Valencia celebra su colorida e internacional fiesta de las Fallas
La mediterránea ciudad de Valencia inició su fiesta más internacional con la "plantà" (colocación) de las fallas, grandes monumentos escultóricos y caricaturas de cartón que satirizan los problemas que preocupan a los ciudadanos y critican la sociedad y política actual.
Personajes de cuentos y fábulas reaparecieron el 15 de marzo en Valencia como protagonistas de las 381 fallas infantiles, ya instaladas por todos los barrios de esta ciudad del este español y que suponen el arranque oficial de estas fiestas.
Aunque la fantasía, la magia y las tradiciones valencianas siguen siendo la temática predominante, los monumentos dirigidos a los más pequeños incorporan cada vez más contenidos más acordes con las experiencias de niños y jóvenes (con sus travesuras, juegos o preferencias gastronómicas) y recreando nuevos valores sociales, como el respeto al medio ambiente.
Catalogadas de interés turístico internacional, las Fallas convierten durante cinco días a Valencia en una ciudad "sitiada", con más de 800 calles cortadas y con atascos permanentes de tránsito.
Por eso, lo mejor es olvidarse del coche y dedicarse a disfrutar con la sátira de los monumentales sepulcros falsos elevados (llamados catafalcos), contemplar los desfiles de hombres y mujeres con la indumentaria tradicional valenciana, contagiarse de la música festiva e impregnarse del aceitoso aroma de los puestos de buñuelos y chocolate.
La noche del jueves 15 los mayores tomaron el relevo a los infantiles y, siguiendo un ritual del que sólo queda el nombre ("la nit de la plantà"), terminaron de levantar los catafalcos grandes, cuya construcción comenzó días atrás debido a la complejidad del montaje y a las grandes dimensiones de las piezas.
Con humor y cierta ironía, los monumentos falleros mayores abordan los temas de mayor actualidad en la sociedad española e internacional.
Decenas de miles de turistas, procedentes de todo el mundo, invaden Valencia, cuyas calles y plazas se llenan de ruido y color con las fallas y los "ninots" (muñecos).
La sátira, el ingenio y la gracia de los monumentos falleros se alterna con la música de los pasacalles (grupos musicales que tocan mientras recorren las calles), el ruido acompasado de la pirotecnia (con las famosas "mascletás", un espectáculo de petardos y fuegos artificiales) y el bullicio de las verbenas nocturnas.
Hasta que, como manda la tradición, llegue la "cremà" (quema) y las fallas sean combustible de las llamas el día de San José, que se celebra el 19 de marzo.