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La boda del príncipe Guillermo, apegada a las tradiciones de la realeza

El príncipe y su prometida Kate Middleton primero debieron obtener el visto bueno de la soberana y también del Parlamento para casarse
mié 17 noviembre 2010 08:47 AM
Principe Guillermo Kate Middleton reina Isabel II
AFP-principe-Guillermo-Kate-Middleton-reina-Isabel-II Principe Guillermo Kate Middleton reina Isabel II

El anuncio de la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton ha llenado de alegría a la realeza de Inglaterra y al pueblo británico, pero antes de entregar el anillo, el segundo en la línea de sucesión a la corona británica debió solicitar el permiso a su abuela, la reina Isabel II.

Según la Ley de Matrimonios Reales de 1772, los descendientes del rey Jorge II deben obtener el consentimiento del soberano antes de contraer matrimonio. Conforme a esta legislación, la Reina debió firmar una nota de aprobación bajo el titular del Gran Sello del Reino.

Además, la Casa Real británica habrá informado ya del compromiso a los miembros del Gobierno, a los líderes de la oposición y al arzobispo de Canterbury, que en este caso sería a Rowan Williams.

¿Qué hubiera roto el sueño real?

El príncipe Guillermo y Kate, quienes son novios desde 2003, se comprometieron en octubre pasado durante unas vacaciones en Kenia. Clarence House, la casa del príncipe, hizo el anuncio formal este martes y su padre, el príncipe Carlos, y sus abuelos, la reina Isabel II y el príncipe Felipe, celebraron la noticia.

Pero antes de festejar con bombo y platillo, el segundo sucesor a la corona británica debió cumplir con varios requisitos que datan del siglo XVIII y otros actuales.

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Uno de ellos es el visto bueno de su abuela y del primer ministro británico, ahora David Cameron, quien no hubiera desaconsejado la boda.

Además, según manda la tradición, aunque la pareja contara con la aprobación de la Reina, si las dos cámaras del Parlamento -Comunes y Lores- se manifiestan en contra en los próximos meses -algo considerado improbable que suceda-, la boda no se realizará.

Otro factor importante es la religión: como ordena una ley de 1701, los miembros de la familia real que figuran en la línea de sucesión al trono deben ser anglicanos.

En caso de que Guillermo hubiera querido casarse, por ejemplo, con una joven católica, éste hubiera tenido que renunciar a sus derechos a la sucesión.

Eso sucedió con el príncipe Michael de Kent (primo de Isabel II) en 1978, décimosexto miembro de la línea sucesoria, quien renunció a sus derechos al casarse con la baronesa Marie-Christine von Reibnitx, ahora princesa Michael of Kent, que es católica.

Si no existen obstáculos y cumplen con las centenarias leyes, el príncipe Guillermo se casará con Kate Middleton en Londres en la primavera o el verano de 2011.

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