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Nuestras Historias

Y sin embargo...

Se acabó &#39la guerra de los brasieres&#39 entre Europa y China, pero otras batallas se avecinan.

La guerra duró 16 días, pero su efecto será más largo. Francia, España e -Italia obligaron a la Unión Europea (UE), defensora del libre mercado, a -detener la introducción de 80 millones de prendas chinas el pasado 20 de julio.

- El argumento: tal cantidad de ropa sobrepasaba un cupo acordado un mes antes -entre la UE y Pekín. El trasfondo: proteger sus industrias de los textiles -liberalizados en enero.

- La ‘guerra de los brasieres’, como bautizó la prensa europea al -diferendo comercial, halló una tregua el 5 de septiembre tras maratónicas -negociaciones entre Bruselas y el gigante asiático. El trato fue que 50% de la -mercancía ingresaría sin condiciones y el resto se descontaría del cupo de -2006. En 2007 la cuota crecerá de 8 a 12.5% para 10 categorías de ropa.

- Sin embargo, el arreglo no acaba con el problema de fondo. Las asociaciones -europeas de comerciantes, que advirtieron ‘pérdidas masivas’ de empleos y -de ventas navideñas si no recibían sus pedidos a tiempo, demandan la -eliminación de tales ‘medidas proteccionistas’. Éstas cuestan al año 400 -dólares extra a una familia de cuatro personas, acusa la Organización Europea -de Consumidores (EBUC, por sus siglas en francés).

- Como la industria textil francesa o española no se prepararon para el -levantamiento de cuotas textiles a China (programado hace una década), los -minoristas y sus clientes temen que en 2006 se reavive la crisis: “Porque nada -tiene que ver el crecimiento de las importaciones chinas con los problemas de la -industria”, expresa Dominique Forrest, consultor de EBUC.

- Para salvaguardar el futuro de los textileros locales, el Parlamento Europeo -ha planteado una propuesta: unir fuerzas con su esfera de influencia comercial -y, aprovechando la vecindad y los bajos costos del norte africano, “establecer -un área de producción euro/mediterránea”.

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- Mientras tanto, algunos ya avizoran los próximos problemas comerciales con -el gigante asiático: la importación de zapatos tenis y, más estratégico -aún, el debate sobre el fin del embargo de armas que promociona Francia.

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