La exposición del artista Grayson Perry, una carta de amor para los museos
¿Por qué vas a las galerías? ¿Por qué te gusta estar al tanto de lo que sucede en el mundo del arte? ¿Por qué un póster llamó tu atención? ¿Por qué alguien lo dijo en Twitter? ¿O por qué quieres sentirte satisfecho de que eres más listo que el último “charlatán célebre”?
Grayson Perry, uno de los artistas contemporáneos británicos más importantes, no se hace ilusiones en cuanto a la razón por la que la gente asiste a los museos —la primera pieza de su nueva exhibición en el British Museum es, lo admite, “yo logrando mi venganza en primer lugar”.
La obra, You Are Here, es una olla del estilo distintivo del ceramista ganador del premio Turner, cubierto con figuras que explican lo que es valioso y lo que no lo es, los motivos detrás de su visita a la exposición.
Descarado, sí, y lleno del peculiar sentido del humor de Perry, pero al igual que el resto de la exhibición Tomb of the Unknown Craftsman, también es una carta de amor a los museos y galerías en general, y para uno en particular: el British Museum.
Repleto con más de ocho millones de objetos coleccionados durante los últimos 250 años, las tiendas del museo son un enorme depósito de siglos de la historia de la humanidad y de sus logros.
Durante los últimos dos años, Perry recorrió libremente el interior de lo que el director del museo, Neil MacGregor, llama “uno de los grandes almacenes de la imaginación del mundo”, libre para tomar y escoger los objetos de esta inmensa colección para su exposición.
A partir de esa enorme variedad, seleccionó 200 artículos que lo inspiraron, que lo divirtieron y que lo intrigaron —desde un arete todavía con un pedazo de la oreja del dueño, pasando por objetos religiosos, hasta souvenirs baratos.
Él los combinó con los artículos de su propio pasado artístico, y en muchos casos creó nuevos trabajos que surgieron por las chispas que se generaron dentro de su cerebro.
Bienvenido, dice el artista, a “un pequeño paseo por mi cabeza”.
El British Museum es el lugar de peregrinación de Perry desde que era un niño —a pesar de que admite que se sintió un poco decepcionado en su primera visita, porque los modelos de los barcos de la colección egipcia no eran tan brillantes ni tan nuevos como los carros con los que jugaba en casa.
“Las personas vienen aquí, se paran frente al museo y se toman fotografías como prueba: 'estuve aquí, hice la peregrinación'”, dice.
Para él, el museo es un lugar que le permite viajar por el mundo, a sólo 20 minutos de distancia de la comodidad de su hogar.
“Muchos de mis viajes por el mundo, los hice en el British Museum”, explica. “Nunca he ido a India, nunca he estado en África —una de las piezas que hice para la exhibición precisamente se llama Nunca he estado en África (I’ve never been to Africa)— no tengo empacho para decir eso, yo soy quien soy.
“El mundo está lleno de adictos a las experiencias, que quieren viajar por el mundo y tener momentos asombrosos. No soy uno de ellos” dice de forma inexpresiva.
En el centro de la exhibición está la obra que le da su nombre, Tomb of the Unknown Crafstman (La tumba del artesano desconocido), un barco que navega a la otra vida, adornado con los moldes de algunos de los “objetos célebres” del museo —momias, esculturas, bustos, placas—“cargado”, explica Perry, “con los grandes éxitos del British Museum”.
¿Y el centro de la pieza central? Una humilde hacha de pedernal.
“La herramienta que engendró a todas las herramientas”, dice Perry, al describir el “momento increíblemente poderoso y visceral” cuando uno de los curadores del museo le dio una caja llena de herramientas antiguas de piedra, y lo invitó a escoger una, con lo que consolidó sus vínculos con los primeros artesanos que las crearon.
Como señala MacGregor, Perry no es el primero en encontrar la inspiración en las históricas galerías del museo —pero él lo llevó más lejos que nadie.
“A lo largo de la historia del museo, los artistas han utilizado la colección para inspirarse, para hacer su propio arte, pero hasta ahora, ninguno de ellos la había utilizado para hacer su propio museo, su propia civilización”.
MacGregor dice que al hacerlo, Perry logró que todos los demás —incluso los que trabajan en el museo— vean los objetos de forma diferente.
Ese es el objetivo de Perry. Él a su vez quiere inspirar, de la misma manera en la que él se inspiró. “Espero que cuando la gente salga, quiera hacer algo, quiera ver al mundo de una nueva forma”.