Cuatro décadas de dramaturgia

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Para los amantes del teatro fuerte, ese que remueve vísceras y reproduce, sin ninguna piedad, tormentas familiares, Hugo Argüelles es siempre una garantía. En 1998, y con motivo de su 40 aniversario como dramaturgo, el autor estrenó dos obras que aún permanecen en cartelera: Fábula de la mantarraya quinceañera (en el Teatro Casa de la Paz) y La esfinge de las maravillas (en el Foro de la Conchita, en Coyoacán).

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Ambas piezas aportan dos personajes femeninos más al universo argüellano, habitado ya por multitud de mujeres obsesivas, apasionadas y poderosas a su manera. “Siempre –dice Argüelles– escribo sobre esta clase de mujeres, porque las otras, las acomodaticias y sometidas, las resignadas y chantajistas siempre serán más dignas del melodrama.”

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Tanto la Mantarraya como la Esfinge exigen espectadores que gustan del drama manufacturado a punta de diálogos como –dice el crítico Fernando de Ita– “un cruce de espadas o una pelea de serpientes”.

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