El 2025 está por terminar con los precios de metales preciosos e industriales al alza. Los futuros del cobre acumulan una ganancia de 33.3% en el año, el oro avanza 63.4%, y la plata llegó más a más del doble de su valor en lo que va del año, uno de los mejores desempeños entre los activos financieros globales y que hace preguntarse, qué pasará en 2026 con estos activos. Expertos señalan que hay bases para que los precios se mantengan altos, pero advierten de que en el caso de la plata podría haber una corrección.
Los metales brillarán en 2026 por choques de oferta y su papel como diversificador
(Oselote/Getty Images/iStockphoto)
Cobre, un déficit estructural
En los últimos días, el cobre rozó máximos históricos en la Bolsa de Metales de Londres (LME), impulsado por cancelaciones masivas de inventarios en Asia y por un spread spot–3M en fuerte tensión —cuando el precio para entrega inmediata sube mucho más que el de tres meses—, una señal clásica de estrés en la oferta física.
Aunque parte de ese movimiento respondió a factores técnicos y de corto plazo, en realidad se trata de un mercado cada vez más ajustado, donde pequeños choques pueden provocar movimientos desproporcionados en precios.
El repunte reciente del cobre respondió más a un short squeeze logístico y a tensiones en inventarios que a un cambio inmediato en el balance global del mercado
Analistas coinciden en que el rally reciente del cobre tuvo un componente de “short squeeze” logístico, pero el foco para 2026 está en los factores estructurales.
La demanda global de cobre crece cerca de 2.8% anual, impulsada por la electrificación, las redes eléctricas, los vehículos eléctricos y, cada vez más, los centros de datos y la infraestructura de IA, mientras que la oferta refinada avanza apenas entre 1% y 2%, explicó Eduardo Ramos, senior market analyst de VT Markets LATAM.
Este desbalance abre la puerta a déficits físicos relevantes en el siguiente año, estimados por algunas casas entre 400,000 y 600,000 toneladas, en un contexto donde los nuevos proyectos mineros llegan tarde, enfrentan mayores costos de capital y restricciones socioambientales.
En este escenario, el cobre entra al próximo año con un “piso” de demanda difícil de romper y con una sensibilidad extrema a interrupciones de oferta. La demanda, según las perspectivas de BlackRock, provendrán de la transición energética y también de fuertes pedidos para cumplir con el despliegue de infraestructura que pide el crecimiento de la IA.
UBS coincide en que la electrificación, los vehículos eléctricos y la infraestructura de centros de datos están elevando de forma persistente el consumo del metal.
El oro también llega fortalecido
Esta semana, el oro tocó su nivel más alto en siete semanas, impulsado por la debilidad del dólar, las expectativas de recortes de tasas y una renovada demanda de refugio ante tensiones geopolíticas, según Reuters. Los mercados ya asignan altas probabilidades a nuevos recortes en 2026, un entorno históricamente favorable para activos que no pagan intereses, como los metales preciosos.
La electrificación, la transición energética y la demanda de centros de datos están elevando de forma estructural el consumo global de cobre
Más allá del ciclo monetario, UBS y el BlackRock Investment Institute subrayan que el soporte del oro es cada vez más estructural, debido a las compras persistentes de bancos centrales, los niveles históricamente elevados de deuda pública y la fragmentación geopolítica están elevando el “piso” del metal, reduciendo la probabilidad de correcciones profundas y manteniendo un sesgo alcista en escenarios de mayor incertidumbre.
En este contexto, los analistas sitúan al oro en una banda de consolidación elevada para 2026, con menor probabilidad de correcciones profundas y mayor sesgo a rupturas al alza en escenarios de estrés.
La plata sorprende con alza de 111% en 2025
La plata es el caso más extremo, tras duplicar su precio en 2025 y marcar máximos históricos recientes, el metal combina déficits de oferta, fuerte demanda industrial y un nuevo impulso tras ser incluida en la lista de minerales críticos de Estados Unidos.
El mercado reconoce que parte del rally tiene componentes especulativos y de flujos hacia ETF (fondos cotizados), pero debajo de esa volatilidad propia de un metal conocido como "el metal del diablo", la plata es mayoritariamente un subproducto de otras minas, como las de cobre, lo que limita la capacidad de aumentar rápidamente la producción.
Además, su uso en energía solar, electrónica avanzada, vehículos eléctricos e infraestructura de IA refuerza la tesis de que el precio se movió a un nuevo escalón estructural, aunque no exento de correcciones en el corto plazo .
El BlackRock Investment Institute anticipa que la transición energética, la fragmentación geopolítica y la expansión de la infraestructura de IA seguirán presionando la demanda de metales críticos, mientras que los altos niveles de deuda y un entorno de mayor volatilidad reducen la efectividad de los refugios tradicionales, devolviendo protagonismo a activos reales como el oro.
Un diversificador alternativo a los T-Bills
Durante la presentación de su Outlook 2026, José Luis Ortega, director general de Inversiones Activas de Renta Fija y Multiactivos de BlackRock México, explicó que el buen desempeño de los metales preciosos en 2025 está ligado a un cambio en la forma en que los inversionistas están diversificando sus portafolios.
Ortega advirtió que los bonos de largo plazo de Estados Unidos han dejado de cumplir su papel histórico como amortiguadores del riesgo —lo que describió como un “espejismo de la diversificación”—, lo que ha llevado a buscar alternativas.
En ese contexto, el oro y otros metales preciosos han funcionado como herramientas de diversificación y podrían mantener su atractivo en 2026, aunque subrayó que se trata de una apuesta táctica de corto y mediano plazo, más que de una tesis estructural de largo aliento, ya que estos activos no generan valor por sí mismos, pese a que pueden seguir beneficiando al sector minero mientras persista la necesidad de diversificar fuera de los bonos tradicionales.