con agentes de IA y automatización para escalar.

La velocidad de esa transición ya se refleja en el sector tecnológico. Durante este año, algunas de las mayores empresas del mundo han anunciado miles de recortes de personal como parte de procesos de reorganización y de una mayor inversión en inteligencia artificial.

Entre los mayores ajustes destacan Oracle, con 30,000 despidos; Amazon, con 16,000; Dell, con 11,000; Meta, con 8,000; Cisco, con 4,000; Intuit, con 3,000; Cloudflare, con 1,100, y Salesforce, con 1,000, además de compañías como Amdocs, ASML, Atlassian, Ericsson, Autodesk, Epic Games, Snap y Walmart Tech.

Aunque cada caso responde a circunstancias distintas, la tendencia apunta a un cambio estructural: cada vez más inversionistas premian la capacidad de generar mayor productividad mediante automatización, inteligencia artificial y agentes inteligentes.

Treviño anticipa que ese cambio será una de las principales diferencias frente a los ciclos tecnológicos anteriores. “Sí anticipamos que mucho de ese crecimiento no va a estar alrededor de personas, sino que vamos a saber apalancar la parte de inteligencia artificial y vamos a hablar de agentes”.

Sin embargo, insiste en que ello no implica la desaparición del talento humano. “En ningún caso vas a oír que desaparece el rol de los colaboradores”. A su juicio, el valor de los profesionales dejará de depender únicamente del dominio de una herramienta específica y estará cada vez más asociado a la capacidad de integrar la IA al trabajo cotidiano, aprender de forma continua y resolver problemas de negocio.

Para Jiménez, ese escenario no modifica la importancia del talento, sino el papel que desempeñará dentro de las organizaciones.

Las promesas que hacemos a los clientes las cumplimos a través de personas
David Jiménez, CEO global de Softtake
David Jimenez, CEO entrante de Softake

El directivo considera que uno de los diferenciadores de Softtek frente a otras empresas tecnológicas es su capacidad para desarrollar carreras de largo plazo. Mientras buena parte de la industria enfrenta una elevada rotación de talento, entre los principales líderes de la empresa predominan trayectorias de entre 15 y 30 años dentro de la organización.

Esa visión también explica su propia trayectoria dentro de Softtek. Ingresó a la empresa hace 15 años en el área de finanzas, posteriormente ocupó posiciones comerciales y más tarde encabezó una de las divisiones de negocio. “Hemos cumplido nuestra promesa de ofrecer un terreno fértil para crecer, transformarse y seguir escribiendo historia”, afirma.

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Qué sigue para Blanca Treviño

Aunque dejará la dirección general, Treviño continuará vinculada a la operación estratégica de la compañía desde la presidencia del Consejo y mediante una presidencia ejecutiva durante el periodo de transición. Su objetivo, explica, es seguir participando en las decisiones de largo plazo sin volver a asumir la conducción cotidiana del negocio.

Paralelamente, prevé dedicar más tiempo a iniciativas relacionadas con educación, innovación y organismos internacionales como el Pacto Global de las Naciones Unidas, siempre con la premisa de involucrarse en proyectos donde considere que puede aportar valor.

“No me quiero perder las aventuras que todavía le faltan por vivir a Softtek. Me veo muy activa dentro de la empresa, a un ritmo distinto y desde una posición distinta, pero también participando en proyectos donde pueda seguir creando valor”, señala.

Hace tres décadas ese valor significaba automatizar procesos; después consistió en elevar la competitividad de los clientes. Ahora, el desafío consiste en ayudarlos a crear nuevos negocios y nuevas fuentes de crecimiento mediante IA.

En ese contexto, Softtek mantiene para 2026 una expectativa de crecimiento orgánico de doble dígito, apoyada tanto en la incorporación de nuevos clientes como en la expansión de los proyectos con su cartera actual. Para sostener ese ritmo, la compañía acelerará sus inversiones en soluciones de inteligencia artificial, aunque por ahora no reveló el monto que destinará a ese objetivo.

“Van a ser años de mucha inversión para llevar al mercado propuestas claramente diferenciadas alrededor de inteligencia artificial”, afirma Treviño.

La directiva sostiene que esa transformación no modifica el propósito con el que nació Softtek hace más de 40 años: ayudar a las empresas a generar valor a través de la tecnología. Pero también advierte que la ventaja competitiva no dependerá únicamente de la IA, sino de la capacidad de combinarla con el talento humano.

“Podemos cumplir nuestra promesa con los clientes solamente si logramos mantener entusiasmada a nuestra gente”, asegura.

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