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'Rolling Stone' presenta las mejores canciones de Bob Dylan

En la celebración de los 70 años de Bob Dylan, estrellas como Bono y Mick Jagger hablaron sobre sus canciones favoritas de la leyenda
mié 25 mayo 2011 12:11 PM
dylan
bob dylan dylan

En la celebración de los 70 años de Bob Dylan este martes, estrellas de la música como Bono, Mick Jagger, Keith Richards y Jim James, hablaron sobre sus canciones favoritas de la leyenda del rock en el último número de Rolling Stone.

La revista presenta las mejores 70 canciones de Dylan, de las cuales presentamos aquí las más representativas.

Every Grain of Sand

Shot of Love, 1981

Bono compara esta canción con uno de los salmos de David. Esta canción es la balada de Shot of Love que concluye la fase de composición cristiana de Dylan. Tiene elementos del misticismo de Blake y de resonancia bíblica, ofreciendo un rezo desesperado por la salvación, señaló Rolling Stone.

La corista de góspel y amante de Dylan, Clydie King, hacía que al cantante le dieran escalofríos con sólo escucharla respirar. Every Grain of Sand habla de humildad. Como dice Bono, Dylan deja de quejarse del mundo y se arrodilla ante él. Dylan decía que la canción simplemente llegó a él. “Yo escribía palabras que llegaban de otro lugar”.

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Visions of Johanna

Blonde On Blonde, 1966

Visions of Johanna es descrita por Rolling Stone como una muestra de la fuerza, no sólo del compositor, sino de las posibilidades de la composición. Contiene elementos pictóricos ricos y añoranza erótica, en la aguda disección que Dylan hace de una mujer, la tangible y disponible Louise, y su anhelo de un ideal ausente. Quizás Johanna no es real, pero es una adicción. “Describe a la perfección a una mujer, pero no es en la que está pensando, sino alguien más”, dijo el vocalista de U2 para la revista musical.

La obra maestra de obsesión de Dylan, irónicamente escrita después de casarse en 1965, es pasión pura. La tocó durante toda su gira mundial de 1966, y después con The Hawks, bajo el amargo título Seems Like a Freeze Out. The Hawks aún eran una banda de bar, y su complejidad confesional requería tanto elegancia como fuerza.

También la tocó en su primera visita a Nashville, complementada con la guitarra chillona de Robbie Robertson, con lo que Dylan convirtió un susurro en un aullido a la Luna en el mismo verso, con sus imágnes líricas inolvidables.

Mr. Tambourine Man de David Crosby

Bringing It All Back Home, 1965

La grabación de The Byrds de Mr. Tambourine Man fue la primera vez que alguien colocó poesía en la radio, antes de que The Beatles lanzaran Eleanor Rigby o A Day in the Life. La letra de Dylan era exquisita, entonces se encontró como poeta, y aprendía a ser hermoso.  

Bob no veía esta canción como el resto. Cuando llegó al estudio para escuchar a la banda tocarla, se convenció de querer ser roquero. Escuchó la canción con los cambios y la reconoció, señaló Rolling Stone.

It's Alright, Ma (I'm Only Bleeding)

Bringing It All Back Home, 1965

“No sé cómo escribí esas canciones”, dijo Dylan en 2004, a propósito de It’s Alright, Ma. “Si me siento a querer escribir cosas como esa, ahora hago cosas diferentes, pero lo puedo hacer”. En Woodstock, en el verano de 1964, mientras sus compadres Joan Baez y Mimi y Richard Fariña lo acompañaban, la canción fue una transición de la letra política que marcaba a Dylan . En lugar de culpar fallas en la cultura, la canción declara la culpa a la vanidad, la hipocresía y la propaganda falsa.

La canción, a un nivel técnico, tiene un ritmo complicado y una melodía que se ajusta a dos notas hasta el final de cada verso. La letra incorpora elementos de Arthur Koestler, el Libro del Eclesiastés y de su amado Elvis Presley (el título evoca la canción That’s all right now, Mama, de Elvis. Es una joya que Dylan aprecia por la complejidad de su creación.

En 1980, describió en una entrevista la dificultad de estar en contacto con la persona con la que estás cuando escribes la canción. “Pero la puedo cantar, y me da gusto haberla escrito”, señaló Rolling Stone.

I Shall Be Released

Bob Dylan's Greatest Hits, Vol. 2, 1971

Es una historia simple y evocativa de un prisionero que anhela su libertad, con un himno de rock parte del esfuerzo consciente de Dylan por alejar su imagen de las obras maestras de los 60. Allen Ginsberg recuerda que Bob le contó que escribía líneas más cortas, “y ya no desperdiciaba palabras ni aliento”.

El resultado es una de sus canciones más queridas, presentada durante las sesiones de 1967, Basement Tapes, con The Band. El órgano y la guitarra se mezclan con el rezo nasal de Dylan, hasta que la armonía de Richard Manuel ilumina el coro. Años después, David Crosby cantó el coro en su celda en Texas (“Cualquier día, cualquier día, seré liberado”), donde fue encarcelado por cargos por portación de armas y drogas. “La escribí en la pared. Me tomó horas. Y me llegó al corazón”, dijo.

All Along the Watchtower

John Wesley Harding, 1967

Para Rolling Stone las bromas y el robo son los polos gemelos del arte de Dylan, y esta obra maestra de 12 líneas habla de un bromista que cree que fue robado, y de un ladrón que cree que le están jugando una broma. Watchtower es una de sus obras más inquietantes. Comienza como balada, pero termina con una imagen de dos jinetes acercándose y un suspenso.

Jimi Hendrix hizo uno de los covers que más afectaron la forma en la que Dylan tocaba la canción. Hendrix comenzó a grabar este cover con una gran intensidad. “Tocaba mis canciones como yo lo habría hecho si yo fuera él”, dijo Dylan sobre Hendrix.

Just Like a Woman

Blonde On Blonde, 1966

La balada más fina de Dylan no es una canción de amor. Just Like a Woman es una muestra compleja de adoración y decepción, escrita como venganza pero cantada como arrepentimiento. Dylan nunca reveló de quién trataba, aunque se cree que fue escrita para la protegida de Andy Warhol, Edie Sedgwick. Pero la canción habla de las lecciones turbulentas del romance, de dar, tomar e irte. También es la gran presentación country-rock de Dylan. Jimmy Webb dijo que podría tomar toda una vida escuchar los detalles. “Es una maravilla por ser una composición absolutamente impresionante”, dijo a Rolling Stone.

Tangled Up in Blue

Blood On the Tracks, 1975

“Me tomó diez años vivir esta canción y dos años escribirla”, decía Dylan antes de tocar Tangled Up in Blue en concierto. Su matrimonio se desvanecía en 1974 mientras escribía una de sus obras más cargadas de dolor y nostalgia. Es una mezcla de confesión y crítica, y sus agudas referencias a los 60 evocaban una década de promesas utópicas y rotas. Dylan ha tocado esta canción de formas muy distintas, pero no se aleja de su grabación original, donde las verdades emocionales se unen con el confort duradero de la canción folclórica estadounidense.

A Hard Rain's A-Gonna Fall

The Freewheelin' Bob Dylan, 1963

Es la canción de protesta más grande escrita por el compositor de protesta más grande de su tiempo: una épica de siete minutos que advierte la llegada del apocalipsis mientras cataloga horribles visiones: niños con armas, árboles sangrando. “Cuando la escribí, no pensé que tendría tiempo suficiente para escribir muchas canciones, y las puse en ésta”.

La amenaza de la guerra nuclear estaba viva en ese momento, al igual que otras canciones de las sesiones Freewheeling, como Talking World War II Blues. “Habla de cierto fin que va a llegar”.

A Hard Rain's A-Gonna Fall comenzaba la vida como un poema. Dylan debutó la canción en Carnegie Hall en septiembre de 1962, cuando era parte de un movimiento en el que cada banda podía tocar 10 minutos “¿Y yo qué hago, una de mis canciones dura 10 minutos?”, preguntó Dylan a Pete Seeger, organizador del concierto.

Sus versos culminan no en una catástrofe sino en la descripción de Dylan como artista: cantar contra la oscuridad, “pensarlo, decirlo y hablarlo y respirarlo” hasta que le estallen los pulmones. “Es más que genial”, dice Bob Weir, de Grateful Dead a Rolling Stone.

Like a Rolling Stone, de Bono

Highway 61 Revisited, 1965

Tiene un tono despectivo, pero Bob no lo sabía. Su tono despectivo de Like a Rolling Stone convierte el vino en vinagre. Es la oveja negra de una canción pop. Abre la creación y composición para una generación y deja al público en el lienzo. Es el nacimiento de un iconoclasta que dará a la era del rock una gran voz. Es Bob Dylan como el Jeremías del corazón, con una tormenta de palabras que no perdonan.

Comienza a escribir contra enemigos más familiares, como la alta sociedad, el escenario, la gente bonita que cree que lo tiene todo. Él aún no creaba sus propias hipocresías. Lucha contra la vanidad y la idea de que tienes un mejor sistema de valores si usas los zapatos adecuados. Para muchos, los años 60 fueron una revolución, pero el encuentro de palabras, imágenes y formas de Rolling Stone ya estaban 10 o 20 años atrás. Ahora predominaba el punk, el grunge y el hip-hop. Seguramente en ese entonces era difícil convivir con Dylan. “No tienes nada, no tienes nada qué perder”, decía su playera.

Una voz molesta cambió al mundo, con su espíritu romántico. Me encanta escuchar las canciones que lo cambian todo. Por eso estoy en una banda. Admiro a Dylan por su forma de balancear la belleza con la verdad, nuestro propio William Shakespeare en una playera de bolitas. Es por eso que todos los escritores después de él cargan con su historia, y por lo que este bardo solitario irlandés cargaría con orgullo su historia. Cualquier día.

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