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Cremoso altruismo

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Dolores Contreras de Andrade heredó la Cremería Americana al morir su esposo Alberto, en 1954; como directora, la mantequilla La Gloria destacó como una marca reconocida del sector. Paralelo al negocio, se planteó otra misión: ayudar a que los niños tuvieran acceso a educación, porque lamentaba verlos trabajando en la calle, en vez de que pudieran terminar sus estudios por falta de recursos.

Al no tener herederos directos, optó por un consejo de administración profesional para manejar la empresa y en su testamento previó que se dedicara 100% de sus acciones para crear la Fundación de Asistencia Privada Alberto y Dolores Andrade (ADA). Ella murió en 1976, pero su obra sigue.

"La fundación es dueña de la cremería", dice Ernesto Ibarra, quien fue uno de los responsables de llevar a cabo el proceso de transición de la empresa y posteriormente fue invitado a dirigir la institución altruista. "Había que dar continuidad a una labor muy noble, representando a una gran empresa", recalca.

Todas las utilidades de la cremería son destinadas a la fundación desde hace 35 años. Mensualmente apoyan a 1,300 personas con becas y a lo largo de su historia ya han ayudado a 315,000. Esto también ha beneficiado a la Cremería Americana, ya que más de 700 personas que han concluido sus estudios a través de ADA, terminan trabajando en la empresa como abogados, químicos, contadores, ingenieros. Otros más, incluso, han llegado a estudiar en la Royal Academy de Londres.

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La cremería -dirigida actualmente por Francisco García- y ADA han creado una sinergia reconocida por los trabajadores, quienes saben que "el patrón no se lleva todo, algo va para la fundación. Es un patrón altruista, un patrón que ayuda", señala Ibarra.

La Fundación ADA recibe la mayoría de sus recursos de instituciones como el Monte de Piedad, Banamex, Fundación Amparo, Banorte, Cremería Americana y algunos particulares; su campaña para conseguir el auspicio de empresarios de alto nivel es permanente. "Siempre hemos tenido la necesidad y buscamos más donadores", explica Ibarra, ya que por la limitación de recursos aún tienen más de 100 becas en espera.

Dolores Andrade tuvo la visión de crear una fundación que recibe el total de las utilidades de su empresa. A la fecha, 315,000 jóvenes han concluido sus estudios por ella.

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