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Un documental retrata a los criminales dementes a través de sus ojos

Un documental de pacientes de un hospital psiquiátrico genera un debate de si es una salida justa que asesinos se declaren dementes o no
dom 03 julio 2011 04:28 PM
El presunto agresor de Gabrielle Giffords
REU. Jared Lee Loughner El presunto agresor de Gabrielle Giffords

Que Jared Lee Loughner, el hombre que le disparó a Gabrielle Giffords, entre a un hospital psiquiátrico en vez de prisión no suena a justicia. 

La pregunta no es nueva: ¿dónde está la diferencia entre la locura y la responsabilidad?

Las cortes han hablado de este caso. El pistolero que casi asesina a la representante republicana Gabrielle Giffords y que mató a seis personas afuera de un supermercado en un suburbio ha sido declarado mentalmente insano para ser juzgado. La decisión ha reabierto el viejo debate de qué hacer con los criminales dementes.

Los creadores del poco conocido documental quieren dar algunas respuestas al tema, desde una de las instituciones mentales mejor conocidas de la nación. La película El Hospital de Santa Elizabeth: Las Voces Desde Dentro, lleva a los espectadores a un mundo de los "inocentes por demencia".

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"No tiene filtros. Es contada por ellos. Es contada a través de sus ojos", dijo Ellie Walton una de varias directoras de la película. 

Esto no es un reality show filmado desde una prisión del condado. La película fue realizada en el hospital de Santa Elizabeth en Washington. Lo cual no es un trabajo cualquiera. El hospital no permite que ingresen cámaras a su complejo. Uno de sus pacientes más infames ha sido John Hinckley, el hombre que intentó asesinar al presidente Ronald Reagan. 

Walton y su co director, Joy Hynes, obtuvo los permisos del hospital para poner cámaras en las manos de unos cuantos pacientes selectos.

"La película los humaniza y nos sentimos conectados con ellos, así desaparecen los estereotipos", dice Hynes.

Uno de los pacientes presentados en el documental es Lewis Ecker, quien violó y ahorcó hasta matar a un asistente de un senador hace más de cuatro décadas. 

"Tiene como 43 aso en que este fue mi hogar. Aquí fue donde viví. Creeme… viví y morí", dice Ecker en la película.

Otros pacientes parece que viven vidas algo normales. Ellos visten ropa civil, no uniformes de prisión. El hospital es su hogar, no una penitenciaria. Los cuartos de los pacientes parecen dormitorios. Uno de los hombres en el documental se ve rondando el terreno cercado en soledad.

Pero las caras de los pacientes revelan otra parte de su vida aquí. Ellos saben que no pueden irse hasta que estén bien. La prisión está en su mente. 

"La impresión del público es que este es un pase de salida de la cárcel que los criminales pueden usar si actúan de furia extraña", dice el profesor de leyes de la Universidad George Washington, Jonathan Turley.

Pero el hecho que la defensa por demencia es considerada una muy remota en el sistema de justicia de Estados Unidos. Es algo que intentan en menos del 1% de casos y que tiene éxito en una pequeña fracción de las veces. Esto se debe en parte, dice Turley, a Hinckley.

"La gran ironía es que fue el ejemplo a seguir de los casos de inanidad. Él estaba demente", dijo Turley. "Pero la gente quiere venganza. Lo quiere responsabilizar. Estaban enojados. Y no podían desquitar su enojo con John Hinckley. Así que se desquitaron en contra de código criminal".

Luego de que Hinckley fuera declarado inocente por demencia, el congreso incrementó las reglas federales por casos de defensa por demencia; 30 estados hicieron lo mismo.

"Debes estar rogando a los cielos en la corte para que puedas calificar como un caso de demencia", dijo Turley.

Para que los criminales dementes puedan salir de una institución mental, es igual de difícil.

"Mi abogado me dijo: 'Estarás en observación por 90 días'. Y esos 90 días se convirtieron en 23 años", dijo Calvin Neal, uno de los pacientes presentados en el documental.

Todos los pacientes en la película de Santa Elizabeth creen que serán liberados algún día.

"Estoy seguro de que puedo poner mi vida en orden. Puedo salir y ser responsable. Y ser un ciudadano de esta comunidad de nuevo. Yo sé que puedo", dijo Ronald Embry, otro paciente de la película. 

Muchos de ellos lo han dicho por años. En el mejor de los casos, este podría ser el camino que le depare a Jared Lee Loughner. Un camino lejos de la libertad.

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