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Un parque de Disney acerca a los iraníes a Estados Unidos

El Eram Park, en el oeste de Teherán, ofrece juegos mecánicos y atracciones en un país cuyo gobierno es antiestadounidense
jue 03 noviembre 2011 03:48 PM

Mickey Mouse, el Pato Donald y los siete enanos no son las amigables imágenes estadounidenses usualmente asociadas con Irán.

Pero en un pequeño rincón de Teherán, su capital, un despliegue sorprendente de diplomacia no oficial por parte de Disney parece ir en contra de la retórica oficial antiestadounidense.

Los visitantes de Eram Park, en el oeste de la capital, son recibidos con numerosas imágenes de personajes de Disney, así como otros personajes conocidos de dibujos animados estadounidenses como Shrek.

En otros lugares, fuera de la ciudad, existe otro espectáculo inesperado: un club dedicado a los transportes Segway, inventados en Estados Unidos.

Para el obsesivo de las montañas rusas y autonombrado Chico del Parque Temático Stefan Zwanzger, quien recorrió los parques de atracciones de Teherán el mes pasado, la presencia de estos iconos estadounidenses le dio más emoción que las atracciones que ofrecen.

“Se ven Mickeys y Patos Donald mal copiados en todo el mundo, por ejemplo en los parques temáticos de imitación en la China rural, pero no esperaba ver a Shrek y Segways en Irán”, dijo Zwanzger a CNN.

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Zwanzger, un ciudadano alemán de 32 años que ahora vive en Estocolmo, Suecia, podría ser perdonado por tener prejuicios al visitar Irán.

Las ambiciones nucleares, las grandes protestas después de la reñida victoria del presidente Mahmoud Ahmadinejad en las elecciones de 2009 y los frecuentes informes de represión han afectado la reputación global del país.

Pero Zwanzger —cuya travesía de cuatro años con el fin de visitar todos los parques temáticos más importantes del mundo lo ha llevado a 150 en los cinco continentes hasta ahora— dice que el que encontró en Irán parecía estar a un mundo de distancia de los sombríos titulares.

Él dice que los iraníes que conoció eran de “mente abierta, sin prejuicios, hospitalarios, cálidos y cultos”, compartiendo opiniones que parecían contrastar con las expresadas por los líderes del país.

“Lo que me sorprendió es que ni siquiera tuve el menor choque cultural. Los iraníes que conocí me hicieron sentir como si estuviera en Europa”, dice.

Sus opiniones reflejan los resultados de una encuesta de WorldPublicOpinion.org de 2008, las personas comunes de Irán son en gran parte abiertas al contacto con los occidentales. Sin embargo, países como Gran Bretaña y Estados Unidos, que no tienen relaciones diplomáticas con Teherán, advierten no viajar allí. Las sanciones internacionales impuestas contra Irán también significan que las empresas occidentales no pueden operar fácilmente en el país.

Aunque en las calles de Teherán, iconos estadounidenses como la Estatua de la Libertad son utilizados para crear impactantes graffitis antiestadounidenses, Zwanzger fue testigo de que Mickey Mouse y sus amigos son utilizados en tareas mucho menos siniestras.

En Eram Park, Mickey simplemente da la bienvenida a la gente que llega a la feria, mientras que los Enanos instan a las personas a pasarla bien. Shrek ofrece boletos para atracciones y el Pato Donald amablemente indica el camino hacia la salida.

Al igual que en sus otras experiencias en lugares como Corea del Norte, Zwanzger dice que los parques temáticos de Irán ofrecen una visión de los ciudadanos del país mientras se relajan y olvidan las preocupaciones diarias.

“Yo recomiendo a Irán como un lugar para visitar. Es un país hermoso con gente maravillosa. Los parques de atracciones locales ofrecen una gran oportunidad de mezclarse con los lugareños”.

Lamentablemente, con sus montañas rusas oxidadas y sus espectáculos alternos “agotadoramente aburridos”, ni siquiera la presencia de Mickey, Shrek y los Enanos podría salvar a los parques temáticos de Irán de una mala calificación en la tarjeta de puntuación de Zwanzger.

Cuenta que un paseo, en el que los visitantes se comprimen en un carro con forma de lata de refresco antes de ser arrojados en un circuito de montaña rusa totalmente hacinado, podría ser de lo peor del mundo.

“La montaña rusa con forma de lata de refresco amarilla en Eram Park —todavía estoy tratando de averiguar quién era el fabricante, incluso mis amigos especialistas no lo saben— fue quizás el peor que he experimentado jamás.

“Tenía miedo. El bucle es el más apretado que he visto y los reposacabezas del vehículo eran demasiado bajos para mantener la cabeza estable. Puedes escuchar cómo aumentan los gritos de alegría de los pasajeros cuando el carro se hunde en el bucle y cómo se desvanecen en un segundo una vez que entran en ese giro criminal.

“Fue realmente desagradable y te deja como recuerdo un dolor en el cuello”.

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