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¿Quieres ser rico? El mundo usa trading de alta frecuencia

Esta tecnología bursátil permite ganar millones de dólares en milisegundos, pero genera polémica; entérate cómo opera y por qué ha generado una guerra de opiniones dentro del mundo financiero.
El High Frequency Trading analiza los mercados en milisegudos. (Foto: iStock by Getty Images )
trading alta frecuencia (Foto: iStock by Getty Images)

Durante los 300 milisegundos que tarda un parpadeo, una supercomputadora conectada a una red de alta velocidad puede realizar cientos de operaciones bursátiles y hacer que sus dueños ganen millones de dólares. Lo mejor de todo, permite a los operadores acceder a precios, volúmenes e información antes que nadie.

A esta tecnología se le conoce como trading de alta frecuencia o High-Frequency Trading (HFT, por sus siglas en inglés) y para ser una técnica reciente, ha conquistado el mercado de valores en poco tiempo.

Sin embargo, la técnica ha dividido opiniones sobre si es benéfica o si socava la confianza en los mercados. Incluso el fiscal general de Nueva York, Eric Scheneiderman, dijo en marzo de 2014 que busca implementar reformas para regular la actividad.

“High-Frequency Trading y la alteración del mercado es un buen ejemplo de que la tecnología no es el problema, sino lo que se hace con ella”, dice el consejero ejecutivo de la bolsa de valores de Berlín, Artur Fischer, quien fue el encargado de poner en marcha Equiduct, la plataforma de HFT del mercado de Berlín.

Actualmente, estos algoritmos ultra veloces están involucrados en la mitad de las negociaciones realizadas en las bolsas europeas y estadounidenses. En Estados Unidos, por ejemplo, en 2009, un 73% de las transacciones se realizaron con esta plataforma; pero su presencia ha decaído por el control legislativo .

En las bolsas de Asia está presente en 12% de las negociaciones, excluyendo a Japón y Australia, que han abrazado esta innovación en 35 y 27%, respectivamente. México, según The Wall Street Journal, trata de atraer a las compañías que los proporcionan.

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La revista Quo en su edición de enero 2015 publica algunos datos acerca de la polémica que rodea a dicha herramienta, que permite hacer millones en menos de dos segundos.

La 'guerra'

En la década de 2000, el autor del libro Flash Boys: A Wall Street Revolt, Michael Lewis, sigue las andanzas de Brad Katsuyama, un broker que declara la guerra al HFT y narra sus esfuerzos por luchar contra un mundo que considera viciado por este tipo de comercio hasta que funda su propia bolsa de valores, IEX, cuyo lema es “un mercado que trabaja para los inversores”.

La investigación de Katsuyama comienza cuando, al tratar de comprar al valor que aparece en su pantalla de información, el precio varía y se desvanece, causándole pérdidas millonarias a su empleador, el Royal Bank of Canada.

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Tras reclutar un equipo de outsiders de Wall Street, descubre el motivo: cuando emite una orden, su programa informático busca por todas las bolsas de valores dónde ejecutarla al valor de mercado.

Al llegar al primer mercado, la transacción se realiza y es detectada por los algoritmos de HFT, que usando su mayor velocidad se adelantan para llegar antes al resto de mercados de valores, alterando el precio y arañando esos céntimos de beneficio.

El debate

A favor. Los defensores del HFT alegan que proporciona liquidez al permitir que se comercie a cualquier hora del día y sin importar las condiciones, reducen los costos y ayudan a 'descubrir' el precio correcto.

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En contra. El académico de la Escuela de Administración de Yale, Frank Zhang critica estas afirmaciones. En su artículo High-Frequency Trading , Stock Volatility, and Price Discovery concluye que el HFT conduce a una volatilidad perjudicial de los precios, además de que la liquidez que aporta es muy temporal, de escasos milisegundos.

¿Una prueba de su peligrosidad?

Según Zhang, la prueba de su postura se encuentra en el Flash Crash de 2010 , cuando un operador dio una orden de venta que no pudo cumplirse y ante la caída de los precios, los algoritmos comenzaron a vender a velocidad supersónica.

O el falso tuit de la agencia de noticias AP sobre un atentado contra la Casa Blanca que desplomó el Dow Jones en 2013.

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“Ninguno de esos eventos fue causado por los HFT, el Flash Crash lo provocó un humano, un vendedor de futuros, que hizo que sus señales fueran mal interpretadas. Gracias a las máquinas las cosas van más rápido de lo que podemos manejar, pero no podemos echarles la culpa”, defiende Artur Fischer.

Cuestión de riesgos

El escritor John Lancaster reflexiona magistralmente en su ensayo Whoops! Why Everyone Owes Everyone and No One Can Pay que un ser humano 'normal' evitará el riesgo, mientras que los jugadores en los mercados de valores es justo eso lo que buscan, porque es la forma de multiplicar ganancias.

También advierte que estos financieros siempre creen que habrá otra persona con la disposición de asumir más riesgos. Hasta que alguien dice basta y, como un castillo de naipes, todo cae. El autor bautiza este proceso como la 'teoría del más loco'.

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Ese mundo sin riesgo no existe, pero un jugador de bolsa, ya sea humano o mecánico, aspira a controlarlo, calcularlo, domarlo. En el riesgo, en la contingencia o proximidad de un daño, encuentra sus mayores beneficios, jugando con la posibilidad de que los peores escenarios nunca llegarán a cumplirse.

Y si algo ha demostrado la economía desde 2008 es que sus peores diseños, esos que creía imposibles, pueden convertirse en realidad.

Así funcionan

Las supercomputadoras de HFT son capaces de analizar lo que pasa en las bolsas de valores en milisegundos y reaccionar ante ello, vendiendo o comprando grandes volúmenes de acciones con las que se ganan unos céntimos de dólar cada vez que esto sucede y que se transforman en millones de dólares por la magia de la acumulación.

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“La gente usa algoritmos, secuencias lógicas de eventos iniciados por una computadora que, tras inspeccionar el ambiente y las circunstancias, decide por sí misma comerciar”, explica Fischer.

Estos códigos se basan en análisis estadísticos, cuya probabilidad de acierto es menor cuanto más tiempo pasa desde el momento de la predicción, para calcular los precios de un paquete de acciones. “Aquí no hablamos de un acierto de un día o dos semanas, sino de segundos”, advierte.

Las empresas que manejan la plataforma tratan de poner sus computadoras lo más cerca posible de los centros donde están alojados los servidores de las bolsas. Por ejemplo, una empresa de HFT puede estar en Frankfurt, y alquilar un espacio cerca de la bolsa de Londres para correr un algoritmo configurado en Alemania.

"Puedes ahorrar 30 milisegundos", asegura Fischer. En ese tiempo, la plataforma Equiduct de Berlín realiza más de medio millón de transacciones. 

En menos de un parpadeo

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Las predicciones a raíz del HFT tienen una vida muy corta, ya que “la información en la que están basadas cambia cada pocos segundos”. Por ejemplo, en conjuntos de acciones de Yahoo o Microsoft pueden incidir al día 100 millones de hechos, noticias o imprevistos que afectan el precio.

Las órdenes de compra o venta se apuntan en un archivo llamado order book, que se actualiza en forma constante a lo largo del día cambiando los precios de las acciones, con lo que cada vez se tienen que recalcular las posibilidades.

“Así que si tu predicción te dice ‘compra’ o ‘vende’, tienes que hacerlo muy rápido, a la velocidad de la luz. Pensarás que es muy veloz, pero, en realidad, no es suficiente”, dice Fisher.

Una señal desde una empresa de Frankfurt a Londres tarda 30 milisegundos en llegar; las computadoras que funcionan en las bolsas de valores necesitan un tiempo para recibirla y ejecutarla.

Eso se llama lactancy y es con lo que juegan los comerciantes que usan HFT, para aprovechar las diferencias entre precios en el rango del céntimo que solo existen durante periodos de milisegundos.

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Hacen lo que han hecho siempre los intermediarios de las bolsas usando la velocidad como ventaja, con la diferencia entre el éxito y el fracaso cifrado en menos de un parpadeo.

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