El cierre de Cambio levanta fantasmas sobre censura en Colombia
Colombia perdió a una de sus más conocidas revistas independientes cuando la empresa controladora de Cambio anunció a principios de febrero, el súbito cierre de la publicación.
La salida de la circulación de esta revista implacable y feroz generó cuestionamientos en los círculos periodísticos respecto de los factores que influyeron en el cierre.
Casa Editorial El Tiempo, que publicaba Cambio, es propiedad del conglomerado español Grupo Planeta, dueño de una estación de televisión en Colombia y que busca una licencia gubernamental para operar una red nacional.
Aparentemente, Cambio cerró debido a sus problemas económicos. Sin embargo, hay quienes afirman que la verdadera razón es que Grupo Planeta, en su apuesta para operar un canal nacional, quería complacer al gobierno.
“Cambio fue rentable en 2009 y tuvimos ganancias por un disciplinado control de costos”, Rodrigo Pardo, ex editor ejecutivo de la revista, dijo a CNN. “Se dice que el cierre no tuvo que ver con los resultados financieros, sino con el inconformismo, con una línea editorial que denuncia y critica al gobierno”.
Según el periodista, “Me pregunto: ¿hasta qué punto un conglomerado mediático puede ser independiente si tiene tantos intereses con el gobierno?”
Daniel Coronell, un prestigioso periodista colombiano, crítico del gobierno, dijo a CNN que él cree que el gobierno urgió el cierre de Cambio.
“No hay otra explicación”, dijo. “La revista era fundamental para formar la opinión pública del país y tuvo ganancias en 2009. El gobierno colombiano es el único beneficiado con el cierre. Todo esto tiene las características de la censura”.
Piedra en el zapato
Cambio mantenía una línea dura en contra del gobierno colombiano. Sus investigaciones más recientes le dieron varios dolores de cabeza a la administración de Álvaro Uribe.
En un caso, un equipo de reporteros de Cambio descubrió que el ejército colombiano presuntamente asesinó a un grupo de campesinos a quienes hizo pasar como militantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Y más recientemente, la revista descubrió que el Ministerio de Agricultura supuestamente otorgó millones de dólares en subsidios a familias ricas que luego contribuyeron a la campaña presidencial del ex titular de esa dependencia, Andrés Felipe Arias.
Simplemente negocios
Luis Fernando Santos, director general de El Tiempo, dijo a CNN que el cierre de la revista se debió a una decisión estricta de negocios.
“Cerró porque ya no representaba un negocio viable”, dijo. “Desde 2008 entró en problemas financieros. Perdió lectores y las ventas se cayeron”.
Añadió que las investigaciones en contra del gobierno no tuvieron que ver con esa decisión.
“La mayoría de los columnistas se opusieron a la reelección de Álvaro Uribe y por ello interpretaron la decisión de cerrar como un suceso político”, dijo Santos.
Por su parte, un vocero del gobierno dijo a CNN que la administración “nunca ha llamado a un medio para quejarse o solicitar editoriales”.
Elecciones sin crítica
La ausencia de Cambio se nota en estos meses previos a las elecciones presidenciales de mayo. Uribe busca cambiar la constitución a fin de poder postularse para un tercer periodo en la presidencia.
Carlos Lauría, coordinador del Programa de las Américas del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), dijo a CNN que “el simple hecho de no tener una publicación como Cambio en los quioscos es una auténtica pérdida. Cambio era una publicación que generaba debates de interés público”.
El CPJ recién terminó un estudio sobre la libertad de prensa en Colombia, el cual enfatiza la presión tácita del gobierno en contra de los periodistas.
“Cuando se supo, en febrero, que agentes de inteligencia por décadas espiaron e intervinieron ilegalmente los teléfonos de periodistas, políticos, jueces y defensores de los derechos humanos, se respaldó la noción de que el gobierno colombiano mantiene una marca constante sobre la prensa y los críticos”, se informó en el reporte.