<i>El secreto de sus ojos</i>, una cinta llena de justicia poética
El secreto de sus ojos, que se estrenó este fin de semana en México, es una especie de "film noir" -romance, venganza- que al mezclar estos géneros logra que no sólo interese la historia de un crimen sin resolver, sino que el espectador se vuelva parte del universo que ha creado el director Juan José Campanella.
Gracias al ritmo que le imprime a su cinta, nos golpea el estómago y nos aprieta el corazón: los diálogos son naturales y cargan con la consigna de ser el eje narrativo de la cinta.
Las escenas de los flashbacks no se ven forzadas y nunca confunden con brincos entre el pasado y el futuro; pero el punto primordial es la sensibilidad con que trata un asesinato y la injusticia: desde un punto de vista catártico para que un hombre defina, a través de este dolor, la dirección de su vida.
Y esto, la tragedia como antecedente de la felicidad, es una de las mayores constantes en el cine de Campanella, el director argentino más reconocido en los últimos diez años.
Este cineasta ha creado personajes que tocan fondo para renacer. En esta ocasión, el turno es para Benjamín Esposito, un agente retirado que sigue sin olvidar un caso que no pudo cerrar hace 25 años: el asesinato de una joven en Buenos Aires.
Ahora que ya no tiene que trabajar, ha decidido hacer justicia a su modo, gracias a una novela donde intenta recrear los hechos no como sucedieron, sino como los recuerda.
Campanella y Esposito (Ricardo Darín, su actor fetiche) narran aquel 1974 donde sucedieron los hechos, y sobre todo su relación platónica con la doctora Menéndez —su jefa—, así como la investigación para hallar al asesino.
Esta parte termina en una de las escenas más impresionantes que se han visto en cine latino: una toma aérea del estadio de Racing Club, y una persecución espectacular en el terreno de juego.
Este elemento técnico queda en segundo plano cuando el film se encamina hacia su desenlace, y las capas comienzan a caer. Descubrimos que el secreto no está en los ojos, sino en lo que percibimos a través de ellos: la forma de hallar paz, gracias al recuerdo.