La presión se extendió al desempeño global de la moneda estadounidense. El índice DXY, que compara al dólar frente a una canasta de seis divisas, retrocedió 0.32%, a 99.61 puntos. En contraste, el euro avanzó 0.27%, mientras el yen japonés se apreció 0.43% frente al billete verde.
El detonante fue el reporte de nóminas no agrícolas de Estados Unidos. La economía estadounidense perdió 23,000 empleos durante julio, frente a las alrededor de 80,000 plazas que esperaba el mercado. Además, las cifras de mayo y junio fueron revisadas a la baja en un total de 103,000 puestos de trabajo.
La tasa de desempleo disminuyó de 4.2% a 4.1%, pero el descenso estuvo acompañado de una menor participación laboral, una señal menos favorable de lo que sugiere a primera vista la caída del desempleo.
A las señales de enfriamiento se sumaron los salarios. Los ingresos promedio por hora aumentaron apenas 0.1% mensual, por debajo del 0.3% esperado, mientras su crecimiento anual se moderó a alrededor de 3.2%.
El mercado cambia sus apuestas sobre la Fed
El deterioro del mercado laboral modificó las expectativas sobre el siguiente movimiento de la Reserva Federal. Los inversionistas redujeron sus apuestas por un incremento de las tasas de interés en septiembre, después de que durante las últimas semanas la persistencia de las presiones inflacionarias había vuelto a poner sobre la mesa un endurecimiento monetario.
Tras conocerse las cifras, la probabilidad implícita de un aumento de tasas en septiembre cayó a alrededor de 40%, desde 55% antes del reporte.
Una Fed menos restrictiva resta atractivo al dólar debido a que reduce la perspectiva de mayores rendimientos de los activos denominados en esa moneda. El movimiento también se reflejó en los bonos del Tesoro: el rendimiento de la deuda estadounidense a 10 años bajó alrededor de 3.5 puntos base, hasta 4.64%, según datos recopilados por Monex.
El dólar llegó así a mínimos de alrededor de siete semanas frente a una canasta de monedas internacionales, mientras los inversionistas comenzaron a cuestionar si la Fed tendrá suficiente margen para elevar nuevamente el costo del dinero ante las señales de debilitamiento económico.
Para México, el reajuste favoreció al peso. Monex explicó que la moneda mexicana se benefició directamente del debilitamiento del dólar y de la reconfiguración de las expectativas de política monetaria estadounidense, llevando al tipo de cambio cerca de su mínimo interanual.
La firma estima que durante las operaciones overnight el dólar podría fluctuar entre 17.07 y 17.19 pesos, aunque advirtió que los acontecimientos geopolíticos durante el fin de semana seguirán siendo un factor de riesgo para los mercados.