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El ‘agosto’ del cliente de gas natural

Los precios del energético han bajado hasta 30% para el usuario final en un año, debido a un aumen
mar 20 septiembre 2011 02:54 PM

A veces las buenas noticias tardan un rato en llegar. No ha sido así para los usuarios de gas natural. Hace un año una familia pagaba 323 pesos por 24 kilos de gas natural, el consumo promedio mensual que equivale a un cilindro de gas LP. Este enero pagó 241.80 pesos por igual consumo. Ese producto compite con el gas LP  y se mueve por medio de las redes de  tubos de distribuidores que lo compran a precios fijados por el gobierno mexicano. El próximo verano el gas natural volverá mucho más barato, hoy se vende apenas 0.33% más caro que el LP, Cuando solía ser hasta 40% más barato gracias al subsidio que recibe.

- ¿La razón? Nuevos descubrimientos de shale gas (gas natural que se encuentra atrapado en arcillas compactas bajo la tierra) que han disparado las reservas de ese energético en Estados Unidos, lo que ha incidido en el costo a escala mundial. En los últimos dos años el precio internacional del gas natural bajó casi 70%.

- El shale gas siempre se ha explotado en EU, pero por el tamaño de los yacimientos y las técnicas no tan convencionales de sacarlo, nunca logró tener mucha presencia en el mercado, hasta ahora.

- “Desde una perspectiva global, el mercado del gas natural se ha mantenido al alza por muchos años y con muy pocas reservas, con poca producción y mucho riesgo de tormentas en el Golfo de México,” comenta Jaime Williams, director de la Comisión Energética de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).

- “Súbitamente el shale gas empezó a subir como recurso substancial y sus costos de producción han bajado tanto, que ahora podemos hablar de un cambio fundamental, porque la oferta es mucho más robusta y puede llegar al mercado relativamente rápido. Ahora hay reservas listas para sacar que antes no se tomaban en cuenta”, agrega.

- Mala apuesta
Hace dos años y medio la CRE invitó a las empresas a comprar una cobertura que fijaba su precio de compra en los mercados de futuros por tres años. La intención era evitar fluctuaciones grandes que perjudicaran al consumidor o que pusieran en riesgo el abasto del energético. Hasta allí todo bien.

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- En México, el gas natural también se produce en forma tradicional por Petróleos Mexicanos (Pemex), pero los precios del gas de la paraestatal siempre están ligados al precio de venta en Henry Hub, un lugar en el estado de Louisiana, donde 13 gasoductos cruzan y que, por lo mismo, define un precio de referencia. Ello, porque el mercado de gas natural entre EU y México está integrado con gasoductos que pueden ir en dos sentidos y la paraestatal debe tener un precio semejante al estadounidense. Son los mismos precios bajos de gas natural los que hacen poco atractivo para Pemex explotar los yacimientos de shale gas en el territorial nacional.

- La consecuencia de todo eso es que en el invierno de 2010 los consumidores mexicanos pagaron precios que parecían buenos en el verano de 2008, pero que eran dos veces mayores a los actuales (9.5 dólares por millón de BTU). Las empresas distribuidoras de gas natural tienen que esperar hasta el verano de este año para poder aprovechar los nuevos precios.

- Los distribuidores entraron con fuerza a la invitación de la CRE en un ambiente energético, previo a la crisis financiera, donde los precios estaban al alza. Tan sólo el petróleo subió de 100 dólares en enero de 2008 hasta casi 145 dólares en julio de ese mismo año, el precio más alto visto en la historia. El precio de gas natural seguía el del petróleo y llegó a valer poco más de 13 dólares por 1,000 pies cuadrados, en 2008. Hubo analistas que dijeron que ya había llegado el “apocalipsis de los hidrocarburos”, que se estaban acabando las reservas y que los precios podrían seguir su tendencia al alza hasta alturas inimaginables. Entonces, en julio de 2008, la CRE invitó a todos los distribuidores de gas natural de zonas residenciales a comprar coberturas de tres años para protegerse en contra de alzas impredecibles en el futuro. Pero los profetas de los precios estratosféricos se equivocaron; se detonó la crisis financiera y seis meses más tarde el precio de gas natural había bajado más de 50%. Las distribuidoras de gas natural habían comprado sus coberturas para el futuro en el peor momento.

- “Cuando el gobierno te invita a comprar coberturas, aunque no sea de carácter obligatorio, tampoco uno lo toma como completamente voluntario,” comenta Agustín Hamann Adame, director operativo de la Compañía Mexicana de Gas en Monterrey. “Y antes siempre nos había funcionado”.

- La industria en México se divide en dos partes, el abastecimiento de gas natural a casas residenciales y el que se hace a empresas industriales. En el caso de las últimas, es más común que ellas mismas compren las coberturas para proteger sus insumos energéticos. En el caso de gas natural destinado al uso residencial, son las mismas distribuidoras las que compran las coberturas a Pemex o a los bancos que venden derivados.

- “En 2008 hubo un ambiente de pánico,” comenta Williams de la Concamin. “Muchas de las empresas de distribución no tenían sus propios expertos en la compra de coberturas en casa, entonces se dejaron llevar por las opiniones de los analistas. Las grandes empresas industriales normalmente tienen expertos en coberturas energéticas; a esas les afectó menos”. Y se siguen beneficiando. Por ejemplo, la industria en Monterrey este enero pagó un precio de gas natural 33% menor al de igual mes de 2010.

- Temporada de cosecha
Ahora el ambiente ha cambiado. Las empresas distribuidoras han visto los dos y medio años de precios bajos y estables pasar sin poder disfrutarlos. Pero esperan poder recuperarse en los años que vienen.

- “El plan estratégico (a 2014) de Gas Natural Fenosa en México tiene como un elemento de confianza la previsión de un precio bajo y estable en el mercado de Norteamérica, que hoy es el más bajo del mundo; nuestra estimación lo plantea en no más de 5 dólares por millón de BTU,” dice Ángel Larraga Palacios, director en México de la empresa española de gas. Hamman, de Compañía Mexicana de Gas, también prevé una época de precios estables.

- “Todavía no tenemos planes para ver cómo podemos aprovechar esto por medio de campañas de mercadotecnia, pero sí prevemos que podría haber una expansión de servicios gracias a los precios más bajos,” agrega Luis Vázquez, presidente de la Asociación Mexicana de Gas Natural.

- Ahora las cantidades de reservas de gas natural parecen indicar que los precios seguirán bajos, pero también allí hay un imprevisto que podría complicar la vida en el mediano y largo plazos.

- Esa condición de precio también abre oportunidades de negocio paralelas a la distribución de gas natural, como gas natural vehicular o los modelos de cogeneración y trigeneración. “En ese contexto, Gas Natural Fenosa estima, entre 2011 y 2014, crecer alrededor de 60,000 clientes anuales (en promedio). Tan sólo este año planea invertir 743 millones de pesos”, comenta Larraga.

- El gas natural es visto como el combustible más limpio. Al momento que políticas contra el cambio climático empiezan a castigar combustóleos menos limpios como el carbón, que se usa para generar, aproximadamente, 45% de la electricidad en EU. El gas natural llenará un hueco que, a su vez, implica una mayor demanda y, por ende, un mayor precio. Así, las políticas sobre el cambio climático en EU podrían afectar los precios para los consumidores de gas natural en México.

- “El gas natural es el combustóleo más volátil del mundo en términos de precios,” comenta Williams, de la Concamin. “Ahora, mientras los precios son bajos, es buen momento para comprar coberturas de largo plazo, para encarar el riesgo de un alza en los precios debido a políticas de cambio climático”.

- En su opinión, nunca se deben comprar coberturas por 100% de sus insumos (recomienda alrededor de 20-30%), además se debe tener un programa de blindaje y una canasta diversificada de coberturas.

- Llega el verano del gas natural. Pero la industria de la distribución de gas natural acaba de aprender una lección muy cara sobre el riesgo. A ver cómo se prepara.

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