Un hombre intenta amputarse el brazo para liberarse de rejilla de caldera
Un hombre de Connecticut -que intentó amputarse el brazo después de quedar atrapado en una caldera-, dijo que "el espíritu humano" lo ayudó a sobrevivir.
"El espíritu humano, su fuerza", dijo Jonathan Metz, de 31 años, de West Hartford, Connecticut.
Este martes ofreció una conferencia de prensa en el hospital donde fue atendido después de su terrible experiencia.
"Y créanme, si se trata de cortar el brazo o buscar otra forma (de liberarse), se sorprenderían de lo que es capaz la gente" agregó Metz, cuyo brazo quedó atrapado en los respiraderos de una caldera.
Desde el hospital Saint Francis de Hartford, Metz explicó cómo al intentar sacar una pieza de una aspiradora que cayó dentro de la caldera su brazo quedó atascado en las rejillas.
Después de 12 horas de gritos pidiendo ayuda, Metz no tenía idea de cuándo sería rescatado. Dijo que se desesperó cuando empezó a oler a carne podrida, y supo que debía tomar medidas extremas si quería vivir.
"Me tomó cerca de seis horas mentalizarme hasta el punto en reconocer de lo que era capaz de hacer y de lo que podía hacer", dijo Metz.
"Después de estar atrapado 18 horas, con el brazo dentro de la caldera, diseñé un torniquete con la camisa que llevaba puesta, lo até lo mejor que pude, y empecé a cortar", agregó el hombre. "Con suerte, tuve las cuchillas necesarias para usarlas con las herramientas que tenía a mi alcance".
Metz explicó que a la mitad de su intento de auto-amputación "el dolor se hacía absolutamente insoportable para continuar".
"Diría que fue experiencia muy cercana a la muerte. Me había dado por vencido", dijo Metz.
Fue entonces cuando pensó en lo que dejaría atrás si nunca era rescatado.
"Comencé a tener estas imágenes de mi perro Porsche arriba, quien probablemente también luchaba contra una deshidratación, en mi prometida, en mis padres y en mis amigos".
Cuando comenzó a deshidratarse, Metz comenzó a sentir la lengua inflamada y supo que necesitaba agua. Pudo activar la válvula de escape de la caldera y beber un poco de agua sucia.
El agua, que recogía con su sandalia y llevaba a su boca, le dio nuevas energías y continuó pidiendo ayuda.
Eventualmente, los amigos -preocupado de no ver a Metz durante tres días- notificaron de la desaparición a la policía. Metz cayó inconsciente cuando los rescatistas lo encontraron, y el martes, cuando narró su odisea, dijo que que si sus amigos no hubieran alertado a la policía, los titulares (de los periódicos) contarían su muerte, en lugar de un asombroso rescate.
Matt Stuart, jefe de los bomberos en West Hartford, explicó que los rescatistas destruyeron el horno con herramientas pesadas, y completaron la amputación.
El brazo no podrá ser pegado debido a lo avanzado de la infección, de acuerdo con los médicos del Hospital Saint Francis.
El médico David Shapiro, inspirado en las acciones de Metz, dijo: "La forma en que lo hizo fue espantoso, admirable, horrible, valiente, y simplemente increíble para nosotros".
Tina Varona, encargada de atención a medios del hospital, dijo que el intento de amputación de Metz le salvó la vida porque la sepsis, cuando el torrente sanguíneo es inundado por una bacteria, comenzó a fijarse en su brazo lesionado.
"Los cirujanos fueron capaces de limpiar y cubrir el hueso con tejido muscular que se mantuvo en buenas condicione, gracias a los esfuerzos de Metz. Ellos fueron capaces de modificar y cerrar la herida en una cirugía de dos horas y media", informó Varona.