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Nuestros ancestros dormían mejor, pero dormían menos horas

Un estudio en 3 sociedades preindustriales actuales encontró que estas personas no tienen insomnio ; lo que sí, es que no existen las siestas y el tiempo promedio de sueño es de 6 horas por noche.
La diferencia parece ser que nuestros ancestros no tenían la presión de dormir necesariamente 8 horas. (Foto: iStock by Getty Images)
dormir (Foto: iStock by Getty Images)

Nuestros ancestros cazadores recolectores seguramente dormían más que tú. Antes del estrés y los horarios modernos y de la costumbre de ver sin parar los episodios de House of Cards, los humanos seguramente dormían al menos ocho horas en sus cuevas, ¿o no? Un grupo de científicos que estudia los patrones del sueño de los humanos dice que sigas soñando.

Claro que estos científicos no tienen máquinas del tiempo para espiar a nuestros ancestros, así que hicieron lo único que pudieron hacer para tratar de entender lo que es el sueño "natural": estudiaron los patrones del sueño en tres sociedades preindustriales actuales en África y Bolivia.

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En otras palabras, observaron a 94 personas que no tienen las distracciones de la luz eléctrica, de los smartphones, de Netflix y toda esa parafernalia de la vida moderna a la que culpamos de nuestra falta de sueño. El estudio se publicó en la edición más reciente de la revista Current Biology.

Lo que estos científicos descubrieron es que a pesar de las diferencias geográficas y culturales, en los tres grupos había un patrón: estaban relativamente sanos y solo dormían en promedio 6.4 horas al día (dormían entre 5.7 y 7.1 horas por noche) y dormían una hora más en invierno.

Los hazda, un pueblo del norte de Tanzania; los tsimane, de Bolivia, y los san, de Namibia, ayudaron a estos científicos a desmentir otras ideas que la gente tiene sobre el sueño idílico previo a la modernidad. Estos pueblos casi nunca duermen la siesta. No tienen un horario para dormir una vez que se ha acabado la luz. Solían irse a dormir tres horas veinte minutos después de la puesta del sol y se levantaban antes del amanecer; además, dormían de corrido.

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El resultado de estos patrones de sueño es que casi nadie padece insomnio. En ninguno de sus idiomas existe la palabra "insomnio". La mayoría duerme en el exterior o en chozas sencillas.

En contraste, a pesar de todas las comodidades modernas tales como las camas ajustables, las máquinas de ruido blanco y las sábanas de tropecientos hilos, los  dicen que son muy malos para dormir.

Además, los habitantes de estos pueblos parecen estar sanos. Tenían menos problemas de hipertensión y obesidad y tenían buena condición física. Antes de que digas que se debe a todo el ejercicio que hacen cuando cazan y recolectan, en algunos estudios anteriores se ha demostrado que su gasto diario de energía es similar al de los estadounidenses.

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¿Cuál es la diferencia? Puede ser la calidad del sueño. Ciertamente se necesitan más investigaciones, pero Jerome Siegel , uno de los autores del estudio, cree que lo que puede hacerse con esta investigación es aliviar la presión que sufre la gente que siente que no duerme la cantidad de horas que las agencias de salud pública recomiendan .

Las principales asociaciones dedicadas al sueño y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos indican que los adultos necesitan dormir entre siete y ocho horas . Pero eso podría variar de acuerdo con la persona.

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"Creo que la gente está cansada y que ese es el verdadero problema", dijo Siegel, quien fue presidente de la Sleep Research Society (Sociedad de Investigaciones sobre el Sueño) y ha dirigido un laboratorio de investigaciones sobre el sueño en Los Ángeles desde hace 40 años. "Creo que algunas personas que vienen a pedir ayuda se sienten ansiosas no porque no se sientan descansadas, sino porque no están durmiendo una cantidad determinada de horas o porque creen que todos dormimos mucho menos que nuestros ancestros y esa es, de hecho, una idea muy nociva".

Dice que es nociva porque cuando los médicos escuchan estos argumentos, les recetan a sus pacientes alguna pastilla para dormir cuando tal vez no la necesiten. Dice que las pastillas pueden ayudarte a quedarte dormido más rápido, pero no aportan nada a la duración de tu sueño. No es que la duración importe tanto como la calidad del sueño: es mejor sentirse descansado que contar las horas. Si quieres incrementar tus posibilidades de sentirte descansado, sigue las recomendaciones usuales de los médicos especialistas en sueño: haz ejercicio, mantén un peso saludable, reduce tu consumo de alcohol y cafeína y levántate a la misma hora.

Otra de las lecciones del estudio, de acuerdo con Siegel, es que no es la luz la que regula un patrón del sueño, sino el ciclo diario de cambios de temperatura. En los edificios de hoy, que tienen aislamiento, es un poco difícil a menos que dejes abierta la ventana.

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"Sí, es importante que apagues la luz para dormir, pero también puedes encontrar una forma de modular la temperatura en tu habitación", dijo Siegel. "En condiciones naturales, la temperatura no solo es más baja durante la noche, sino que va bajando a lo largo de este periodo".

Se necesitan más investigaciones. Este es un estudio con solo 94 participantes, pero Siegel dijo que los resultados son intrigantes: "Esta gente está muy sana, así que ciertamente hay algo qué aprender aquí".

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