La 'noche de metal' en Río de Janeiro se corona con Metallica y Slipknot

Tres grupos emblemáticos del metal cimbraron a más de 100,000 personas en Río de Janeiro
metallica rock in rio  metallica rock in rio
(Reuters) -

No ha sido el cielo de Río de Janeiro sino el suelo el que se tiñó de negro este domingo, con la asistencia de unas 100,000 personas vestidas de este color para reverenciar, en la tercera jornada del Rock in Rio, a tres dignos representantes del heavy metal: Motorhëad, Slipknot y Metallica.

La oscuridad, el nihilismo y el desamor pervirtieron la optimista idiosincrasia del mayor festival musical del mundo gracias al tradicional "día del metal" de su programación, que apenas ha contado con salvedades como la del DJ Steve Aoki y que ha tenido como principal reclamo a la banda de James Hetfield.

Recién llegados de su colaboración discográfica con Lou Reed, un proyecto de raíz literaria y expresionista llamado Lulu, Metallica ha vuelto por sus fueros con un concierto de rock enérgico y contundente.

El grupo realizó un repaso a su carrera, que inició a principios de 1980 dentro de la agresiva y rápida línea del trash metal y que fue evolucionando hacia terrenos del gusto de un público más mayoritario, lo que les reportó a la larga nueve premios Grammy y grandes éxitos como 'Nothing Else Matters'.

De sus nueve discos de estudio, cinco de los cuales lograron debutar en el número 1 de ventas de EU, este domingo volvió a brillar aquel al que pertenecen ése y otros muchos bombazos, Metallica o el álbum negro, su conversión al mainstream y el trabajo más vendido de la historia de la música de los últimos 20 años.

No podía ser por ello de otra forma y, junto a reliquias de culto como 'Seek & Destroy', broche del concierto, 'Creeping Death' o 'Master of Puppets', Metallica incorporó a su repertorio clásicos de aquel disco como 'Enter Sandman' y la misma 'Nothing Else Matters'.

Dominio de las gruesas voces

Antes que Metallica cerrara con broche de oro la noche de metal, otras bandas hicieron temblar los cimientos de la Cidade do Rock con sus punteos explosivos.

Después de la notable actuación de Sepultura en el escenario, fue el turno de otro grupo legendario, los británicos Motorhëad, con el carismático Lemmy al frente, el único miembro original que queda entre sus filas.

Motorhëad demostró que lo suyo es un rock bronco de los de antes, con percusión musculada, ametralladoras en lugar de guitarras y humo a raudales.

El humo se tornó en fuego con la llegada de los estadounidenses Slipknot, un grupo nacido en los años 90, que ha llegado aquí tras la importante pérdida el pasado año de uno de sus fundadores y principal compositor, el bajista Paul Gray.

"¿Están listos para volverse realmente locos con nosotros?", gritó en medio de la actuación su cantante, Corey Taylor.

Provistos de sus características máscaras, la banda desató la histeria con sus distorsiones esquizoides bañadas en punk, que a ratos sonaron apocalípticas, a ratos paradójicamente marciales y que, finalmente, a ratos recuperaron cierta cordura melódica, mal que les pese.

No todo acaba aquí para el metal en Río de Janeiro, pues el festival contará con un epílogo en el último fin de semana con la participación de otra banda legendaria del rock, Guns N' Roses, así como la de los más recientes Evanescence y System of a Down.

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