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Óscar de la Borbolla escribe en busca de ciudadanos menos manipulables

El autor de las ucronías, presenta su más reciente obra en la que quiere filosofar,pero no como un filósofo
jue 02 diciembre 2010 03:00 PM
oscar de la borbolla con su nuevo libro
de la borbolla en entrevista oscar de la borbolla con su nuevo libro

“Porque aquí todos mienten y se despistan los unos a los otros para sobrevivir, y salvo los fanáticos que se han engañado a sí mismos con la patraña de que la verdad es buena a toda costa, para el resto -y somos mayoría- la mentira es nuestra verdadera patria” dice Óscar de la Borbolla en unos de sus capítulos más transgresores del libro que presentará este jueves en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara.

Pero toda la obra de este mexicano nacido en 1958 transgrede, en esta ocasión desde el título: La libertad de ser distinto (editorial Plaza y Janés) que, valiéndose de ficciones que a veces huelen a memorias, invita al lector a creer en mentiras y encontrarse entre las reflexiones de un narrador amorfo, cambiante, imposible de identificar.

Así es de la Borbolla, coleccionista de parábolas a las que disfraza de anécdotas para “hacer pensar a la gente”, despertarla del letargo y que sea menos manipulable, según explicó en entrevista con CNNMéxico.

Descubrió su gusto por el terreno ambiguo cuando decidió dejar de ser un “solemne profesor de filosofía”, para encontrar en el humor no sólo “su mejor coraza para socializar”, sino también la mejor forma de explicar a sus lectores “que la realidad necesita verse con muchos ojos”.

En esa época su espíritu transgresor lo llevó a reinventar a un género que ya existía en otras lenguas, pero no en español, no en la literatura mexicana: las ucronías, hechos noticiosos, publicados en periódicos, pero con nada de verdad, todos producto de su inagotable imaginación.

Muchos lectores cayeron en la trampa al verlas disfrazadas de notas periodísticas. “Quería enseñarles que no pueden creer todo lo que leen”, dice el autor.

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A diferencia de otros textos de este tipo, como los ensayos de Jorge Luis Borges citando obras falsas y otros autores, sus ucronías no partían de hecho histórico, sino de una mentira transformada en noticia.

Así descubrió a su “mismo ego”, el autor de las ucronías no era Óscar de la Borbolla sino “una especie de narrador ucrónico, un mexicano pícaro y simpático”, que poco a poco se fue apropiando de su vida y de sus letras, para dejar atrás al serio catedrático.

“Cada vez que empezaba escribir salía él y me fui moldeando. Y ahora que sale la primera persona (en su última obra), irremediablemente parece una autobiografía pero no lo es, aunque sí le arranqué capítulos a mi propia vida”, explica el escritor.

En 19 capítulos de 8 segmentos cada uno, el autor va tejiendo los relatos con ese fondo filosófico, lo suficientemente oculto para no ahuyentar a los lectores.

“La intención es, por supuesto filosofar, pero no como un filósofo con todas sus abstracciones, sino de una manera transparente, con prosas sin mayor complejidad aunque las ideas de fondo lo sean”, dice de la Borbolla.

Entre los temas que aborda están la muerte, las ruedas, las ventanas, las ocasiones, los silencios, las mentiras y otros. Todas, palabras que le “hablaron” y le “confesaron algo”, que en su momento le revelaron “que podría sacarles mucho más”.

Así las eligió, dejó muchas otras fuera y empezó su nueva aventura por intentar hacer a las personas “menos manipulables”, con historias que “debían ser cada una memorable por alguna razón”.

La alegría de hacer despertar a alguna mente adormecida, no se compara con la dicha del sólo hecho de escribir. “Esa es mi adicción”, confiesa, y su aliciente el encontrar las respuestas que la propia filosofía no le ha dado y que teme no existan.

Lo que busca con su obra, es que los lectores tengan también esa inquietud por buscar “más allá de las repuestas fáciles”.

Por esto se ha acercado a las redes sociales, como Facebook y Twitter, de las que cree que sólo “atomizan” a las comunidades, pero “dejan la aparente sensación de cercanía”. “Como la pluma y el papel en su momento, son otros vehículos a los que hay que perderles el miedo y encontrar la manera de que en verdad sirvan para comunicarnos y no al contrario”, detalla.

Sus relatos, sin embargo, no buscan facilitar su lectura con la brevedad. El sólo busca  “más acción con menos palabras”, dice.

“Yo he soñado tanto, que ya no soy de aquí”, dice, aunque aclara que su mente ha llegado tan lejos como para ser inalcanzable, al contrario, con cada obra busca un diálogo más directo y claro con sus lectores.

La libertad de ser distinto es una invitación a la reflexión sobre nuestra vida cotidiana, a cuestionar nuestras más añejas posturas y atrevernos a defender lo indefendible, “a tener una visión diferente de nuestra propia vida”, como dice el autor al que definitivamente se le debe leer un jueves.

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