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Un bailarín sudafricano supera los estereotipos raciales

Gracias a su éxito, Andile Ndlovu espera ayudar a cambiar los estereotipos que rodean al ballet masculino en África
dom 27 noviembre 2011 08:13 AM
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Andile Ndlovu es uno de los bailarines jóvenes de ballet más importantes de Sudáfrica, un artista internacional y ganador de premios en ese país y el extranjero.

Sin embargo, para que Ndlovu fuera aceptado en el enrarecido mundo de la danza clásica que en Sudáfrica es visto tradicionalmente como una actividad elitista y predominantemente reservada para los blancos el chico del rudo municipio de Soweto dice que tuvo que superar estereotipos anticuados.

“Solían burlarse de mí por mi forma de caminar y por la forma en que actuaba o me comportaba”, dice de su tiempo en la escuela, donde llegó a ser conocido despectivamente como “el tipo que hacía ballet”.

Incluso recuerda que sus amigos más cercanos se burlaban de él por las mallas, las zapatillas, la ropa interior y las prendas brillantes que debía usar durante las prácticas y en el escenario.

Sin embargo, al mantenerse enfocado, diligente y apasionado por la danza, el joven Ndlovu nunca dejó que las burlas lo afectaran y continuó practicando obsesivamente.

A finales de 2008, esta perseverancia se vio recompensada cuando se le ofreció un lugar en el Ballet de Washington, una de las compañías de danza más prestigiosas de Estados Unidos. Ese mismo año, se lanzó a la fama en una producción de Don Quijote realizada por el Teatro de Ballet de Sudáfrica.

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A sus 23 años, Ndlovu ha logrado ganar premios en las competencias Internacionales de Ballet de Boston y Ciudad del Cabo, y además ha asegurado papeles destacados en numerosas producciones de ballet de todo el mundo.

Espera que este éxito eventualmente le permita cambiar las opiniones convencionales no sólo de los bailarines masculinos negros, sino de los bailarines de ballet en general.

“Lo que quería era cambiar la mentalidad de las personas en Sudáfrica sobre los bailarines de ballet negros . Quería cambiar esa opinión, porque todo el mundo solía ponerlo en una categoría para la gente de élite o, ya sabes, sólo para un grupo racial determinado”, dice.

“Yo (quiero) fijar la meta para cualquier otra persona que llegue, que está creciendo, que venga detrás, y que vaya a aprender de mis acciones y de lo que hago, y espero ser un modelo para ellos, especialmente para los sudafricanos”, añade.

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