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Las plumas fantasma detrás de las autobiografías de los famosos

Las autobiografías son uno de los géneros más populares entre los lectores, pero detrás de muchos de estos libros hay plumas fantasma.
sáb 30 octubre 2010 01:06 PM
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Cuando todo está dicho y escrito, Wendy Leigh no es más que un nombre en la portada de un libro.

A veces, su nombre va acompañado de la palabra "con" o, en el caso de las memorias más jugosas, de la frase "con la ayuda de, editado por, o puesto en correcto inglés por..."

Leigh es una escritora fantasma que trabaja con famosos, y su labor es tan importante en el proceso editorial como el propio papel o la tinta.

"Obviamente no me siento con una pluma al lado del famoso", explica Leigh, que ha co-escrito las autobiografías de Zsa Zsa Gabor y el hermano de Madonna, Christopher Ciccone. "Es una relación muy delicada", señala. "No soy una interrogadora... en el libro no se escribe nada que ellos no quieran. Pero eso no quiere decir que uno no tenga que hacer algo de persuasión y convencimiento".

El libro más reciente en el que ha trabajado Leigh es "Jeannie Out of the Bottle", de Barbara Eden, que se publicará en 2011.

Dan Strone, presidente de Trident Media Group, una agencia literaria de Nueva York, dice que el motivo de la proliferación de las memorias de los famosos es que la gente las compra. Este año se han publicado más de 80 autobiografías de celebridades.

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"Cuando a cierta clase de libro le va bien, las editoriales quieren más. Son libros que han vendido muy bien: los Toris (Tori Spelling) y los Kendras (Kendra Wilkinson) y los Jon Stewarts", comenta.

Y con este creciente interés, también surge la necesidad de gente que ayude a estos famosos a llevar al papel sus vivencias. Ahí es donde entra Leigh y el pequeño círculo de escritores fantasma de Hollywood.

"A veces los famosos intentan escribir ellos mismos... pero como todo en su vida parece importante, llegas a la página 200 y todavía están en los 12 años", dice Strone. "Es difícil sentarse uno mismo y recordar tu vida porque tú estás en el centro de ella".

Y no todas las estrellas tienen la capacidad o el tiempo de sentarse a escribir una autobiografía, según Stone.

Esto no ocurre sólo con las memorias. Algunos famosos utilizan a estos escritores para escribir sus novelas, aunque de acuerdo con Jon Warech, otro escritor fantasma, hay poco interés en co-escribir la novela de otra persona.

"El argumento es que lo va a leer más gente así, pero en realidad estás cediendo el crédito a otra persona", dice Warech, co-autor de las memorias de Kendra Wilkinson y Jodie Sweetin. "Pero las memorias son su vida. Merecen el crédito porque ellos las han vivido. Y todo lo que hago es ayudarles a trasladarlas al papel".

Warech agrega que, pese a la responsabilidad de tener que contar la vida de otra persona, es un trabajo con poca presión.

"Se trata de ser realista. Si una persona sabe quién es... y a qué base de seguidores se dirige, eso ayuda mucho", dice.

Pero por más acomodaticia y consciente que sea la celebridad, no todos pueden ser escritores fantasma, advierte Strone.

"Tienes que ser un poco psiquiatra, conducir a una persona por su vida, se necesita paciencia, y dejar a un lado tu ego porque no eres el jefe", añade.

Como escritor de celebridades, "eres un poco psicoanalista, hacer un poco de mejor amigo, de domador de leones, de entrevistador e incluso de niñera", dice Leigh. "Y de vez en cuando sacar el látigo".

Leigh recuerda cuando trabajó con Gabor, que pasó por tantos escritores como maridos.

Leigh, la quinta y definitiva escritora de las memorias de Gabor , terminó descubriendo una larga lista de amantes de Gabor que antes no se conocían, simplemente preguntándoselo a ella, incluso una relación secreta con Frank Sinatra.

"Pensé: 'Si conoció a toda esa gente, si yo los hubiera conocido, ¿con quién hubiera tenido relaciones?".

Leigh utilizó las mismas técnicas con el hermano menor de Madonna, Christopher Ciccone, en sus memorias "Life with my sister Madonna".

"Sabía que era un tema increíble... podías sentir el aliento de Madonna en tu cara cuando hablaba", dice.

"Vivimos en una era en la que hay mucha información disponible", señala Leigh. "Tienes suerte si logras alguna exclusiva".

Sin embargo, eso no significa que esa exclusiva vaya a terminar en el texto final, y aquí es donde entra el aspecto de persuasión que mencionábamos antes.

"El libro es del famoso. No puedes poner algo que él no quiera, no están en el banquillo de los testigos. No quiero decir que no digan la verdad, pero a veces no se cuenta todo", explica Strone.

Pero Leigh y Warech están de acuerdo: no cuesta mucho esfuerzo convencer a los famosos de incluir información jugosa.

"Normalmente saben que es importante y simplemente quieren que otro se lo recuerde", agrega Warech.

"Es como una pintura impresionista: a base de pinceladas pequeñas. No quieres herir ninguna sensibilidad, pero tampoco quieres dejar piedras sin levantar", opina Leigh.

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